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La fe que salvó a Diam’s
Arte

La fe que salvó a Diam’s

El encuentro de una rapera con el islam

Mèlanie Georgiades es otro ejemplo de cómo el mar de la fama intimida a cualquier estrella. En el estridente mundo del espectáculo, ella temió ensordecer al tiempo que sus álbumes la convertían en la rapera más rentable del panorama francés.

Ni el legado de Dans ma bulle (2006), material discográfico que llegó a alcanzar el grado de diamante tras vender más de un millón de copias; ni el éxito de S.O.S (2008), con el cual seguía llenando los recintos más importantes del país galo y del norte de África, impidieron que la artista sucumbiera ante la depresión.

En ese entonces Mèlanie era Diam’s; así la conocían sus fanáticos, esparcidos por un mundo que apenas iniciaba la comprensión de los alcances de Internet, durante la primera década del siglo XXI.

PRIMEROS AÑOS

Después de Estados Unidos, Francia ha sido históricamente el segundo país más importante para la cultura hip-hop y los géneros urbanos que se desprenden de ella. El inicio de esta centuria sirvió para que los grupos pilares de la escena dieran paso a nuevos rostros. Entre ellos, el de una mujer que pronto acapararía las páginas de los diarios y programas de televisión.

Diam’s nació hace 40 años en Chipre. Es hija de madre francesa y padre chipriota, quienes se conocieron en Inglaterra para después residir en Chipre y luego en Líbano, donde vivieron la guerra civil de ese país. Posteriormente, volvieron a la tierra natal del padre para dar a luz a una niña.

Así, la pequeña Mèlanie estuvo relacionada con la cultura de Oriente Medio incluso antes de nacer. Luego, cuando tenía dos años de edad, llegó a Francia. Su familia se afincó en París, en un apartamento frente al Campo de Marte, hasta que estos se divorciaron. Entonces su padre partió a Grecia.

Foto: closermag.fr

En sus memorias, la artista narra que la separación de sus padres no fue un trauma para ella y que años más tarde solía ir de vacaciones a Atenas para visitar a su progenitor, quien tenía un nivel de vida de primer nivel y nunca le negaba nada.

El contraste surgía al regresar a París y darse cuenta de que el mundo tenía un precio. Sola junto a su madre, tuvo que trabajar desde pequeña para comprarse lo que quería. La comunicación con su padre se comenzó a deteriorar desde el idioma, pues al no dominar el inglés ni él saber francés, sólo se podían hacer preguntas esenciales.

Mèlanie creció y comenzó a preferir la compañía de sus amigos. A los 15 años, cuando por fin pudo dominar ampliamente el inglés, la chica se dio cuenta de que algo entre ella y su padre se había roto. Lo veía con menos frecuencia y un resentimiento la abordó, hasta que un día decidió apartarse por completo.

Entonces, como otros chicos de su generación, que crecieron con la música de los parisinos Sûpreme NTM, Assassin y los marselleses IAM, Diam’s conoció el rap.

LA FAMA

Diam’s comenzó su carrera a los 19 años con la publicación de Premier mandat (1999), para cuatro años más tarde publicar Brut de femme (2003) y luego el concierto Ma vie / Mon live (2004). Pero fue Dans ma bulle quien la consagró en 2006.

El sencillo La Boulette alcanzó los primeros lugares en las listas francesas de popularidad. Allí, las rimas de Diam’s, en un tono sarcástico y bromista, retan al expresidente Nicolas Sarkozy y señalan a las arcas francesas que se han llenado gracias a la conquista de África.

En colaboración con la cantante Vitaa, Confessions nocturnes relata un diálogo de una mujer con su mejor amiga, en el preámbulo de una infidelidad. Conforme la pieza avanza, la sospecha se convierte en realidad y los rapeos de Diam’s se llenan de rabia e impotencia al ver sufrir a Vitaa.

Otra pieza importante es Ma France a moi, donde dibuja a una Francia propia que incluso raya en la utopía: una nación que “no vive en la mentira, que mora en la luz y no en las sombras”. Por eso en su videoclip, un hombre en representación del conservadurismo galo, intenta silenciar la canción y su fracaso lo lleva a la locura. “Ella te molesta, lo sé, porque no te quiere como modelo”.

