Variantes del amor
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Variantes del amor

Desmenuzar el concepto de un sentimiento universal

El amor es algo curioso, se supondría que no hay nada más fácil que amar y a la vez es uno de los conceptos más complicados de poner en práctica. Esto ha llevado a la humanidad a innumerables búsquedas e hipótesis al respecto.

Las definiciones de amor, según el diccionario de la Real Academia Española, son: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”; “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”; “sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”.

Algunos investigadores de psicología no se detienen a generar mas teorías sobre qué significa el amor, sino que mas bien se enfocan en que existen diferentes tipos. No hablamos de diferentes vínculos como el amor de padre, madre, hermano o amigo, pues incluso en las relaciones de pareja existen diferentes tipos de amor. ¿Cómo puede suceder eso? ¿El amor puede llegar a ser algo cuantificable? ¿Es posible calificarlo?

TEORIAS DEL AMOR

Cassepp-Borges y Pasquali afirman que sí, argumentando que gran cantidad de personas tienen la percepción de que a veces se ama más y otras menos, lo que demostraría que este sentimiento puede ser cuantificado.

El estudio del amor de pareja tiene mucho tiempo siendo trabajado teóricamente. Uno de los primeros en argumentar acerca de este concepto fue Sigmund Freud, quien explicaba el amor como el esfuerzo por un ego ideal. Por otro lado, Erich Fromm sostenía que el problema del amor radica en la incapacidad del individuo para amar y su incesante búsqueda de ser amado.

Una de las teorías menos técnicas es la del psicólogo John Allan Lee, quien explicó en los años setenta que, así como existen tres colores básicos que al mezclarse unos con otros forman nuevos colores, sucede lo mismo con el amor.

John Allan Lee. Foto: torontopubliclibrary.ca

Allan Lee asegura que hay tres tipos de afectos primarios: pasión (rojo), compañía (azul) y respeto (amarillo) que al combinarse de diferentes maneras, generan otros afectos. Así desarrolla tres estilos primarios de amor: eros, que es el amor romántico y pasional; ludus, que es el amor lúdico, y el storge o amistad. Y tres estilos secundarios que nacen de la combinación de los primarios: manía, que es el amor posesivo y dependiente; pragma, el amor lógico y práctico, y ágape, que es altruista.

Un modelo mucho más reciente es el de Robert Sternberg, el cual tiene el nombre de Teoría Triangular del Amor. Para Sternberg, este sentimiento es una de las más intensas y deseables emociones humanas. Las personas pueden mentir, engañar y hasta matar en su nombre, y desear la muerte cuando lo pierden. De acuerdo a este autor, el amor puede abrumar a cualquiera, a cualquier edad.

Según la teoría triangular, hay tres componentes básicos en las relaciones amorosas: la intimidad, la pasión y el compromiso. Tales variables, en su forma más pura, forman los vértices de un triángulo equilátero. La combinación de estos elementos da lugar a otras formas triangulares con características especiales. Haciendo todas las combinaciones posibles entre los tres componentes, Sternberg habla de diferentes formas de amor.

La intimidad se refiere al sentimiento de cercanía, unión y afecto hacia el otro, sin que exista pasión ni compromiso a largo plazo. Podemos hablar de intimidad cuando existe deseo de promover el bienestar de la persona amada, cuando hay felicidad junto a la misma, respeto, capacidad de contar con ella en momentos de necesidad, y entendimiento mutuo. La intimidad está en salir de nosotros mismos y mostrarnos tal como somos en un proceso de confianza y aceptación mutuas. Es en este punto cuando hay que trabajar con cuidado para fomentar el desarrollo de una personalidad independiente, logrando un equilibrio entre intimidad y autonomía.

La intimidad implica un proceso de confianza y aceptación mutuas. Foto: Behance / Zipcy

La pasión se refiere a las ganas intensas de unión con la pareja y, en menor parte, a la sexualidad, aunque no tiene que ser necesariamente carnal. Coincide con el denominado “amor a primera vista” y consiste en un estado de deseo intenso producido por una excitación mental y física. Una diferencia esencial respecto a la intimidad o el compromiso, es que el factor pasión prospera con base en el refuerzo intermitente.

Por último viene el compromiso. No se puede olvidar el papel que en el amor juegan la decisión y las expectativas de mantener la relación y permanecer juntos. En este sentido la lealtad, fidelidad y responsabilidad funcionan, por norma general, como buenos barómetros de la marcha de una relación amorosa. El compromiso, a corto plazo, significa la decisión que uno toma de amar al otro. A largo plazo, el compromiso se establece para mantener ese amor, hacer planes de futuro y trabajar para que estos se realicen.

TIPOS DE AMOR

De la combinación de estos tres componentes, surgen diferentes formas de amar, dependiendo de qué factores tengan más peso:

Cariño o afecto. Resulta cuando se experimenta solo o mayoritariamente el componente de intimidad.

Encaprichamiento o flechazo. Ocurre cuando hay pasión, pero esta no se ve sustentada por la intimidad o el compromiso. Sería lo que llamamos “amor a primera vista”.

Amor vacío. Existe la decisión y el compromiso de amar al otro, pero sin la experiencia de la intimidad ni de la pasión. Puede ocurrir en los últimos estadios de una relación duradera o en relaciones de conveniencia.

El amor compañero suele darse enter quienes comparten la vida. Foto: Behance / Thùy Cốm

Amor romántico o enamoramiento. Se da cuando predominan en la relación la intimidad y la pasión, pero no el compromiso. Es decir, los amantes se atraen tanto física como emocionalmente, pero este sentimiento de unión y compenetración no va acompañado de compromiso. Es el que podríamos ejemplificar como “amor de verano”.

Amor fatuo. En este caso la pasión cristaliza enseguida en un compromiso, sin dar tiempo para que la intimidad surja; por lo que es un compromiso poco profundo, ya que no está presente la influencia estabilizante de la intimidad. Sería el tipo de amor que fundamenta las “bodas relámpago”.

Amor compañero. Se refiere a la situación en que la intimidad y el compromiso aparecen unidos, pero sin el componente de la pasión. Es el amor típico de algunas relaciones de larga duración, en las que la atracción física y otros elementos pasionales han desaparecido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Suele suceder con las personas con las que se comparte la vida, aunque no existe deseo sexual ni físico.

Amor consumado o amor completo. Por último, existiría el tipo de amor que combina los tres componentes de forma balanceada. Representa la relación ideal hacia la que todos quieren ir pero que aparentemente pocos alcanzan. Según Sternberg, es difícil de alcanzar y aun más de mantener. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones. “Sin expresión (advierte), hasta el amor más grande puede morir”. El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor compañero.

Falta de amor. Hay relaciones de pareja en las que no existe pasión ni intimidad ni compromiso. No es una forma de amor, puesto que no está presente en ninguna de sus manifestaciones, pero la relación existe mantenida por otras variables ajenas.

¿De qué nos puede servir esta información? Tener conocimiento de lo anterior es importante para autoevaluarse y poder expresar a la pareja qué es lo que se esté sintiendo y qué es lo que se puede trabajar para que la relación llegue a una evolución sana.

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