El viaje del cannabis
Reportaje

El viaje del cannabis

Volver al origen

Le decían El Ratón, porque eso parecía: tenía la nariz puntiaguda, las orejas abiertas y los ojos café como dos canicas inquietas que miraban a todos lados para cerciorarse que no viniera nadie. Me llamó –sin saber por qué, no era mi amigo- para ir detrás de la cooperativa, así le llamábamos a la cafetería de la secundaria. De la bolsa del pantalón del uniforme caqui sacó un puñado de yerba aromática repleta de semillas redondas (entonces supe que sus ojos no eran como canicas, sino como aquellas semillas marrones); espulgó las pepitas y las delgadas varas, la yerba la acomodó en un pedazo de papel estraza que empapó con su saliva pegajosa hasta reblandecerlo; enrolló la sábana, como le llamó al cuadrito de papel que cortó, e intentó encenderlo con una serie de cerillos que no lograban quemar la punta de aquel cigarro pasado por baba… el timbre que marcaba el final del descanso me sacudió; dejé al Ratón sentado detrás de la cafetería y regresé al salón de clase. No supe si logró prender el cigarro, tampoco volví a verlo, o no lo recuerdo, pero ese fue el encuentro que tuve con la mota, sin saber que eso era”. Gustavo N. evoca con una mueca que parece sonrisa aquel entonces, comenzaba la década del ochenta del siglo pasado y no había peor estigma que el ser señalado como mariguano.

Mariguano representaba todo lo malo”, dice al momento que busca en su computadora el monólogo del cómico mexicano Franco Escamilla en el que cuenta su anécdota con la droga. “Mi mamá me advertía: ¡No te vayas a inyectar mariguana!”, es la frase medular del chiste que despertó la risa del público. Gustavo también sonríe, pero en su mueca se revela un pasado desagradable, triste, porque se acuerda de los amigos que padecieron el rechazo, la cárcel, la extorsión de los cuerpos policíacos, las golpizas y la muerte, directa o indirectamente, a causa de la adicción a la mariguana. Del monólogo de Escamilla, pasó en su computadora a las imágenes de grupos civiles, de jóvenes en la Ciudad de México, en Canadá, en Estados Unidos, celebrando la aprobación del uso medicinal y lúdico de aquella yerba aromática.

Mira –le pide Gustavo al reportero, cuando le muestra la pantalla del ordenador- hasta una diputada aparece fumando”. Se refiere a la legisladora de Puebla, Nayeli Salvatori Bojalil, del Partido Encuentro Social, quien celebró la despenalización (parcial) de la mariguana en México publicando un video en la red social Tik Tok donde simula fumar mota de una pipa, vestida con una sudadera con capucha y reproduciendo como fondo musical Light my fire del grupo de rock norteamericano The Doors. “¿Tú crees que nosotros podíamos hacer eso frente a todos?..”, cuestiona Gustavo, un adulto joven que observa con atención cómo en la actualidad la visión que se tiene sobre el consumo de mariguana ha dado un vuelco.

El 19 de noviembre de 2020 el Senado de la República de México aprobó despenalizar el consumo personal de la marihuana, de la misma forma que el uso industrial e incluso para aspectos científicos. La legisladora Salvatori habría publicado en Twitter su esfuerzo al impulsar la despenalización. “Llevo más de un año cabildeando en @Mx_Diputados el tema de la legalización del cannabis, claro que festejo!! Es obvio que se va a aprobar!!! Relájense ni humo salió de la pipa xq ni tenía nada jajaj pero me encanta que ardan mis tuits!”, escribió entonces la legisladora poblana.

Captura de un video en TikTok de la diputada Nayeli Salvatori. Foto: Screenshot Twitter

Aunque los senadores aprobaron la iniciativa, ésta debe ser revisada por los diputados federales, quienes la recibieron cuatro días después de la anuencia de los primeros. El texto de la posible Ley Federal para la Regulación del Cannabis fue turnado a las comisiones unidas de Justicia y de Salud para su dictamen, también será revisado por los integrantes de la comisión de Derechos Humanos y Presupuesto. En esta fase se encuentra la iniciativa.