Así también se pueden señalar otras canciones como la profunda Pour amour, la popera Jeune demoiselle o la positiva Big Up.

El álbum la llevó a la cima, pero se le dificultaba comprenderlo. Tres semanas antes de su concierto en el Victoires de la Musique de 2008, donde se entregan los mayores premios musicales de Francia, Diam’s estuvo internada en un hospital psiquiátrico. Tras interpretar Ma France a moi en el evento, recibió una ovación de pie por parte de los asistentes. La rapera soltó su llanto, todo mundo pensó que se emocionaba por su cenit, pero en realidad se sentía vacía. Volvió al hospital dos días después.

Para su siguiente álbum, Mèlanie hacia un llamado de auxilio y lo expresaba en el título del material: S.O.S.. En el videclip del sencillo Enfants du dèsert emprende una carrera solitaria al estilo de Forest Gump, donde el discurso refiere que comenzó sola, de repente se vio acompañada, le cuestionaron por qué hacía lo que hacía, hasta llegar a un punto donde el único camino posible era el retorno. “Del barrio vas al cielo, pero a costa de dar lástima”.

Su último álbum se convirtió en un adiós no anunciado. Luego de algunas presentaciones donde la rapera comenzaba a cubrirse la cabeza (el concierto en el festival Les Francofolies de La Rochelle en 2010 es ejemplo de ello), Diam’s simplemente desapareció, pese a que ya había vendido entre tres y cuatro millones de álbumes.

REAPARICIÓN

Tras cuatro años de silencio, una mujer envuelta en un chador apareció durante una entrevista de la cadena TF1. Con el rostro descubierto comentó que había dejado el rap debido a su depresión y que la fe del islam ahora regía su vida.

Diam’s no existía más. Pidió al entrevistador que le llamara Mèlanie, pues ese siempre ha sido su nombre.

Foto: elle.fr

Sé perfectamente que no es fácil de entender para los demás. Sé que habrá muchas preguntas sobre el tema porque yo era una rapera, por lo que lo entiendo. Pero por otra parte he adquirido mucha paz y serenidad, por lo que no tengo tiempo de enfrentarme a sentimientos de maldad y odio”.

Dejó en claro que no le molestaba que le preguntaran sobre su velo, pero sí la manera en que la mayoría de la gente lo hacía. Aunque también recalcó que era consciente de que su cambio quizá no era comprensible para los demás.

Su nueva fe representada con su velo, le ayudó a curar aquello con lo que lidiaba cada que subía a un escenario. Un corazón sanado ahora era libre de saber qué hacía realmente en la vida.

Ya no soy más un electrón libre o un grano de arena en una tormenta que no sabe qué es lo que hace ahí. Yo sé por qué estoy aquí”.

Descubrir a su dios le hizo sentirse amada por primera vez. En su autobiografía, publicada en 2012 por la editorial Don Quichotte, escribió que algunos seguidores suyos habrían preferido verla morir como Amy Winehouse que aceptar su nueva fe. “Si algunos decidieron destrozar sus vidas, ese no es el final que deseo tener”.

Y es que el amor que Diam’s le tenía al rap es indiscutible. El género se convirtió en su vida, pues para ejecutarlo no era necesario saber cantar o tocar un instrumento, sólo se requería tener cosas que decir y tener en claro la forma de expresarlas. Si la rapera tenía algo en el corazón, simplemente lo gritaba.

Pero ser la mayor vendedora de álbumes en Francia jamás la llenó como persona. Se sentía abrumada. Sus conciertos se caracterizaban por estar llenos de energía, pero esa gloria no estaba realmente con ella. El escenario y el estudio de grabación sólo le brindaban un olvido momentáneo de su caos, mas no sanaban la raíz de sus problemas.

Después de eso, el silencio, la ansiedad y la soledad fueron cosas que me costaban manejar. Conseguir ser reconocida como una ‘estrella’ nunca encontró su sitio dentro de mí. Incluso aunque muchas personas consideraban que disfrutaba esta forma de vida”.

