Una arquitectura amparada por ley
Arquitectura

Una arquitectura amparada por ley

Iniciativa que pretende valorar la profesión

La arquitectura es un concepto de carne, hueso y alma. Es decir, no sólo es hormigón y estructuras de acero reforzado, también es la manifestación cultural e histórica forjada por las sociedades que se guarecen en aquella sólida estructura. La arquitectura, por tanto, no únicamente es la construcción de inmuebles, es la actividad que reúne los elementos de identidad de una comunidad, y así lo conciben los españoles al plantear una ley que busca reconocer a esta disciplina como una valiosa actividad social.

En 2017 en España se retomó la discusión respecto a la necesidad de contar con una Ley de Arquitectura que reconociera el valor de esta profesión en el desarrollo de la nación. Aspectos culturales, económicos, sociales e históricos que se conjugan en la arquitectura, estaban dispersos en la planeación urbana. Resulta sorprendente que España, con su amplia riqueza histórica, no contara con una normatividad enfocada en esta rama de la planeación urbana, hasta aquel año cuando se aprobó el 28 de junio la Ley de Arquitectura de Cataluña, la base para “el cambio espectacular y positivo” en la valoración de esta profesión.

El Parlamento de Barcelona aprobó la primera Ley de Arquitectura que establece medidas para el fomento de la calidad en las obras de construcción, también obliga a transparentar la contratación pública por años demandada. No sin problemas, el parlamento local sacó adelante la iniciativa que pretende declarar como de interés público la creación arquitectónica, es decir, las administraciones son responsables de fomentar los valores que ello conllevva, para ello crearon el Premio Cataluña de Arquitectura y de Patrimonio Construido.

Con este antecedente se impulsa la iniciativa federal que establecerá “las medidas necesarias para el fomento e impulso de la calidad arquitectónica y urbanística; la contratación de la redacción de proyectos, la dirección y ejecución de las edificaciones y la urbanización de los espacios públicos”, publicó el portal Archdaily.

Vista de Madrid, España. Foto: irtf.org

Asimismo pretende proteger los valores inherentes a la arquitectura, como son la calidad técnica de las construcciones y su capacidad de adaptación funcional a lo largo del tiempo, la mejora de la calidad, el confort y bienestar de las personas y del conjunto de la sociedad, la contribución a la cohesión social y la belleza, mejorando el entorno físico”, continúa la publicación.

En 2017 se debatía también sobre la importancia de proteger la figura del arquitecto y las condiciones laborales de su profesión. En aquel momento se planteaba la necesidad, además, de evitar la demolición de edificios históricos fomentando la sensibilidad de los habitantes respecto al valor del patrimonio arquitectónico.

Aquellos y más puntos, se discutían hace cuatro años a través de mesas de diálogo, de consultas públicas, de la apertura de portales en Internet para que la gente interesada hiciera llegar su punto de vista; el 2020 fue el año de la consolidación de la participación democrática en aquel país europeo que volteó a ver su patrimonio material.

ANTEPROYECTO DE UNA NUEVA EDIFICACIÓN LEGAL

El viernes 31 de julio del año pasado se cerró el periodo de aportaciones públicas para enriquecer el anteproyecto de la Ley de Arquitectura y Calidad del Entorno Construido. Mediante una consulta pública se recogieron sugerencias que abordaran los problemas que se pretenden solucionar con la iniciativa; asimismo las aportaciones de los ciudadanos se enfocaron en la necesidad y oportunidad de su aprobación, de los objetivos de la norma y de las posibles soluciones alternativas regulatorias y no regulatorias, es decir, se preguntó si existirían otras opciones que no fueran la promulgación de esta ley.

Como resultado del ejercicio democrático, surgió el anteproyecto de ley en el que se puntualiza: “La Arquitectura no es sólo la expresión física que materializa los lugares donde viven las personas. Es también un hecho cultural que refleja circunstancias propias de nuestra sociedad, abordando cuestiones de identidad y de sensibilización con los valores que representa, que inciden de forma directa en el desarrollo individual y colectivo de las personas”.

La Ley contempla la protección del patrimonio. Edificio La Pagoda (1970) de Miguel Fisac en Madrid, España. Foto: archdaily.com

Como sustento de la definición anterior, la iniciativa cita la Declaración de Davos de 2018, en la que se afirma que “el diseño del entorno construido, las relaciones entre los objetos y su entorno construido y natural, la coherencia territorial, la escala y la materialidad, son factores que tienen un impacto directo en nuestra calidad de vida”.

Con la Ley española, la arquitectura será considerada un bien de interés general, “que los poderes públicos estarán obligados a preservar, difundir y fomentar”, se lee en el documento oficial de la iniciativa de ley.

Con la propuesta, el panorama arquitectónico se amplía al diseño urbano, concibiéndolo como un desarrollo sostenible sustentado en tres hélices: la dimensión social, la económica y la medioambiental.

Los conceptos vertidos en el documento oficial resultan inspiradores, al leerlos se antoja transmitirlos a cada profesor de arquitectura de las universidades locales y nacionales de México, para intentar incorporar una nueva visión a la planeación urbana de nuestras ciudades. Un ejemplo de las ideas plasmadas en la iniciativa de norma: “No se trata tan solo de garantizar la construcción de edificios que desde el punto de vista técnico sean capaces de perdurar en el tiempo como simples objetos inconexos, sino de visibilizar y cuidar las relaciones de afección que se establecen en cuanto a escala, materialidad y vinculación con lo existente y que afecta tan directamente a las relaciones sociales y calidad de vida de los ciudadanos”.

La Ley contempla la protección del patrimonio, cuestión que ha sido objeto de debates en casos como la demolición de La Pagoda de Miguel Fisac o la intervención del colectivo artístico Boa Mistura sobre el polideportivo del mismo arquitecto en Getafe”, recuerda el diario español El País, en clara referencia a las modificaciones de inmuebles históricos con intervenciones pictóricas estrambóticas.

La Borda (2018) es un complejo habitacional enfocado en la vivienda digna y la sustentabilidad. Foto: archdaily.com

OBJETIVOS DE UNA NORMA VANGUARDISTA

Los propósitos son puntuales: impulsar la calidad de la arquitectura y del entorno construido como elementos básicos para mejorar la calidad de vida, es el primero de los objetivos. El siguiente es “Promover el enraizamiento social de la arquitectura y cuestiones de identidad y de sensibilización con los valores que representa”. También impulsará el papel de la arquitectura como herramienta de diplomacia cultural, lo cual permitirá conectar y acercar a personas de distintas sensibilidades y desarrollar procedimientos que permitan la participación e integración de profesionales y ciudadanos. Del resto de los propósitos se sintetizan sus valores: contribuir al desarrollo sostenible, dar respuesta a los grandes impactos derivados del cambio climático, contribuir al desarrollo económico y de empleo, proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural, fomentar la modernización de la arquitectura.

¿Son ideales? Se pretende que sean pasos firmes.

La claridad entre quienes diseñaron la propuesta, ciudadanos y gobierno, no les deja lugar a dudas respecto a que no existe otra posible alternativa que supla esta iniciativa, y así lo plasmaron en el punto número cinco del documento: “se considera que no hay otras posibles alternativas regulatorias y no regulatorias”. Es decir, la Ley, va.

El primer semestre de este año deberá concluirse el primer borrador para ser presentado al parlamento español; los plazos para su votación están condicionados a la agenda legislativa, sin embargo es probable que para este año España pueda contar con una nueva ley que sirva como ejemplo a otros países para revalorar el papel social, histórico, cultural y económico de la arquitectura.

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