UNA LEY FUMADA

Entre los aspectos a resaltar de la propuesta está la posibilidad de portar menos de 28 gramos, una cantidad mayor ameritaría una sanción administrativa; de sorprenderse a una persona con doscientos un gramos de cannabis y hasta 28 kilos, sería acusado de narcomenudeo; si la posesión supera los 28 kilos, la acusación será por narcotráfico.

La ley no viene sola, de aprobarse por los diputados federales tendrá que crearse el Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis que dependería de la Secretaría de Salud. Aquella oficina expediría las licencias para cultivar, producir, distribuir y vender mariguana, incluso para importar o exportar.

Entre los aspectos permisivos está el vuelo en casa: un adulto podrá fumar mota en su hogar siempre y cuando no haya menores de edad alrededor; pero tendrá prohibido darse un toque en su trabajo, o en el parque, o en la calle. Y, si la persona requiere de una dosis con fines medicinales, deberá apegarse a lo impuesto por la Ley General de Salud.

La lógica detrás de esta propuesta legislativa es reducir las ganancias del crimen organizado, aseguró (aseveración sospechosamente ingenua) el senador Ricardo Monreal, quien es coordinador de la bancada del partido en el poder, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena): “Una de las ventajas más destacadas de esta ley es que se disminuye la actuación y la ganancia del crimen organizado, al trasladar un mercado ilegal a la legalidad, con un marco jurídico que da certeza a los sectores de la población", declaró en su momento. Como si el crimen organizado se fuera a quedar cruzado de brazos.

Con la aprobación de la iniciativa, reiteró el mismo legislador, “se dio un paso fundamental para derribar mitos, eliminar la criminalización y la prohibición del consumo”, acentuó.

Sin embargo, entre las críticas hechas a la propuesta de ley destacan las disposiciones “desproporcionadas para la adquisición de semillas como las pruebas de testado y trazabilidad, así como los requisitos de empaquetado excesivo y oneroso para pequeñas empresas y campesinos”, escribieron para la revista Nexos los integrantes de la Clínica de Litigio Estratégico de México Unido Contra la Delincuencia, Frida Ibarra, Eduardo Cadena, Gerardo Álvarez, Cristina Reyes y Julio Salazar (noviembre de 2020).

La nueva ley incluye la expedición de licencias para cultivo y la posibilidad de fumar en casa. Foto: Behance / Cristian Robles

Con aquellos ordenamientos el mercado legal del cannabis en nuestro país sería acaparado por unas pocas empresas con el capital y la infraestructura adecuadas, afirmaron los estudiosos. El resultado: un monopolio, es decir, un nuevo cartel lícito de la droga.

La iniciativa de ley también eliminaría la prohibición de producir y vender refrescos y comidas que incluyan en sus ingredientes a la yerba, lo que abre la posibilidad de que las grandes empresas trasnacionales acaparen también la producción de alimentos de altos vuelos. “Esto es peligroso, no por el cannabis, sino porque permite la venta de productos que son adictivos por sí mismos y que son dañinos para la salud”, aseveraron los expertos de México Unido Contra la Delincuencia.

YERBA MILENARIA

Con la presencia de la pandemia, la aprobación de la Ley Federal para la Regulación del Cannabis se encuentra momentáneamente desplazada. Esta pausa permite retomar el devenir histórico de una planta que ha transitado por los ámbitos medicinales y del narcotráfico; por ella se han salvado millones de vidas, también por ella han muerto millones de personas.

La historia de la mariguana o marihuana, como prefiera escribirse (incluso marijuana), comenzó hace más de cinco mil años. Desde entonces se le fumaba con fines lúdicos o recreativos, se le usaba para relajarse o meditar; también se aprovechó para tratar enfermedades y ofrecer alivio a ciertos malestares, así como para tejer ropa y cordeles.

La mariguana parece muy mexicana, pero lo cierto es que su origen se sitúa en Asia central. Existen “referencias médicas chinas datadas alrededor del año 2737 antes de nuestra era”, asientan los expertos P. Leal Galicia, D. Betancourt, A González González y H. Romo Parra en su artículo Breve historia sobre la marihuana en Occidente (Revista de Neurología agosto de 2018).

