Hipoxifilia
Sexualidad

Hipoxifilia

Riesgos de la asfixia erótica

Cuando se aborda el tema del erotismo es muy común hablar de parafilias, que son patrones de comportamiento sexual en los que la fuente principal de placer no se encuentra en el coito, sino en alguna otra actividad u objeto que no sea meramente sexual, así como en crear situaciones atípicas durante el encuentro sexual. Algunas de las más conocidas son el exhibicionismo, el sadismo, el masoquismo y una que recientemente ha adquirido popularidad: la asfixia erótica.

Ésta última, también conocida como hipoxifilia (amor hacia la falta de oxígeno) consiste en interrumpir la respiración de la pareja sexual con el objetivo de incrementar el placer durante el orgasmo. También existe la asfixia autoerótica, que se lleva a cabo de manera individual durante la masturbación. Son diversas técnicas las que se utilizan para disminuir la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, por ejemplo, el ahorcamiento, la estrangulación, el uso de bolsas u otros objetos en la cabeza, obstrucción de vías respiratorias y colocación de cintas o sogas en el cuello.

¿Qué es lo que hace de esta práctica algo llamativo y placentero? Resulta que la anoxia o falta de oxígeno dilata las venas y las arterias, además de elevar los niveles de dióxido de carbono en el cerebro, lo que causa que este órgano responda de manera más activa, multiplicando las sensaciones y percepciones del cuerpo. Cuando esto sucede se libera adrenalina, la cual causa euforia y excitación; la intensidad del orgasmo aumenta cuando la persona se ve inmersa en una situación de amenaza. Una posible referencia sobre la efectividad de esta práctica son las imágenes de reos condenados a morir en la hora, ya que al momento de la ejecución presentaban erecciones.

Hay varias razones. Por un lado, puede aumentar la excitación como parte de un ritual bondage y masoquista extremo; por otro, la falta de oxígeno en la corteza cerebral también genera pérdida de lucidez y alucinaciones que podrían emular la acción de algunas drogas y aumentar la sensación de placer. Pero además, algunas declaraciones de personas que lo practican aseguran que el aumento de excitación física es muy considerable, hecho que concuerda con el principio aparentemente ilógico de que el miedo incrementa el deseo y la intensidad sexual.”, explica el bioquímico español Pere Estupinyà en su libro S=EX2.

Foto: Behance / Randy Mora

PRÁCTICA POPULAR, PERO NO NUEVA

Aunque no se tienen datos totalmente acertados sobre el origen de estas prácticas, se dice que los esquimales y algunos pueblos asiáticos solían llevarlas a cabo desde principios del año 1600; algunos registros señalan que estos métodos se efectuaron a principios del siglo XV como un tratamiento para la disfunción eréctil y la impotencia. A pesar de esto, la asfixia erótica es una práctica sexual muy peligrosa que puede traer como consecuencia la muerte, incluso si los involucrados se sentían preparados.

El primer caso de fallecimiento del que se tiene registro es el de Frantisek Kotzwara, violinista y compositor checo que en 1791 murió debido a que en uno de sus viajes a Londres le pagó a una prostituta con la intención de que le cortara los testículos. Al ver que ella no accedió, se ató al cuello un extremo de una de las ligas de la mujer y el otro a una puerta. Bajo esta condición sostuvieron relaciones sexuales y, en pleno clímax, cerró la puerta y se ahorcó.

Las experiencias que han tenido lugar gracias a esta parafilia inspiraron una escena de El imperio de los sentidos (1976), una película que recreó el caso de la japonesa Sada Abe, que mató a su amante Kichizo Ishida mediante asfixia erótica en 1936. Las muertes por asfixia autoerótica de David Carradine (actor) en Bangkok, Tailandia, y de Michael Hutchence (cantante) en Sydney, Australia, también fueron dos casos muy reconocidos.

RIESGO LATENTE

El sexólogo y paramédico Jay Wiseman, autor del libro BDSM 101 (BDSM: Introducción a las prácticas y su significado), no recomienda la abstinencia total de este tipo de actividades para quien guste de ellas, pero sí invita a razonar sobre el riesgo difícilmente mitigable que existe al realizarlas, siendo mayor de lo que se cree.

El primer fallecimiento registrado por esta parafilia fue el del violinista Frantisek Kotzwara en 1792. Foto: dirtysexyhistroy.com

Bajo circunstancias normales, el ser humano puede pasar aproximadamente tres minutos sin entrada de oxígeno hasta que empiece a morir una que otra célula. Hasta este punto el riesgo de ataque al corazón debido al efecto Valsalva es bajo, pero existente. El efecto sucede cuando se da un esfuerzo respiratorio al tener la garganta cerrada, produciendo un aumento de la presión intratorácia e intraabdominal que reduce la circulación hasta el corazón. La disminución del flujo venoso reduce la presión sanguínea y aumenta la frecuencia cardíaca.

Wiseman sostiene que este efecto es impredecible, negando la ausencia de riesgo alguno en la hipoxifilia. Es necesario tomar precauciones con los juegos de respiración. El hecho de que eliminar completamente el peligro sea imposible, no significa que hacer una estratificación de riesgos también lo sea. Una de las medidas es nunca practicarlos estando solo; se recomienda asegurar la compañía de al menos un observador que pueda intervenir si ocurre algo inesperado para así evitar alguna tragedia irreversible. Sin embargo, no siempre basta con estar en compañía de alguien.

En la mayoría de los clubes BDSM (Bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo) están prohibidos los juegos de respiración por temas de prevención legal. Sin embargo, se dice que el mejor sitio para llevar a la práctica este tipo de actividades es un lugar semipúblico y con alguien que sepa aplicar reanimación cardiopulmonar.

Una técnica que permite seguridad en las prácticas de asfixia erótica es el mindfuck, o truco mental, que hace creer a la “víctima” que está siendo privada de oxígeno sin que eso sea totalmente cierto. Una bolsa discretamente agujerada o una mano en el cuello no tan firme son dos ejemplos de estos trucos.

Foto: malefashionablymale.net

ALERTA ADOLESCENTE

En la actualidad esta parafilia ha cobrado más fuerza y popularidad entre los jóvenes, ya que se toma como un juego para intensificar y profundizar la sensación del orgasmo, además de la gran difusión que se le ha dado en las redes sociales. José de Jesús Gutiérrez, psicólogo de la Universidad de Guadalajara, explica que la presión de los compañeros, los conflictos familiares y/o sociales, y las tendencias creadas a partir de una personalidad adictiva, son algunos elementos que intervienen e inspiran a los adolescentes para que recurran a este tipo de “juegos” extremos.

Se estima que al año fallecen entre 500 y mil personas por este tipo de prácticas, aunque el número exacto se desconoce debido a que, muchas veces, la causa de estas muertes permanece oculta. Lo que aparentemente sí se sabe es que la mayoría son hombres. También se desconoce el número de personas que llevan a cabo estas actividades, ya que cuando estos casos salen al aire es porque provocaron la muerte de alguno de sus partícipes.

De acuerdo con la psiquiatra Olga Albornoz, nadie, ni siquiera quienes han fallecido por esta causa, calculan que la asfixia puede acabar con sus vidas. El control de la situación se pierde, de modo que la forma más prudente y efectiva para no morir en el acto es evitarla.

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