Bajo la piel
Cine

Bajo la piel

Una mirada externa del comportamiento humano

¿Qué se siente en realidad ser humano? Si alguna vez el lector ha sentido que los usos y costumbres pueden convertirse en algo raro o sin sentido, si alguna vez ha podido notar la peculiaridad de algunos aspectos de la vida cotidiana, Bajo la piel puede resultar algo interesante o, por lo menos, servir para devolver esa sensación de extrañeza.

Bajo la piel (en su título original Under the skin) de 2013, juega con varios géneros. Se puede encontrar en listas tanto de ciencia ficción, como de suspenso o de art house horror, una variante que imprime el sello del cine de autor en el horror, usando metáforas que transforman lo cotidiano para llevarlo al extremo. La película forma parte de un repunte importante en este subgénero, que ha ganado popularidad e interés con diferentes títulos anuales y directores consagrados en este estilo.

En este caso, es el inglés Jonathan Glazer quien incursiona al mundo del art house horror con un filme protagonizado por Scarlett Johansson. El director comenzó su carrera con videos musicales, siendo algunos de los más conocidos Karma police y Street spirit de Radiohead, Karmacoma de Massive Attack e Into my arms de Nick Cave and the Bad Seeds.

Ha pisado en el terreno del largometraje de manera no menos llamativa con Sexy beast de 2000, del género dramático y de crimen, que fue aclamada por la crítica y llegó a obtener una nominación al Oscar por Mejor Actor de Reparto a Ben Kingsley.

Birth, de 2004, es el segundo filme del cineasta, centrado en el drama de un nacimiento que se da en circunstancias extrañas y una reencarnación. Lo que nos lleva a su tercera película: Bajo la piel. En su corta lista de largometrajes alberga historias con ambiciones claras y que intentan superarse en originalidad, pero Bajo la piel rompe, incluso en cuestión de género, el camino que había tomado Glazer.

Sexy Beast (2000) fue el primer largometraje de Glazer. Foto: imbd.com

Si se habla en términos muy generales de Bajo la piel, podría pensarse que no cuenta una historia muy diferente a lo acostumbrado en ciencia ficción. Sin embargo, narrarla casi sin diálogos, a través de imágenes lentas e hipnóticas, y con estos recursos transmitir la ambivalencia propia del comportamiento humano y la sensación de estar fuera de sí mismo, son algunos de los méritos de esta producción.

LO EXTRAÑO EN LO COTIDIANO

El cine de autor está presente como marca de Glazer, quien se acerca a la narrativa de los videoclips musicales al contar más con las imágenes y sus sutilezas, que con diálogos.

En este aspecto, cabe señalar un parecido con el estilo narrativo de Upstream Color de Shane Carrut, una película de ciencia ficción que también es del 2013 y, al igual que Bajo la piel, no termina de embonar en el género. Los elementos de ciencia ficción funcionan como metáforas en las que el comportamiento social y sus pautas se ven reflejados. En ambos filmes, la historia se cuenta en tomas pausadas que esperan del espectador una atención activa.

En Upstream Color se muestra una trama cercana al control mental, que hace alusión a la manera en que las personas aceptamos un contrato social y seguimos normas que nos hacen más dóciles. En Bajo la piel se habla de esto mismo, pero con una intención diferente.

Las primeras escenas de la película muestran a un personaje sin nombre, una mujer que actúa y habla de manera poco común. En sus múltiples paseos por las calles de Glasgow, Escocia, pregunta por direcciones e intenta torpemente interactuar con las personas desconocidas que encuentra.

Foto: screengoblin.files.wordpress.com

Las preguntas del tipo “¿tienes algún plan?”, “¿te encuentras solo?”, “¿te esperan?”, aparecen a veces muy pronto, sin dar pie a una conversación larga. La interacción da un sabor extraño y sospechoso. Pronto nos podemos dar cuenta de que se trata de una secuestradora que atrae de esta manera a sus víctimas, las lleva a su casa y entonces se hunden en una especie de espacio vacío que los atrapa.

Las preguntas del espectador son, por supuesto, ¿qué es en realidad la mujer y cuál es su objetivo? El filme hace énfasis en estas interacciones y en cómo los extraños responden a la secuestradora, en una mirada crítica hacia la forma casi arbitraria en que las personas se relacionan.

Lo que esperan los hombres que son atraídos por este ente extraño, es tener sexo con la mujer, y gracias a eso son víctimas fáciles de una red que los explota de una manera que nunca se explica del todo. La soledad de algunas personas resalta comportamientos que se encuentran en un límite incómodo entre lo cotidiano y lo extraño.

La amenaza viene del exterior, y las intenciones del ente son completamente desconocidas para el espectador, que se quedará con la pregunta incluso después de llegar al cierre de esta historia.

LA AMBIVALENCIA HUMANA

La novela Bajo la piel, del neerlandés Michel Faber, es la obra de la que proviene la película de Glazer. En ella, alienígenas parecidos a bestias logran disfrazarse por medio de cirugías estéticas y visitar el planeta Tierra para recolectar humanos. Lo anterior es posible tras darse cuenta de que podían alimentarse de los hombres y dejar a las mujeres para que produzcan descendencia, sometiéndose a pruebas constantes para detectar cuando alguno de sus recolectores ha generado empatía por sus presas.

Foto: reddit.com

La novela funciona más como una dura crítica al consumo de carne, pero el filme intenta hacer énfasis en otros aspectos. En las primeras imágenes se puede ver cómo una mujer paralizada es recogida por un motociclista lo que, conociendo la novela, se puede entender como un alienígena que paraliza a un recolector que ha generado empatía, y entonces dispone a quien la suplantará. Scarlett Johansson aparece y toma las ropas de la mujer, que deja salir una lágrima. A continuación, continuará la labor de recolección hasta que las preguntas sean demasiadas.

Al escapar de sus labores, la protagonista intenta adaptarse a la vida humana, sentir y vivir como aquellos a quienes estaba entrenada para matar. Quizá se pueda entender mejor Bajo la piel si se conoce la obra de la que proviene, pero tal vez a Glazer no le interesa demasiado explicarse, sino hacer que el espectador llegue a un estado de contemplación donde lo importante es el mundo visto desde una perspectiva alienígena.

Tras el escape mencionado, la protagonista se queda sin su protector y conoce de manera más cercana la naturaleza caótica del ser humano. La confusión y la manera ambivalente en que se presentan sus interacciones, una tras otra, la confunden hasta llevarla a la conclusión de esta historia.

En las secuencias finales la cazadora se convierte en un ser bastante vulnerable, del que sólo el azar puede dictaminar su destino, sin saber cuál será aquella próxima interacción que la podrá dañar. Algunas personas son benevolentes con ella, pero otras son retratadas como auténticos monstruos.

El final toca una de las verdades ineludibles en el ser humano: aquello que sobrepasa la comprensión es visto con recelo y, en algunos casos, despierta un impulso destructivo que se podría encontrar en todos una vez que se han tocado las fibras adecuadas.

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