El cannabis, describe, es una planta de tamaño mediano, de floración anual, originaria de Mongolia y la zona sur de Siberia. Hay plantas macho que produce polen, y plantas hembra que generan los óvulos. La biología sugiere tres subespecies de cannabis, la sativa sativa, la sativa indica y la ruderalis, por sus nombres científicos. “La primera tiene altas cantidades de tetrahidrocannabinol (THC), tiene efecto estimulante y se ha utilizado contra la depresión, la fatiga y los trastornos del ánimo en general, entre sus efectos positivos. La segunda posee concentraciones equilibradas de THC y cannabidol (CBD), tiene efectos sedativos y relajantes y se ha usado contra la ansiedad, el insomnio, el dolor y los espasmos musculares. La tercera es baja en THC y alta en CBD, un compuesto no psicoactivo, por lo que se le ha considerado candidata para la producción de medicamentos sin los efectos colaterales de las dos anteriores”, escribieron los expertos.

Estudios médicos revelan que el cannabidol puede ser un fármaco efectivo en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y en la esquizofrenia difícil de controlar con otros medicamentos. También se le atribuyen cualidades antioxidantes y neuroprotectoras. “Hay que hacer énfasis en que estos efectos los brindan componentes aislados de la mariguana”, advierten los médicos. Aun así, ya se emplea como tratamiento en diversas partes del mundo.

La legalización de la marihuana abre la puerta a investigaciones para su uso médico. Foto: Behance / Marina Veremeienko

Del cannabis también se obtiene el cáñamo, materia prima para fabricar cuerdas o fibras para elaborar ropa e incluso papel, aceites y alimentos. “Tiene más de cinco mil años de uso, así lo constatan vestigios de tela hecha de fibras de cannabis encontrados en China y Turkestán”. Existen evidencias del uso de la mota halladas en vasijas de Taiwán, donde la usaron en la alfarería. “La aplicación del cannabis medicinal se puede observar en códices de la antigua China, 2727 años antes de nuestra era, o en plantas de mariguana encontradas en tumbas de las regiones sur de Siberia y noroeste de China, documentaron Hongen Jiang y otros investigadores en el artículo científico Ancient Cannabis burial shroud in a Central Eurasian cemetery (2016). Por lo tanto la planta pudo usarse en rituales y ceremonias religiosas y de entierros. Jiang y su equipo de trabajo descubrieron en el cementerio de Jiayi plantas de mota “que parecían haber sido producidas localmente y organizadas y utilizadas como un manto”, es decir, ya las cultivaban desde entonces. En el artículo se incluyen fotografías e imágenes de microscopio electrónico donde se aprecian algunas semillas y las plantas.

La yerba se extendió por China desde hace cinco mil años. Mil años después arribó a Corea y en el año mil antes de Cristo se le conoció en la India, donde se empleó para producir textiles, también fue alimento y medicina. Hace tres mil 400 años se le cultivó en el Oriente Medio. “Los escitas, un pueblo nómada indoeuropeo, inhalaban la combustión de la marihuana para curar enfermedades y para rituales religiosos y festivos. Este pueblo llevó el cannabis al sur de Rusia y a Ucrania, y de ahí se propagó a Europa”, registra el filósofo Antonio Escohotado en su libro Historia general de las drogas (Madrid, Alianza Editorial; 1999).

El historiador griego Herodoto describió la elaboración de ropa con cáñamo de mariguana. Más cerca en el tiempo, en el año 100 antes de nuestra era, se elaboraba papel a base de celulosa y cáñamo. “Hacia el año 1150, los musulmanes introdujeron el cáñamo en España con la finalidad de producir papel, se fundó el primer molino en la ciudad de Alicante y se intensificó el interés por la elaboración de textiles, vestimenta y cordelería”, apuntó por su parte Frederic P. Miller en su libro Cannabis: a history (2004).