Foto: Amazon

Si bien intentó aceptar y disfrutar su fama, la realidad es que nunca lo logró. Sus coches, ropa, su inmenso apartamento y demás caprichos se desintegraban en un vacío, en un lugar sin muros, donde ni el rap ni cualquier otro grito de auxilio lograba resonar.

Yo creía en ese sueño, pero era tan solo una ilusión. En realidad yo no era una presumida, pero tenía todos los síntomas. Estaba tan obsesionada conmigo misma que me olvidaba de mi alrededor. Por ejemplo, vas a algún sitio donde hay un grupo de 100 personas y te vas sin darle las gracias a nadie… hoy en día soy consciente de todo eso”.

Y sus motivos no cesaban. “¿Cuántos jóvenes se suicidan o están en tratamiento psiquiátrico después de intentar conseguir un trabajo de alto nivel? Yo sé que no es verdad, ¿por qué? Porque yo era esa manager de negocios, esa jefa, una gran mujer de negocios. Pero aún así me sentía desgraciada. Estaba sola en mi cama. A veces lloraba como un bebé sin saber qué era lo que hacía en la Tierra. ¿Por qué yo? Estas eran preguntas que continuamente me hacía a mí misma: ¿Por qué yo? ¿Por qué este éxito? ¿Por qué este dinero, esta gloria? ¿Por qué? ¿Para qué?”.

Pero, ¿por qué Diam’s eligió precisamente el Islam como salvación cuando su familia era católica? La razón es que la espiritualidad de los musulmanes siempre le atrajo. En una ocasión viajó de vacaciones a las Islas Mauricio, en África, con un Corán en su bolso. Al leer el libro sagrado dijo sentir “la revelación”. Entonces se convenció de la existencia de un dios, de su dios.

Su conversión fue íntima. No lo gritó a los cuatro vientos, sino que se tornó paulatina. Poco a poco comenzó a aparecer en presentaciones donde se cubría la cabeza con una especie de hiyab. Su encuentro con el islam era un secreto a voces, hasta que la prensa francesa la fotografió saliendo de una mezquita vestida con un chador. El escándalo se confirmó.

Diam’s consideró que esa invasión a su intimidad fue un robo, le hurtaron una parte de su vida. Su privacidad se vio vulnerable, pues la fe comenzaba a ser ese sitio en el que lograba escapar de los reflectores.

Foto: telestar.fr

Al conocerse oficialmente la noticia, varia gente de su equipo renunció porque ya no confiaban en ella. Se empezó a comentar que Diam’s era una amenaza para las chicas que habían seguido su música. ¿Cómo la rapera más laureada de Francia, ícono de la liberación femenina y voz de un género revolucionario ahora es cubierta por el velo del islam? ¿Por qué razón se entregaba a una religión cuyo estigma es la opresión de la mujer?

Me tomaron como una mujer que siempre defendía a la mujer y sus derechos, pero eso no es verdad. Y dicen que hoy en día, con velo, ya no puedo luchar por la mujer, la desigualdad y las injusticias. No veo cuál es el problema. Puedes ver que hoy en día son confusiones que se hacen”.

Si bien el rap no está peleado con la religión, pues en el mundo hay infinidad de raperos que pertenecen a una, e incluso muchos exponentes franceses practican el islam, Mélanie decidió dejar los escenarios porque no estaba dispuesta a renunciar a la paz y tranquilidad que había encontrado.

Ahora vivo una vida tranquila. He perdido todas mis viejas actitudes y emociones. De repente me di cuenta de que escribía las letras con emociones muy negativas, como la furia. Era una herramienta que me motivaba. Ya no estoy en cólera”.

La última entrevista que se tiene de Diam’s fue concedida hace un año para el medio Arab News, antes de la peregrinación a La Meca. Y aunque recuerda con cariño a su público, se mantiene firme en su decisión, en la que prefiere decir que se buscó, que aprendió a quererse y que ahora está en paz.

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