Pobre 2020
Nuestro mundo

Pobre 2020

Nuesto Mundo

Y llegamos, somos privilegiados, con todo y los insultos que nos ha merecido el ha transcurrido su marcha y ha hecho poco caso de los reclamos, el es él, no ha sido bueno o malo por sí mismo, simplemente ha sido un testigo silencioso de lo que nos ha pasado.

¡Y vaya que nos han sucedido tantas cosas! No, no sólo es la pandemia, porque estoy segura que en lo primero que pensaste fue en eso, mira, según yo, lo más relevante es darnos cuenta de la fragilidad de la vida. No tenemos comprado el mañana, no tenemos la certeza de acostarnos bien y levantarnos mejor, hay una línea sutil que divide el bienestar y la tragedia. Nunca como hoy hemos tenido oportunidad de tener consciencia de ello, ¿eso nos hará valorar más la vida? No sé, cada caso es distinto. Algunos si empezarán a cuidar mas el presente, para otros será irrelevante y continuarán con su manera de hacer las cosas.

¿Vas a comer mejor? ¿Vas a checar tu salud con la periodicidad que amerita? ¿Vas a dejar de lado los hábitos nocivos? ¿Vas a procurar descansar en serio? ¿Vas a proponerte controlar el estrés? ¿Vas a aprender cómo meditar? ¿Vas a introducir una práctica deportiva a tu cotidianidad? La respuesta no la tengo yo, está en ti.

Tal vez esto también nos ha hecho que revisemos nuestras relaciones familiares, de amistades y laborales. ¿Son nutricias? ¿Qué me aportan y qué aporto? ¿Cuáles quiero conservar y acrecentar? ¿Cuáles de estas relaciones son tóxicas? ¿He cometido errores y no los he aceptado? ¿A quién quiero o necesito ofrecer disculpas? ¿Qué puedo hacer para mejorar la comunicación con los demás? ¿Hasta donde estoy dispuesto a comprometerme para hacer crecer esa relación? En el terreno laboral las preguntas tienen que ver con la responsabilidad que nos toca desempeñar, me queda más que claro que siempre podemos y debemos hacer algo.

Al estar en casa, ¿nos procuramos momentos de introspección? ¿Podemos decir que nos conocemos más a nosotros mismos? ¿pudimos manejar la ansiedad adecuadamente? ¿Qué hicimos para recuperarnos de las amenazas latentes? ¿Qué hice para ser una mejor persona? ¿Pude superar ese defecto de carácter que conozco tan bien? O de plano soy de aquellos en que todas estas interrogantes formuladas no interesan y asumo que nadie me va a decir lo que tengo que hacer. Lejos de pretender dictar lecciones, lo que me gustaría y empiezo por mí misma, es poner al descubierto lo que 2020 pudo habernos dado y a la mejor no nos dimos cuenta por los apuros que traíamos en la mente y que también los formulamos a través de preguntas ¿Vamos a volver a vivir como vivíamos? ¿Nos vamos a recuperar económicamente? ¿La vacuna será segura? ¿Cuándo regresan los niños a clases?

El año no tuvo la culpa de lo vivido, es más, hablar de culpas es poner el plano de la realidad donde hay victimas y victimarios. Tal vez la factura de esta desbordada “civilización” posmoderna nos la estén pasando y tengamos que pagarla.

¿Has pensado que si consideramos que estamos mal podemos llegar a estar peor? Pobre 2020 que en la historia quedará marcado como un año horrendo, el peor de los últimos tiempos, él que quedará para siempre grabado en lápidas y nichos, en la estadística, en los archivos de la historia.

De cada día vivido podemos aprender, imagínate en 365 días que cúmulo de vivencias hemos experimentado y cuantas de ellas nos hicieron crecer, ojalá no sea un tiempo perdido, que no se nos olvide, que sirva para darnos cuenta que no somos los amos del mundo, que apenas si somos un instante, somos arte efímero que sucumbe ante una partícula minúscula, invisible a los ojos.

2020, lejos de reclamarte, te agradezco porque nos has hecho comprender que, en la humildad, la aceptación y la soledad está la luz de una experiencia humana menos atada a las formas y a las posesiones y más vinculada a la realidad única de la impermanencia.

Gracias 2020, Bienvenido 2021.

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