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Hate For Sale, Pretenders
Nuestro mundo

Hate For Sale, Pretenders

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Pretenders es una de las bandas que más aprecio. Sobre todo me agrada la voz de Chrissie Hynde y sus composiciones. En las últimas décadas ha producido discos consistentes, melódicos e impecables. En solitario no es menos importante que su banda, en 2016, por ejemplo, lanzó Alone, un álbum con un sonido muy equilibrado y junto a Dan Auerbach de The Black Keys. Como vocalista y compositora es una de las rockeras más queridas, y también una de las que más aportaron a la escena punk.

Solistas, bandas de rock, agrupaciones pop le han rendido homenaje. Varios de sus temas han sido reinterpretados en distintas ocasiones. Sin embargo, Pretenders también han realizado sus propias versiones de canciones originales como Something To Believe In para expresar su admiración por los Ramones, Stop Your Sobbing en su disco debut donde denotan su admiración por The Kinks) o The Needle And The Damage Done para recrear un maravilloso tema de Neil Young.

Para sobrellevar este año 2020, Pretenders envían un álbum titulado Hate For Sale, undécimo material de estudio de la banda. Sin duda, aún existe una conexión musical entre ellos, cada canción nos permite ratificar que son músicos versátiles alejados ya de una incipiente necesidad por encajar en algún género. Eso permite que este álbum transite de la balada a momentos estridentes y algunos otros inclinados al garage rock. Las drogas han sido siempre un tópico recurrente para la banda, ahí está el tema Junkie Walk, por mencionar uno.

En Hate For Sale hay sensibilidad y elocuencia, la voz de Hynde no se apaga, continúa interpretando con sinceridad. En cuanto a su sonido, difumina de modo armonioso cada una de las ejecuciones que van de los riffs con influencia ska a rasgueos más intensos. Avanza cada tema entre luminosidad y sombras. Acordes que expresan e invitan a reflexionar, en contraste con algunas letras que destrozan con una lírica repleta de ironía.

Aprecio que este disco sea enérgico, natural, sin adornos. Que Martin Chambers haya vuelto al estudio como su baterista es algo que celebro, sobre todo por ese sonido tónico que aporta desde un principio a la banda. Hate For Sale mantiene las guitarras resonantes de los primeros álbumes, y aunque sigue una tendencia, no se aleja demasiado del aullido característico de Pretenders. Hynde comparte créditos en los diez temas con James Walbourne, guitarrista principal que también participa en el proyecto alterno de folk rock llamado The Rails.

Reconozco que será complicado que logren un sencillo como el exitoso tema de los noventa, I’ll Stand By You, pero tampoco me parece que las letras sensibleras marquen pauta en las composiciones de Chrissie Hynde. Eso sí, para un seguidor de la banda no son despreciables canciones como You Can’t Hurt A Fool, una de sus baladas en este disco, melodía cercana al R&B que en varias ocasiones ha registrado la agrupación.

La mayoría de las piezas de Hate For Sale afirman que en la ejecución musical son precisos venenosos. El crítico de rock Stephen T. Erlewine asevera que Didn’t Want To Be This Lonely es una canción que sigue un trepidante ritmo sincopado, cercano a las canciones de Bo Diddley. Estoy de acuerdo. El primer sencillo de Hate For Sale que lleva por título The Buzz es una droga, pero no como cualquier otra, o quizá sí, endulzada y opiada. Este juego de palabras que se relaciona con los primeros versos de la canción, describen al tema en su extensión. No es extraño que una letra de Chrissie compare al amor con las drogas ni con sus obsesiones. Es una de las canciones más cercanas a los sencillos que hicieran grande a esta banda que tampoco, hay que decirlo, escapa a las miserias del mainstream. Es el último álbum que nos regalan Hynde y sus colegas: una banda auténtica de apasionados músicos directos y sin atavíos.

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