CRISTÓBAL Y LOS JESUITAS MARIGUANOS

La marihuana es una de las drogas más consumidas que se extrae del cáñamo, al igual que el hachís. Pese a su popularidad, pocos saben que varias hojas de esta planta forman parte del monumento a Cristóbal Colón, uno de los iconos de postal de Barcelona, España”, escribió en 2015 el periodista Xavi Casinos para el periódico La Vanguardia, y subraya sobre la presencia de las hojas de mariguana: “No están nada escondidas”.

Las hojas de mota rodean la parte central de la columna que sostiene la escultura del navegante, y no se incluyeron porque Cristóbal Colón fuera un adicto, sino porque el cáñamo era un insumo importante. “Las cuerdas de las embarcaciones estaban hechas de cáñamo, que también se utilizaba en las juntas de los tablones de los barcos antes de ser calafateados. Era, por tanto, importante disponer de esta planta a bordo para posibles reparaciones”, argumenta el texto de Xavi. Como fuese, este es el hecho que se señala como el que posibilitó la llegada de la yerba al Continente Americano.

Detalle del monumento a Cristóbal Colón en Barcelona, España. Foto: redescubriendomibarcelona.blogspot.com

Por supuesto también Hernán Cortés trajo al Nuevo Mundo las subespecies de cannabis sativa y la indica, “para levantar la economía de la Nueva España”, escribió Rivera Olmos en su estudio Cannabis: effects in the central nervous system, Therapeutic, societal and legal consequences (Revista de medicina del Instituto Mexicano del Seguro Social, 2016). El enfoque económico tenía que ver con el cultivo para su aprovechamiento como fibra para producir ropa, de tal forma que “Pedro Cuadrado de Alcalá, con la idea de producir textiles, importó las primeras semillas de cáñamo y el método de cultivo”, escribió el cronista novohispano García Vallejo. “Ante el rápido crecimiento de la agricultura de la marihuana, a los religiosos les interesó que los indígenas cultivaran otras especies diferentes de plantas; esto, aparte de que extendería la agricultura, serviría para mejorar la economía en función de la paga de limosnas y tributos a manera de impuestos por la siembra y la cosecha; lo que no sucedió, pues a los indígenas no les interesaba pagar limosnas”, registraron los historiadores Robert C. Clarke y Mark D. Merlin en su obra Cannabis: evolution and ethnobotany (Berkeley: University of Californa. 2016).

La siembra de la mariguana abrió las puertas para el conocimiento y reproducción de otros cultivos en el Nuevo Mundo, se desarrollaron técnicas innovadoras y se trajeron otras especies de plantas comestibles y con fines industriales. El éxito fue de tal magnitud que el rey Carlos V autorizó la siembra de cannabis por todo el territorio, y ordenó que se les enseñara a los nativos a hilar y a tejer el cáñamo.

Los sacerdotes jesuitas fueron responsables de difundir el uso medicinal del cáñamo en el noroeste de México; por ejemplo, Juan de Estey­neffer (1712), en su tratado Florilegio medicinal de todas las enfermedades, afirmaba que las semillas de cáñamo se usaban en horchata contra la gonorrea. En Memoria sobre el uso que hacen los indios de los pipiltzintzintlis (1772), José Antonio Alzate describió que esta planta producía un efecto tranquilizador y podía usarse contra el dolor muscular y de muelas”, escribieron Harry Godwin en The ancient cultivation of hemp (Antiquity 1967) y Richard Evans Schultes en Marihuana. The first twelve thousand years (J Ethnopharmacol 1982).

Sin embargo, hay que resaltar que su primer uso era el industrial, porque con el cáñamo se fabricaban las cuerdas para la navegación, en aquel entonces uno de los principales medios de comunicación entre los continentes.

MARÍA, JUANA Y DON CHEPITO MARIHUANO

La historia indica que fueron los esclavos africanos quienes, al cruzar la frontera sur de Estados Unidos, trajeron consigo sus cultivos y la “medicina-ritual”, que se incorporó a las sustancias ingeridas o fumadas por los chamanes indígenas. Y durante el siglo XIX, las curanderas mexicanas, llamadas “Marías o Juanas”, la aprovecharonn para sus tratamientos. La coincidencia entre los nombres mariguana y María y Juana, hace suponer el surgimiento de esta mezcla lingüística que derivó en “marijuana”, la regañona.

