Misiones a Marte
Ciencia

Misiones a Marte

En busca de la conquista del planeta rojo

Febrero será el mes de los amartizajes debido al lanzamiento de tres sondas espaciales que tienen como objetivo arribar al planeta rojo en busca de información que amplíe el conocimiento sobre su atmósfera y superficie; asimismo se buscarán indicios de vida en la cuarta roca del sistema solar.

Cada dos años, la Tierra y Marte acortan su distancia de 400 millones de kilómetros, a poco menos de 60 millones; es el momento adecuado para lanzarse a su exploración. Esta oportunidad la aprovecharon los Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y China, quienes lanzaron (por separado) misiones robóticas espaciales que se unirán en un proyecto conjunto para recopilar la mayor cantidad de información posible en esta nueva etapa de la carrera espacial.

El 19 de julio de 2020 ocurrió el lanzamiento de la sonda espacial Hope, manufacturada por los árabes. Es el primer explorador del espacio profundo que analizará la atmósfera marciana, se prevé que arribe a su destino el 9 de febrero de este año.

Le sigue la nave de origen chino Tianwen-1, lanzado el 23 de julio y que se pretende arribe el 10 de febrero. Orbitará el planeta y posteriormente enviará a la superficie un módulo de aterrizaje que transporta a un rover (vehículo todoterreno) adecuado para recoger muestras del suelo marciano.

A la zaga irá el estadunidense Perseverance, que comenzó su viaje el 30 de julio pasado y cuyo propósito es recorrer un lago seco y lanzar al helicóptero Ingenuity. Su fecha de llegada se estima sea el 18 de febrero, cuando descenderá a la superficie y buscará signos de vida extinta en el lago y la ribera de un cráter seco. Para lograrlo desplegará el helicóptero que cumplirá otra misión: realizar el primer vuelo propulsado desde la superficie de un planeta distinto a la Tierra.

Marte reaviva su protagonismo en la carrera espacial, la cual comenzó con una fuerte campaña promocional basada en series televisivas, información sobre antiguos hallazgos y ahora con un bombardeo de naves robotizadas que expugnarán en busca de sorpresas.

Hope será el primer explorador del espacio profundo que analizará la atmósfera marciana. Foto: emiratesmarsmission.ae

NAVEGANDO EL MAR PROFUNDO

El número de misiones espaciales es copioso debido a las docenas de naves activas en la actualidad. Orbitando el Sol se cuentan siete sondas que estudian los polos o rastrean tormentas solares. Desde 1975 se examina con el Mariner a Mercurio, del cual se tiene un mapa elaborado en 2015 por otra sonda, la Messenger; en este momento gira hacia su atmósfera BepiColombo, que llegará el 2025.

Siete naves distintas están enfocadas en Venus, y el mismo número navega entre el Sol y la Tierra, estudiando partículas, el clima, viento solar, nuevos cometas y las ondas gravitacionales. Alrededor de la Tierra más de dos mil 600 satélites cumplen un sinfín de tareas; 17 naves hacen lo propio en la Luna, media docena estudian los asteroides y otros seis los cometas; en torno a Júpiter orbitaron nueve sondas, algunas de éstas se estrellaron al finalizar su misión; Saturno también ha sido espiado, lo mismo que Urano, por la Voyager 2 que pasó volando en 1986, la misma que visitó Neptuno y a su luna Tritón tres años después. Incluso Plutón fue visitado en 2015 por New Horizons, que confirmó el núcleo congelado de aquel planeta enano. Un puñado más de naves estudia el espacio interior y ahora se suman los tres navíos multinacionales que durante seis meses navegarán a través de 60 millones de kilómetros hasta llegar a su destino.

China ha mantenido el ritmo espacial con tres misiones a la Luna en los recientes siete años, como una estrategia para demostrar el poderío de una nación comunista; en cambio, Estados Unidos ha modificado su estrategia de inversión estableciendo alianzas entre la NASA y empresas privadas para construir módulos lunares y naves capaces de transportar materiales y personas. En tanto los Emiratos Árabes Unidos, riquísimas naciones que apuntalan su riqueza en el petróleo, buscan nuevos horizontes en su propósito de posicionarse como una región boyante.

