Reconstruir monopolios
Opinión

Reconstruir monopolios

Jaque Mate

El viejo PRI tenía la costumbre de construir monopolios. Era parte de una visión centralista de la política y de la economía. Así como todo el poder debía estar concentrado en un solo partido, el único representante legítimo del sentir de los mexicanos, así también todas las actividades estratégicas de la economía debían quedar en manos de monopolios.

En materia política, el monopolio se construyó a base del reparto de dinero, la incorporación masiva de trabajadores al partido hegemónico a través de los sindicatos e incluso el fraude electoral. En la economía, la concentración empezó con la estatización de la industria petrolera en 1938 y siguió con la de la industria eléctrica en 1960. Teléfonos de México, que surgió en 1947 de la fusión de las operaciones en México de Ericsson e ITT, fue quedando de manera gradual en manos del gobierno. El intento de estatizar la banca en 1982 duró, sin embargo, poco tiempo.

Los mexicanos pagamos un costo muy elevado por estos monopolios. En política, se creó una mafia corrupta que abusó del poder y se enriqueció de manera ilícita. Los monopolios en energía hicieron menos competitiva a la economía mexicana y también llenaron de dinero a los políticos a los que se les daban cargos en las paraestatales, cuyos líderes sindicales se volvieron millonarios. Los consumidores teníamos que aguantar un peor servicio o bienes de baja calidad a precios altos o subsidiados. Quienes vivimos en México en los tiempos del monopolio de Telmex conocíamos muy bien las dificultades para obtener una simple línea telefónica: había que esperar años para conseguirla y la mayoría de las veces dar un soborno para lograrlo.

El país avanzó mucho en las últimas décadas para desmantelar estos monopolios. Se crearon leyes e instituciones, como el Instituto Nacional Electoral, que permitieron una mayor competencia política, al grado de que desde 2000 hemos tenido una constante alternancia de partidos en todos los órdenes de gobierno. La competencia ha servido también para aumentar la inversión productiva y, sobre todo, para darnos mejores servicios a mejor precio. Ya no hay que perseguir a la camioneta de Telmex para que nos arregle la línea; podemos escoger a la empresa que nos dé el mejor servicio.

Desafortunadamente, una nueva generación de políticos está buscando regresar a los tiempos de los monopolios. La nueva iniciativa para reformar la Ley de la Industria Eléctrica le daría prioridad a la energía generada por la Comisión Federal de Electricidad, aunque cueste más cara y sea más sucia. El gobierno ha suspendido las subastas para nuevas inversiones en petróleo crudo y también las autorizaciones de gasolinas de otras marcas con el fin de favorecer a Pemex. También ha emprendido acciones para debilitar a los organismos autónomos que han permitido la libre competencia en campos como las telecomunicaciones y la energía. Además, cuestiona constantemente al INE.

El presidente Andrés Manuel López Obrador siente una gran nostalgia por los tiempos del viejo PRI. Por eso ha impulsado las medidas que buscan centralizar nuevamente no sólo el poder sino las actividades económicas. Hasta ahora el presidente goza de una enorme popularidad, lo cual favorece sus intenciones. Quienes recordamos el México del viejo PRI, sin embargo, sabemos que los monopolios que el gobierno quiere reconstruir son muy perjudiciales para los ciudadanos.

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