La mota comenzó a fumarse en los sectores desfavorecidos de la Ciudad de México en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. La yerba podía comprarse tanto en Estados Unidos como en México de manera legal para curar diversas dolencias. Incluso en 1860 los periódicos de la capital mexicana publicaban anuncios de cigarros indios de cannabis indica, comercializados por la empresa Grimault.

Foto: Behance / Cristian Robles

La mariguana regresó a los Estados Unidos de la mano de los migrantes mexicanos posicionada como una droga que resultó popular en el ambiente musical. “El gobierno estadounidense, preocupado por la vertiginosa comercialización del cannabis, inició una campaña conocida como reefer madness (locura por el porro) para desacreditar el consumo de la hierba. Así se originó la prohibición y con ella el mercado negro y, en conjunto, la corrupción. Hacia 1930, por clichés, se asoció el consumo de marihuana con sujetos capaces de cometer actos de delincuencia, y se creó la idea del envenenamiento de la juventud por su introducción en los colegios norteamericanos”, refieren Robin M. Murray, Paul D. Morrison, Cécile Henquet y Marta Di Forti en Cannabis, the mind and society: the hash realities. (Nat Rev Neurosci 2007), y María Mercedes Molina en El cannabis en la historia: pasado y presente. (Cultura y Droga 2008).

Lo que siguió fue la asociación entre el crimen y el consumo de la mota, entre la pobreza y el uso de la mariguana, la denostación de quienes la consumían. En Estados Unidos se le gravó con impuestos elevados hasta llevarla a la prohibición; en México se siguió el mismo camino, aunque la mota tuvo un papel estelar en los tiempos de la Revolución.

La cucaracha no podía caminar porque le faltaba mariguana que fumar”, es la frase célebre de aquel corrido revolucionario que hacía alusión al entonces usurpador Victoriano Huerta, a quien le apodaban la cucaracha y de quien se supo, fumaba mota. No sólo se le compuso un corrido, también se le perpetuó en grabados de madera autoría de José Guadalupe Posada, en que el personaje, Don Chepito, aparecía cogido por un toro, o francamente marihuano en el parque.

Fue con Venustiano Carranza que se prohibió constitucionalmente el uso de la mota. Esto motivó que los consumidores se convirtieran en trasgresores de la ley, por ello fueron señalados, perseguidos y encarcelados. Álvaro Obregón también la prohibió; pero no solamente eso, sino que en su mandato se creó la Sociedad Mexicana de Eugenesia, quienes entendieron a la eugenesia como todo comportamiento antisocial como la delincuencia, la locura, la prostitución y la debilidad mental, atribuidos a los consumidores de mariguana.

DEGENERE DE LA RAZA

El Código Penal para el Distrito y Territorios Federal de 1931 imponía en su artículo 194 la “prisión de seis meses a siete años y multa de cincuenta mil pesos al que lleve a cabo cualquiera de los actos enumerados en las fracciones anteriores, con opio cocinado o preparado para fumar o con substancias preparadas para un vicio de los que envenenan al individuo y degeneran la raza, que haya sido motivo de declaración expresa por leyes o disposiciones sanitarias". En esta fracción se basó el gobierno mexicano de aquel entonces para perseguir a quienes fumaran cualquier droga, porque con ello, envenenaban y degeneraban a la raza.

Con la medida el gobierno mexicano controló y castigó la actividad comercial de las drogas. A pesar de que no existía evidencia sobre el daño por su consumo, adoptó una postura prohibicionista.

Con la prohibición de la marihuana, su consumo fue estigmatizado y comenzó a asociarse con comportamientros criminales. Foto: Behance / Cristian Robles

En el sexenio de Lázaro Cárdenas se relajó la política en torno a las drogas, incluso se consideró a los consumidores como personas enfermas y no como delincuentes; bajo esta óptica se impulsó una política de salud para atender a los adictos a cualquier sustancia.