VIDA MARCIANA

La sonda norteamericana está enfocada en el hallazgo de rastros que confirmen la presencia de organismos que en algún momento tuvieron vida. Los análisis de la cuarta roca del sistema solar indican que en Marte fluyó el agua cuando su atmósfera era cálida y húmeda.

Perseverance recorrerá un lago seco y lanzará al helicóptero Ingenuity en busca de rastros de vida. Foto: Foto: EFE

Cuando era estudiante de posgrado en la Universidad de Brown, Caleb Fassett analizó un agujero en el suelo marciano que le pareció especial. La imagen que revisó el investigador fue tomada por el orbitador Odyssey de la NASA; mostraba un ondulado canal de lo que pudo ser un río que desembocaba en un cráter con una parte de su borde derrumbada, lo que suponía pudo ser arrastrada por el agua.

La única forma en que podía formarse geométricamente era que fuera un lago”, declaró el doctor Fassett, quien se incorporó al equipo de trabajo del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA.

El cráter, reconocido como un lago, se bautizó con el nombre de Jezero, mide 30 millas de ancho y en sus orillas circulará Perseverance y sobre éstas volará el helicóptero Ingenuity para intentar encontrar vestigios de vida pasada.

Perseverance es un vehículo similar a Curiosity, el rover que exploró Marte hace ocho años descubriendo signos inequívocos de un lago. Ahora el nuevo equipo posee instrumentos diseñados para responder a la incógnita sobre la posibilidad de vida marciana.

El sitio de amartizaje de Perseverance estará ubicado alrededor de tres millas de distancia del borde del cráter, solo que su desplazamiento será sinuoso, intentando librar los obstáculos.

La expectativa es localizar registros de microbios unicelulares como los que habitaron los mares de la Tierra primitiva, organismos microscópicos que dejaron un tenue rastro difícil de reconocer. No esperan hallar fósiles de microbios –difíciles de reconocer- sino estructuras o patrones en las rocas que pudiesen ser resultado de la actividad microbiana.

Un ejemplo de lo anterior son los residuos dejados por los estromatolitos, los organismos que posibilitaron la creación de la atmósfera terrestre actual. Sus peculiaridades distinguen a esos residuos pétreos de otras rocas comunes donde no se alojó la vida.

Lanzamiento de Tianwen-1. Foto: EFE

Del cráter marciano, la científica Kennda L. Lynch, del Instituto Lunar Planetario en Houston, lo calificó como un “hermoso depósito deltaico, que podría preservar indicios de vida de tres ambientes diferentes: de arroyos y lagos más pequeños ríos arriba, del propio lago Jezero o del agua subterránea empujada a la superficie”, escribió para New York Times el divulgador Kenneth Chang.

EL PROTAGONISMO CHINO

La misión de China tiene como objetivo el liderazgo comunista. De acuerdo a algunos analistas, el país asiático “está ansioso por demostrar que puede gestionar misiones interplanetarias complejas y aterrizar en Marte”, un logro que solo Estados Unidos y la Unión Soviética obtuvieron antes, escribió Steven Lee Myers también para el New York Times. En su artículo, el periodista incluyó una declaración del director senior de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China que demuestra la ambición por trascender: “No podemos permanecer en la cuna de la Tierra para siempre”.

Xi Jinping, el líder chino, impulsa con fervor la política espacial de su país que ha proyectado hasta mediados de este siglo, en algunas de las misiones se incluyen tripulación humana. La nave que se dirige a Marte, cuyo nombre en español significa preguntas al cielo, en clara referencia a un poema del siglo III antes de nuestra era, incluye un orbitador que rodeará al planeta rojo durante 687 días, la duración de un año marciano, para registrar datos científicos.

La carrera espacial adquiere un nuevo aliento con estas misiones que revelarán un nuevo rostro de Marte, un vecino cada vez más cercano.

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