We Are Who We Are (HBO, 2020)
Nuestro mundo

We Are Who We Are (HBO, 2020)

Nuestro Mundo

Aquí y ahora. Right here, right now. Éste es el mantra que repite el director Luca Guadagnino a lo largo de la miniserie We Are Who We Are. La estética de cada capítulo es exquisita. Y no es que sea yo un sibarita, todo lo contrario. Uno pudiera elegir al azar cualquiera de sus episodios para darse cuenta de que cada escena contiene una propuesta discursiva minuciosa. Bien cuidada. Su poética no defrauda. Es un conjunto ensamblado con delicadeza y sensibilidad. El tratamiento de los temas que recorren esta miniserie también forma parte de un discurso que muestra sin exhibir, pero que tampoco dogmatiza.

Me agrada que nada haya concluido en We Are Who We Are. No es un guion al estilo bildungsroman. No hay transición ni desarrollo físico de los personajes, no recorre la adolescencia de Fraser (Jack Dylan Grazer) ni su perfeccionamiento, pero bien pudiera ser un comienzo afortunado para posteriores temporadas. Aunque no sería lo mejor para la historia. Ni para Luca Guadagnino. Eso sí. Hay diversas características que esta obra comparte con otras de diferentes directores. La adolescencia es un momento maravilloso en la vida para contemplar. Ahí tenemos los conflictos que Charles Forsman o Larry Clark han mostrado en sus respectivas películas y series.

Leí un tuit en el que alguien declaraba lo siguiente: "We Are Who We Are es el bostezo más prolongado de Luca Guadagnino". Estoy en desacuerdo. Cuando uno permanece en estado contemplativo no bosteza porque no se tiene sueño ni aburrimiento. Estamos en un estado de observación atenta y profunda. La serenidad no es atributo de la abulia. Que haya conflictos en el guion desde el punto de vista argumental, es distinto, pero es un asunto discutible. Así como en un ensayo literario, esta serie contiene momentos digresivos que pudieran provocar aburrimiento sólo a espectadores distraídos o ingenuos. Pero ese no es mi problema. Cada quien respira como puede.

Los efectos que produjo en mí We Are Who We Are tienen que ver con la nostalgia. Contemplar con detenimiento esa etapa de mi propia vida a través del discurso cinematográfico. Pero también de la música. Y asimismo de la fotografía. Cada elemento me permitió recordar que toda obra nos remite a nuestra propia biografía. Tal cual dice José Emilio Pacheco: "No leemos a otros: nos leemos en ellos". Éste bien pudiera ser mi mantra. Por eso reseño. Pero también para compartir mi entusiasmo, aunque no lo haga de la mejor manera.

No me asombra que el comportamiento de los personajes haya sido exaltado durante los ocho episodios en detrimento de la trama. Right here, right now. No olvidemos el mantra. Pero tampoco perdamos de vista que Fraser Wilson, el protagonista, provocará que más de un espectador abandone esta serie. Y no lo digo por reproche. Al contrario, me resulta maravilloso que eso suceda porque justo es el reflejo del comportamiento de quien adolece. Carpe diem. "Cuando eres joven, no importa casi nada y cuando encuentras algo que te gusta es todo lo que tienes", dice Larry Clark. Me queda claro que Fraser está de acuerdo con esa idea (y yo igual). Pero no porque sea un inconsciente exhibicionista. Ni su edad es una justificación a su carácter. Fraser es ante todo un joven genuino.

Hubo una o varias escenas que me remitieron a mi adolescencia. Durante mi transcurso por la secundaria solía comprar videocassettes en el tianguis del Chopo. Tenía una amplia colección de conciertos. Hubo uno que me voló el cabello. Contenía una serie de conciertos de bandas punk, pospunk y algunas otras excentricidades de los ochentas. Quien me asombró fue un tipo muy extraño. De aspecto andrógino y fantasmal. Un Bowie llevado al extremo del performance, pero con voz de contratenor y maquillado. Auténtico freak. Un genio que fusionaba ópera y synthpop. Extravagante como el protagonista de We Are Who We Are. Ambos amantes de la moda. Que apareciera un póster de Klaus Nomi en la habitación de un milenial (Fraser), fue un gran gesto de reconocimiento al artista alemán. Jamás me gustó su música, pero su vida es digna de una biografía. Hay, eso sí, un documental sobre su carrera artística. Aunque no volví a ver a ese extravagante intérprete, esta serie lo volvió a poner bajo e reflector de mi atención.

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