Sin embargo antes, como ahora, la presión de los Estados Unidos resultó muy fuerte, y forzó al gobierno mexicano para que diera marcha atrás a la política pública que consideraba al adicto como un enfermo. Nuevamente la postura prohibicionista regresó a México y, para justificarlo, el gobierno alegó en 1947 que con el incremento y fortalecimiento de las penas contra los consumidores de drogas, “se daba respuesta a sus obligaciones como país perteneciente a una comunidad internacional”.

La prohibición de la mariguana en México, se lee en el documento de la iniciativa de la Ley General para el Control de Cannabis, no tiene una base o evidencia científica, sino que sólo se justifica por la imposición de normas y leyes represivas que vulneran los derechos fundamentales. “Un ejemplo sería el derecho a la salud, el cual ha sido utilizado de manera equivocada por los anteriores gobiernos para el establecimiento de compendios legales que, más allá de velar por la salud del individuo, busca limitar su facultad de acceder a tratamientos y/o medicamentos derivados de ciertas drogas, tales como la marihuana, los cuales pueden representar un cambio benéfico para su salud y persona”, se lee en el documento de la iniciativa mexicana.

Una consecuencia de la prohibición es el tráfico ilegal, coinciden los legisladores que impulsan la legalización de la mariguana en México. Tráfico que ha derivado en violencia y ha propiciado la conformación de grupos delincuenciales que se financian a espaldas de la ley. “Esta problemática ha incrementado con el paso de los años y creó que el pueblo mexicano pidiera a gritos una respuesta por parte del gobierno a tan deplorable situación”, se lee en el documento oficial, con una retórica dramática.

¿DEBEN REGULARSE LAS DROGAS?

Para la Comisión Global de Políticas de Drogas, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la respuesta es afirmativa. Las drogas prohibidas deberían ser reguladas, aunque este proceso debe ser cuidadoso. “Líderes políticos en todos los niveles del gobierno, tienen la responsabilidad de iniciar debates nacionales amplios e inclusivos sobre los principales problemas sociales, incluida la regulación legal responsable de las drogas actualmente ilegales”, constata el organismo en el documento Regulación. El control responsable de las drogas.

La prohibición lo único que ha traído es el empoderamiento de los grupos criminales, y aunque la lógica simple indica que la legalización podría tener un efecto contrario, el camino no es fácil. “Los esfuerzos globales de control de drogas han tenido una dramática consecuencia no intencionada: un mercado ilícito criminal de proporciones asombrosas”, por ello habría que continuar en el camino de reducir las oportunidades del mercado ilegal y debilitar al crimen organizado mediante la regulación. “Terminar con la prohibición brinda la posibilidad de desviar a millones de potenciales productores de drogas, jóvenes traficantes y comerciantes de un estilo de vida criminal peligroso y destructivo”, afirma el documento de la ONU, sin ignorar que los delincuentes podrían trasladarse a otros ámbitos del crimen organizado, “sería irresponsable hacerlo”.

Canadá es de los países que han regulado el uso lúdico de la mariguana. Foto: fool.com

Canadá es una de las naciones que legalizó el uso lúdico de la mariguana bajo el siguiente argumento expresado por su Primer Ministro Justin Trudeau en 2017: “El principal objetivo de nuestra nueva política sobre el cannabis, es proteger a nuestros niños. En este momento sabemos que los jóvenes tienen un acceso más fácil a la marihuana que cualquier otra sustancia ilícita. Es más fácil comprar un cigarro de marihuana para un adolescente que comprar una botella de cerveza. Eso no está bien. En segundo lugar, sabemos que las organizaciones criminales y las pandillas callejeras están generando miles de millones de dólares de la venta de marihuana. Sentimos que regularlo y controlarlo sacará esos ingresos de los bolsillos de los delincuentes y lo pondremos en un sistema en el que podamos monitorear, gravar y garantizar que estamos apoyando a las personas que enfrentan desafíos relacionados o no relacionados con el consumo de las drogas”.

