Imagine
Opinión

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Miscelánea

Nada sucede a menos que primero sea un sueño.

Carl Sandburg

Imagina que no hay cielo/ es fácil si lo intentas/ ningún infierno bajo nosotros/ sobre nosotros, sólo el cielo/ Imagina a todas las personas viviendo por hoy/ Imagina que no hay fronteras/ Nada por lo que matar ni morir/ Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz/ Tu puedes decir que soy un soñador/ pero no soy el único /Espero que algún día te nos unas/ y el mundo será como lo imagino/ Me pregunto si puedes/ No hay necesidad de codicia o hambre/ Una fraternidad de hombres/ Imagina a toda la gente compartiendo el mundo. Tu puedes decir que soy un soñador/ pero no soy el único/ Espero que algún día te nos unas/ Y el mundo será para todos”.

La canción de John Lenon con que comienzo esta nota, propone una utopía, tal vez un sueño imposible, sin embargo es la única forma optimista que encuentro para empezar el año con un atisbo de esperanza. Hemos sobrevivido al artero ataque del virus y a otros más dañinos de los que sólo nos salvará caminar, de preferencia unidos, para encontrar el camino del México que queremos. Para entrar en el año con el pie derecho, lo que toca es abrazarnos, desearnos alegría, salud, paz, y sobre todo suerte.

El 2020, annus horribilis me dejó exahusta, deprimida, en la lona. El pensamiento crea (decía mi padre) por lo que para levantarme el ánimo, intentaré que mis pensamientos creen sólo cosas buenas. Imagino, sueño que a golpe de votos acabaremos con la pesadilla, para despertar en un país que le apuesta a la educación, al progreso y no a la pauperizaión. Un país con más escuelas y menos diputados, con un presidente menos vociferamentativo y hablamentoso, y más acertivo y congruente. Una elemental cultura tampoco le caería mal. Y sigo soñando, al cabo que soñar no cuesta nada y siempre es mejor que asumir la jodida realidad en la que andamos chacualeando.

Para empezar el año pacientísimo lector, le propongo imaginar que aún en los lugres más recónditos de este planeta, nuestros niños (porque los niños son responsabilidad de todos y porque son el futuro) corren felices en calles seguras, hacia escuelas donde maestros con verdadera vocación magisterial, les amplían el mundo y les explican que nuestro planeta es un ente vivo, que enfermo de gravedad, necesita la voluntad de todos para salvarse.

Imagino un mundo de ciudadanos respetuosos de la vida en cualquier forma que se manifieste, los animales, las plantas, el aire, los mares, los cielos. Imagino a la humanidad trabajando unida para salvar a la hermosa Tierra que es nuestra casa. Cuando camines, camina junto a los soñadores, a los que confían, a los que tienen coraje. A los que tienen la cabeza en las nubes pero los pies en la tierra.

Soñar con un mundo mejor nos pone en camino de conseguirlo, aunque no podemos esperar que llegue sólo, debemos ir a su encuentro y por el poder del esfuerzo y el compromiso, construir el México que queremos. La voluntad personal tiene una fuerza y una capacidad inimaginable. Soñemos con que nuestro país recobre la cordura, y una mañana despertemos en un México digno y próspero, con fuentes de trabajo para que nadie padezca la humillación de ser tratado como mascota a la que hay que alimentar.

Tenemos a favor que el pez por la boca muere. Si nuestros vecinos pudieron sacar de la Casa Blanca al vocieferante, ¿acá por qué no? El tiempo pasa con y sin nosotros, obviamente el 2020 pasó sin nosotros, confinados, privados de la cercanía de la familia, los amigos, de la alegría de la calle. Sin abrazos, sin escuela, sin libertad, y ¡que terrible, ¡sin bares! Que todo mal pase pronto, y la sana locura de soñar nos permita reconstruir el México justo y en paz que todos deseamos. Levantémonos a vivir, y si no, mejor quédense echadotes, pero no cuenten conmigo.

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