Campeón gabacho
Literatura

Campeón gabacho

Lo vulgar a manera de ars poética

Campeón gabacho es la ópera prima de Aura Xilonen, joven escritora mexicana merecedora del Premio Mauricio Achar/ Literatura Random House en el 2015 con esa misma obra. En una entrevista realizada por Producciones Media Naranja, ella declaró lo siguiente: “justamente eso es lo que quería, convertir la vulgaridad en poesía”. El humor, la sátira ante las adversidades y el intento del rescate del léxico usados por ‘sus abuelitos’ fueron elementos centrales para la creación de su novela. La historia se centra en las desventuras de Liborio, un joven migrante mexicano residente en Estados Unidos. Desde su primer trabajo en la pizca, luego en una librería, el mundo que golpea (como en el boxeo) su psique y cuerpo, y la transición propia entre el ser marginado y el individuo altruista cuyo propósito es apostar por el bienestar de los otros. Narrado en primera persona y con flashbacks donde se relata su vida antes de llegar al gabacho, el léxico y los personajes se disuelven entre una fórmula de imágenes retóricas: lo considerado como vulgar a manera de ars poética.

UN ENTE MARCADO POR LA COMPAÑÍA DE LOS OTROS

Hay tres temas sociales de trasfondo: pobreza, marginalidad y violencia. Al igual que los demás personajes de la historia, el protagonista es un ser marginado que va construyendo su propio camino sin la visión de algún día poder encontrarlo. Aun así, tiene la condena de seguir buscando su lugar dentro de la sociedad donde se desenvuelve.

Al inicio se muestra al joven migrante como cualquier héroe antes de iniciar su viaje: un hombre maltratado, olvidado por la existencia y por los demás, como si su alma hubiera sido colocada en su cuerpo con el único propósito de penar y sufrir. Él no conoce su pasado, no sabe quién es su madre, y su madrina, quien estaba a cargo de él, lo abandona en todos los aspectos. Por esa razón se refugia en la ilusión de buscar una vida mejor en Estados Unidos, pero ese país no lo abraza; al contrario, lo golpea constantemente y no le queda de otra más que asentir “porque eso es lo que hay que hacer en este foquin mundo de mierda”.

Los personajes secundarios son columnas para el desarrollo personal de Liborio. Ellos lo apoyan de distintas maneras, aunque él no se sienta merecedor de esas buenas acciones. Entre las personas más significativas, se encuentran el Chief, Aireen y el señor Abacuc, quienes a través de sus obras crean un entramado de relaciones, dejando entrever el estilo con el cual Xilonen expone las acciones que son eslabón de la metamorfosis del campeón.

Foto: Random House

El Chief es una embarrada a la nueva vida de Liborio. Este hombre es el jefe de la librería donde comienza a trabajar el joven después de haber escapado de la migra. De entrada, la tienda supone un espacio mítico-literario y se presta a una nueva visión de mundo del campeón: la lectura. El trabajador comienza a leer, una actividad la cual nunca pensó disfrutar. Empieza desde cero con lecturas sencillas hasta terminar de leer literatura compleja y de difícil comprensión. Ese hábito rompe con su pasado y su futuro porque se convierte en un enlace para purificarse, para dejar de ser un fantasma.

El segundo personaje con más participación dentro de la visión de Liborio es Aireen, una joven trabajadora de su edad con la aspiración de superar sus circunstancias. Ella se convierte en un soporte, no sólo de una manera física, sino también como si fuese una especie de reliquia onírica y espiritual. Ella rescata por un tiempo al protagonista de una marginalidad perpetua. Lo lleva a su hogar y es ahí donde empieza un ritual similar al bautismo: un baño restaurador de heridas. La tristeza, melancolía y las lágrimas son consecuencia de una tríada donde se marca un inicio y un final entre el campeón de antes y el del mañana.

Por último, el señor Abuac es quien transforma el espacio y las circunstancias para que Liborio pueda aprovechar un talento innato con el cual fue bendecido: recibir y dar golpes. El box se convierte en el camino, es decir, el último puente a cruzar para aceptarse dentro de su entorno. Esa disciplina no sólo se convierte en el sello personal del joven, también es un cambio recíproco porque es la única forma cómo él puede aportar a la sociedad o, en este caso, a la Casa del Puente, el centro de acopio donde vive.

CHINGONOMÉTRICAMENTE

Además de los personajes, un componente característico de la estética de la obra es el uso de las imágenes coloquiales y consideradas como vulgares, tal si fuesen una retórica de estampas insólitas. Una muestra de ese léxico son sustantivos como ‘fanales’ o ‘chivatos’; adjetivos como ‘fundidos’ o ‘acitronado’, y algunas frases donde se engloba un uso peculiar de los verbos como: “todos los verbos intransitables, vieses, cabieses, cavajanes, pirulos, pirulas, vatos, morriñas y sus gilipolleces, agamaninas”. Incluso la palabra ‘chingao’ se transforma en adverbio: ‘chingonométricamente’.

Aura Xilonen. Foto: cultura.cervantes.es

La lengua, además de ser la columna vertebral de la literatura, funciona también como una forma de expresión, identidad cultural y como sello para indicar una cosmovisión de vida. Es una herramienta donde se refleja una verdad cultural determinada por un grupo social dentro de un contexto histórico. Adentrándose más en la forma del uso del léxico específico, Xilonen combina sustantivos y adjetivos que, por sí solos, no tendrían combinaciones artísticas. Algunos ejemplos serían palabras como gargajo, prieto, cateto, achicharrar, tuétano, bióxido de carbono, etcétera.

Campeón Gabacho es un trozo de la voz de un migrante que no busca nada, sólo sobrevive. Al adentrarse en ese viaje, Liborio se convierte en un ánima vagabunda dentro de un limbo social, y es únicamente a través del lenguaje donde sus visiones y aspiraciones se entrevén y recrean la imagen de un ser humano: lleno de júbilo y sufrimiento. De esta forma, se apropia de algunas palabras del inglés, como homes teatros o foquin, por ejemplo.

El espacio, junto con la visualización de la voz marginada, se logra a través de la recreación de los personajes y el lenguaje empleado para la construcción del texto. Liborio, el Chief, el Aireen, el señor Abacuc y todos los acompañantes del campeón terminan compartiendo elementos en común: personas cuyas circunstancias adversas a ellos, se transforman en una especie de destino que pasa más allá de las fronteras personales de los mismos.

Además de darle una personalidad única al protagonista y a la lectura general del texto, las metáforas se construyen en una delimitación del espacio literario, es decir, en el propio centro del joven migrante. Su voz es el único medio para recrearse una identidad cargada de lucha y de resistencia, aquella dadora de un sello característico único y de firmeza.

El centro urbano donde se desarrolla la historia no parece parte del mismo Liborio y de los personajes, sino más bien una cuestión alejada de la propia realidad recreada a través de las palabras y las ocurrencias pícaras del protagonista y sus compañeros, un volver de lo fantasmal a lo terrenal y al final, hacia la victoria.

Comentarios