Fragmentos de una mujer
Cine

Fragmentos de una mujer

Sufrimiento que corrompe

A veces, la fuerza de la resonancia puede derribar hasta un puente.

Shia LaBeouf (Sean Carson)

Netflix sacó el 7 de enero la tan esperada película Fragmentos de una mujer, la cual ya generaba una enorme expectativa en el público cinéfilo debido a su gran recibimiento en el Festival de Cine de Venecia. Fue de las pocas películas presentadas en ese evento y de las más aclamadas, especialmente por sus actuaciones.

Protagonizada por Vanessa Kirby y Shia LaBeouf, nos relata la historia de una pareja que pasa por el sufrimiento más indescriptible e inimaginable que una pareja de casados pueda experimentar: la pérdida de su primogénita. Con esta premisa, la película abordará aspectos emocionales de Martha Weiss (Vanessa Kirby) que se irán desprendiendo hasta convertirla en, como dice el título, fragmentos de ella.

De inicio, el filme fluye de una manera natural, dándole contexto a los protagonistas y sus vidas, tanto de manera individual, donde vemos a los dos en sus respectivos trabajos, como de manera colectiva, mientras empiezan las contracciones y se rompe la fuente, lo que causa que se contacten con la partera que habría de asistir el parto en casa.

Entonces comienza un plano secuencia tan bien ejecutado que impresiona por la precisión y posición de la cámara al instante de cada acción. Por la naturalidad de la escena, en algunos momentos se tiene la sensación de que lo que se está viendo es un documental. Se trata de una toma larga y dolorosa que representa de manera exitosa el hecho de que una mujer pueda dar vida sin medicamentos de por medio y sólo con la ayuda de una partera. Es la asistencia de ésta y el amor de una madre las que conducen ese momento hasta el final.

EL ARRANQUE

Sin embargo, terminando toda esa odisea, la cual se puede sentir como un logro para el espectador, se encuentra el trágico inicio de esta película: la muerte repentina del ser que la madre sacó de su vientre con toda su fuerza, sin pensar que el dolor que viene al no ver respirar a su hija, iba a ser infinitamente mayor que el de darle vida.

Y así, con el final de una vida que no pudo ni siquiera comenzar, el filme empieza a inmiscuir al espectador en una travesía por el duelo de cada persona relacionada con Martha: desde su esposo hasta su madre, su hermana y personas que se van acercando a ella conforme la película avanza, al mismo tiempo que se habla acerca del juicio que tendrá que afrontar su partera por mala praxis.

Molly Parker es Eva Wood, la partera acusada de negligencia. Foto: sensacine.com

La actuación de Vanessa Kirby es excepcional. No es ninguna sorpresa que esté nominada a los Golden Globes ni que haya ganado la Copa Volpi a Mejor Actriz. Aunque ya se le había visto en series y películas con actuaciones frías y contundentes, como en el caso de The Crown, donde interpreta a la princesa Margarita, en Fragmentos de una mujer toma un rumbo muy diferente. Comprende el duelo tan bien que, pese a que pocas veces se le ve llorando en pantalla, no se duda ni un momento de lo que siente y refleja la imagen de una mujer que lidia con un sufrimiento insoportable.

A Shia LaBeouf, por otro lado, en muchas ocasiones se le ve pasivo, aunque esto se puede justificar debido a que su personaje en sí no tiene un gran peso. Pese a que se siente todo el dolor que un padre puede experimentar al ver cómo la vida de su hija se le escapa de las manos en segundos, la manera de afrontar ese sufrimiento es una que se ha demostrado en más de una ocasión en el cine. No representa nada nuevo, aunque tiene su relevancia.

Las metáforas en el filme, como lo es el puente que se está construyendo en Boston, la representación de las manzanas y sus semillas, el color rojo tan predominante terminando la primera media hora de la película, el invierno, son cosas que marcan y, aunque no se les tome muy en cuenta en algunas ocasiones, tienen un mensaje impactante al final de toda la narrativa.

SEMIÓTICA

Cuando se habla del séptimo arte, se habla sobre el simbolismo que tienen todos los aspectos de una pieza cinematográfica. Es esencial, entonces, considerar la semiótica para comprender de una manera más profunda una película, a manera de obtener todos los mensajes que esta nos quiere dar a través de la vista y el oído.

Un aspecto que es importante recalcar al momento de hablar sobre Fragmentos de una mujer, es el uso del color, ya que este es de gran relevancia para dar un significado más profundo a lo que se ve en la pantalla. Uno de los colores que se vuelve predominante en toda la pieza es el rojo, un color al que se le asocia con la sangre, lo que representa el sentimiento de culpabilidad por parte de los padres al momento de la muerte de su hija.

Shia LaBeouf encarna a Sean Carson, esposo de la protagonista. Foto: elle.com

El hecho de ser una historia situada en Boston, un lugar donde las ideas liberales y conservadoras convergen, también da un mensaje. El de dos corrientes chocando siempre entre ellas y que sólo se repelen, algo que se ve claramente conforme se avanza en la trama.

La obsesión con las manzanas y buscar que sus semillas den vida en invierno, época del año donde la depresión se dispara, también da una misiva de desesperación y tristeza que inunda al espectador.

EL JUICIO

Una de las escenas más impactantes es la confrontación que tiene la protagonista con su madre, donde se exponen dos versiones diferentes de lo que debería hacer Martha con el sufrimiento que enfrenta. Su madre, judía inmigrante, busca que se haga justicia por su hija y por su difunta nieta. El diálogo fuerte sólo deja ver el dolor que ambas mujeres experimentan desde su trinchera.

Por otro lado, el juicio, aunque al inicio se puede sentir como un paisaje de fondo, y que incluso obstaculiza al espectador de ver la intimidad de los personajes, poco a poco va tomando fuerza, hasta que se vuelve un momento clave para la continuación o el final de una historia: la de la partera. Con este juicio se demuestra cómo un segundo puede cambiar la vida de una persona, de toda una familia, y hasta de una sociedad entera.

En definitiva es una película fuerte: se tocan temas bastante sensibles para cualquier espectador. Y es que no es simplemente el hecho de perder un hijo lo que la hace una película dura de ver. No todo aquel que la vea ha experimentado ese sufrimiento. Sin embargo, algo con lo que se puede identificar el espectador es el duelo. Es por esto que Fragmentos de una mujer cala de maneras diferentes, porque el sufrimiento es una condición que se vive de manera universal.

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