En diversas naciones existen testimonios de los resultados obtenidos con la legalización de algunos estupefacientes. Es el caso de Uruguay, país que abordó el tema de la legalización desde una óptica de salud pública y de protección de los derechos humanos. Bajo la prohibición, refirió el Prosecretario de la Presidencia de Uruguay de 2010 al 2015, Diego Canepa, se registró un aumento sostenido en el consumo, y el control del mercado estuvo en manos de la delincuencia. “La nueva realidad de la regulación está cambiando eso. Los productos de cannabis serán más seguros porque los productores tienen licencia del gobierno bajo estándares estrictos, y el cannabis se vende a través de farmacias o puntos de venta autorizados. Controlamos potencia, el precio, la información de salud en el empaque y quién puede acceder al mercado”, reveló el funcionario uruguayo.

En el documento Regulación, la ONU incluye además el testimonio del ex bombero norteamericano Sean Berte, quien fue a prisión porque la policía de Boston le encontró plantas de mota en su jardín. Sean fumaba mota para calmar el estrés producido por su profesión; ser bombero no es sencillo, se está enfrentando a la muerte constantemente. Para reducir la ansiedad el bombero fumaba mota, y para no tener problemas con los narcomenudistas, él sembraba sus plantas. “En un par de años la DEA y la policía local se unieron para hacer redadas en mi casa y la estación de bomberos. Me encontraron con 131 plantas de marihuana. Me declaré culpable en un tribunal federal y cumplí ocho meses en una prisión federal”. Está de más decir que perdió su empleo y sus ahorros, conseguir un nuevo trabajo resultó imposible, y por eso espera la regularización de la yerba para poder participar del mercado legal, “porque es lo que siempre he deseado. Nunca disfruté haciendo algo que el gobierno consideraba ilegal”. Actualmente impulsa la industrialización de la mariguana porque se siente obligado a tener éxito y “mostrarle a la población en general que aquellos que cometieron errores en el pasado son realmente merecedores de segundas oportunidades”.

Por su parte quien fuera Ministro Asociado de Salud en dos periodos entre el 2005 y 2017, en Nueva Zelanda, Peter Dunne, recordó que en julio de 2013 el Parlamento de Nueva Zelanda, por un margen de 119 votos contra 1, votó a favor de crear el primer mercado regulado del mundo para sustancias psicoactivas. “Se aprobó en un contexto de aproximadamente 350 productos diferentes y combinaciones que ya se vendían en venta libre en más de cuatro mil tiendas de esquina, de conveniencia y para adultos en todo el país”. Esta experiencia fue adversa, la vida cambió para los habitantes de Nueva Zelanda porque muchas personas se volcaron a la compra de estupefacientes.

Foto: Behance / Bruno Mangyoku

En aquellos pueblos donde la venta de artículos para adultos era discreta, de pronto hubo presencia de multitudes buscando otro tipo de productos relacionados con las drogas, lo que no se había observado. Además al comienzo de la aplicación de la norma tuvieron que retirarse ciertos productos de los anaqueles para analizarlos, esto ocasionó “histeria” en los consumidores que, de la misma forma, colmaron las tiendas en busca que aquellos productos retirados por el sector salud.

Aquellos fenómenos imprevistos alimentaron la tentación de legislar en sentido prohibitivo. “Con las actitudes públicas hacia el uso de drogas cambiando, y el prospecto de un referéndum sobre el uso recreativo de cannabis, el concepto de mercado regulado que se introdujo, todavía tiene mérito y relevancia, a pesar de las dificultades encontradas”, reconoció Peter Dunne.

Tuve amigos que se engancharon de las drogas a niveles mortales, y no fueron asistidos porque siempre se les señaló como viciosos, no como enfermos”, retoma Gustavo N. Tiene sentimientos encontrados, por un lado sabe que la mariguana es la droga de inicio que abre las puertas a estupefacientes más adictivos, como lo ha confirmado el Centro de Integración Juvenil, pero también piensa que de legalizarse, se ofrecería ayuda más amplia a quien se vuelve adicto. Por lo pronto lamenta que esta discusión sobre la legalización de la mariguana no haya llegado antes, cuando conoció al Ratón, quien se escondía para fumar, hasta que dejó de saberse su paradero.

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