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Los laboratoristas
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Los laboratoristas

Un profesional de la salud de bajo perfil

Muchos diagnósticos que emiten los médicos sobre la condición de los pacientes se forjan de la mano de los laboratoristas. Estos profesionales de la salud trabajan lejos de los reflectores, incluso cuando el tema sanitario está en boca de todos, como ocurre en tiempos de pandemia.

Sucede con cierta frecuencia que la visita al consultorio no arroja luz sobre la enfermedad, o un malestar, que padece un individuo. En esos casos, el doctor busca echar luz sobre el asunto a través de exámenes de sangre, orina o tejidos corporales, así observa si los indicadores del organismo se ubican dentro de los límites normales.

Las pruebas de laboratorio sirven para varias cosas. Detectan afecciones, incluso cuando el paciente no muestra síntomas de un trastorno. Asimismo permiten estimar qué tan alto, o bajo, es el riesgo de que alguien desarrolle un padecimiento determinado.

Si un organismo ya fue diagnosticado con una afección, ayudan a saber si su condición mejora, o lo contrario, y si un tratamiento está siendo efectivo o necesita algún ajuste.

Adquirir el hábito de practicarse chequeos de forma regular, y no solamente cuando nos sentimos mal, equivale a curarse en salud.

Por ejemplo, un hemograma, también conocido como conteo sanguíneo, mide la presencia de varias sustancias en la sangre y proporciona referencias sobre la salud general del examinado y los temas que debe cuidar.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

¿QUÉ DICEN?

Los resultados de los análisis a menudo traen consigo una serie de números. Esas cifras, conocidas como intervalo de referencia o valores normales, son rangos que gozan de consenso en la comunidad médica; se basan en promedios extraídos tras revisar a un amplio grupo de personas; en otras palabras, reflejan marcadores típicos.

Cabe mencionar que no se trata de referencias inequívocas. Luego pasa que los indicadores de un ser sano se sitúan fuera del intervalo regular mientras que los de quien trae mala salud exhiben una normalidad absoluta.

Aunque puede variar la forma en que se presentan, usualmente contienen conceptos como los siguientes: negativo, cuando la enfermedad o sustancia que se buscaba no apareció; positivo, lo opuesto de lo anterior; o no concluyente, cuando la revisión no proporcionó información suficiente para diagnosticar o descartar una enfermedad.

¿QUÉ INFLUYE?

El sexo, la edad, lo que hemos comido y/o bebido, los medicamentos consumidos, el estrés, la actividad física vigorosa, variaciones en los procedimientos de laboratorio, la presencia de una enfermedad, muchos factores afectan los resultados de los exámenes.

Es más, en ocasiones aplicar dos veces la misma prueba a una persona, con unos cuantos días de separación entre una y otra, arroja resultados distintos.

Seguir las instrucciones del médico antes de proporcionar las muestras facilita que todo marche sobre ruedas. En esencia, las pruebas forman parte de una revisión rutinaria que apunta a notar cambios en la salud.

Además de auxiliar en la elaboración de cuadros clínicos, son recursos valiosos para planificar y evaluar tratamientos, controlar afecciones o simplemente aportar información general sobre órganos, aparatos y sistemas del cuerpo.

Estas pruebas son importantes para planificar y evaluar tratamientos de una posible afección. Foto: Unsplash / Nastya Dulhiier

Si bien ocupan un lugar importante dentro de la atención médica, no pintan un cuadro entero de la salud. Son útiles, por ejemplo, cuando el doctor complementa los análisis recientes con un examen físico, la lectura del historial y la comparación de la evidencia nueva con muestreos previos.

ATENCIÓN

La imagen del organismo que proveen no es infalible. Además de los factores que inciden en los marcadores, también sucede que se pide una prueba errónea, o que los resultados son mal interpretados, o que los indicadores llegan a manos médicas cuando ya es demasiado tarde (pensando, por ejemplo, en brindar al paciente el tratamiento preciso para el problema que trae).

Si su asesor sanitario le pide acudir a un laboratorio, usted puede contribuir a evitar errores.

¿Cómo? Pida ver las etiquetas de los recipientes donde coloquen sus muestras. Esas señas de identificación deberán mostrar su nombre completo y algún otro dato relativo a su persona.

Asegúrese de ver que los contenedores sean provistos con esas etiquetas y sellados de inmediato para evitar que los materiales a escudriñar se contaminen.

Tenga claro qué examen ordenó su médico. Pídale a su asesor sanitario una copia de la orden de la prueba y llévela consigo el día de su cita con el laboratorio.

No se vaya del lugar sin saber cómo y cuándo obtendrá los resultados. De ese modo, si llega a detectarse un trastorno, podrá recibir la atención que requiere de forma inmediata.

Factores como la edad, el estrés y los medicamentos consumidos pueden afectar los resultados de los exámenes. Foto: nyt.com

DELICADOS

Como puede inferir de los párrafos anteriores, trabajar en un área que analiza muestras de personas no es pan comido.

Todos los laboratorios de diagnóstico y de atención de salud (sean públicos o privados) deben cubrir requisitos como identificar su espacio laboral con una señal de riesgo biológico, el empleo de técnicas microbiológicas apropiadas y dotar a sus trabajadores con equipos de protección personal.

Aun con todas las precauciones que se adoptan, ninguna de estas áreas ejerce control total sobre las muestras recibidas, esto significa que el personal corre riesgos aunque siga el manual que reduce el peligro a mínimos manejables.

Por estos días de pandemia se habla mucho de contagios, defunciones y riesgos, de medidas de restricción y también de los trabajadores del sector salud, pero sin profundizar.

Hay que destacar el papel de los laboratoristas porque la detección oportuna de casos de COVID-19 permite adoptar medidas de contención, limitar la transmisión de persona a persona y, al final de la cuerda, salvar vidas; dos, y no sólo atender, también testear a los portadores del virus que puso en cuarentena al 2020, ha resultado en personal infectado.

Cabe recordar que México ha sido destacado a nivel mundial como el país con más personal sanitario muerto a causa del agente nocivo. En síntesis, en estos momentos, buena parte de nuestra salud, como sociedad, está pasando por las manos de los laboratoristas. Hay que tenerlo en cuenta.

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