Manuel Ocaña
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Manuel Ocaña

Maestro de la arquitectura “de riesgo” calculado…

Manuel Ocaña es un arquitecto español que nos enseña a usar la imaginación incluso por encima de la razón. Con su talento ha creado una serie de obras inesperadas, frescas y poco heterodoxas en España y otros países.

El despacho de Manuel Ocaña Architecture tiene su sede en Madrid, España. Su oficina tiene como principal finalidad la producción de pensamiento alrededor de la arquitectura. Su firma ha desarrollado una amplia gama de importantes proyectos paradigmáticos revisados en todo el mundo, los cuales incluyen desde el diseño de paisaje hasta restauración de patrimonio. Su oficina funciona como un medio entre la tecnología, el arte y las demandas culturales a través de una interpretación creativa de su intersección. Ocaña y su equipo asumen el papel de agentes productivos que materializan el pensamiento contemporáneo y sus realidades en arquitectura. Manuel Ocaña actualmente da clases en la Escuela Técnica de Arquitectura de la Madrid (ETSAM) y dirige un estudio de diseño on line en la IE School of Architecture. Ha participado en diversas exposiciones internacionales y dictado conferencias en todo el mundo. Sus ideas y trabajo de construcción han recibido varios premios. Su obra ha sido ampliamente publicada en medios destacados como El Croquis, Bauwelt, Arquitectura Viva, Metalocus o A10, entre otros. Además, sus proyectos han sido recopilados en una monografía de Excepto 18.

LA IMPRONTA DE OCAÑA

Manuel Ocaña, con más de 100 renovaciones y otros proyectos en España y otras latitudes ha venido cambiando la forma de pensar del arquitecto. Por ejemplo, evitar la albañilería en sus obras es una constante ya que se gastan muchos recursos energéticos y la mano de obra involucrada es muy “sucia”. Por otro lado, el manejo de “técnicas en seco”, como la carpintería, le brindan mucha limpieza al resultado final del proceso de construcción. En el caso de los sistemas de acondicionamiento, radiadores y los equipos llamados 'splits' el arquitecto también sugiere dejarlos de lado en pos de suelos radiantes de frio y calor, soluciones de una mejor arquitectura pasiva y de menos uso de máquinas. Lo anterior nos hace valorar a un profesional que rompe con lo establecido y quiere ver los proyectos con ojos siempre diferentes, ojos de creativo.

Promueve el no tener apriorismos, invita a 'desprejuiciarse' y sobre todo a arriesgarse en el campo de la arquitectura. Frases como “contraten arquitectos con ilusión y déjenlos trabajar” o “no juguemos a las casitas” son pensamientos tan poderosos que reflejan su forma de pensar, su trabajo y el prometedor futuro de este español de clase mundial.

El concepto de risky business o el valor de riesgo que le da al tema de la arquitectura es audaz y único. El riesgo está implícito en el proceso de trabajo del arquitecto ya que implica siempre estar de un lado para otro resolviendo, errando o acertando en cada fase del proyecto, lo cual no es nada fácil. Él asume el riesgo como parte de su trabajo y de hecho disfruta tenerlo siempre presente, lo acepta, lo promueve y, francamente en la profesión es imposible desecharlo o evitarlo del todo, se aprende a vivir con él.

Ocaña habla de las renovaciones como la creación de “frankensteins”, de poner el virtuosismo encima de las composiciones ajenas para verdaderamente crear “arquitectura pura”. Ocaña es un pensador, un filósofo, pero sobre todo sigue su instinto y su desarrollado sentido común para encontrarle respuesta a cada una de sus preguntas. Su perfil es múltiple y variado: gerente de proyecto, constructor, articulista (es famoso internacionalmente su texto sobre Eduardo Arroyo, por ejemplo). Es un arquitecto fuera de lo común, único.

PENSAMIENTO ADEMÁS DE OBRA

Este arquitecto español juega con la vida de forma ligera, dando placer y abriendo extrañas puertas en diseño conceptual. Utiliza referencias no arquitectónicas en lugar de las que le dan los arquitectos de referencia, quiere ser y es diferente a muchos del gremio. Renuncia a la aplicación de recetas de arquitectura, no comulga con ellas, le fastidian. Le gusta asumir siempre ese “riesgo controlado” como lo definía el gran maestro de la Bauhaus, Marcel Breuer. Un riesgo que no puede ser controlado porque si no no sería francamente riesgo. El riesgo es la adrenalina que alimenta su espíritu, sus creaciones y su mente, por eso Manuel Ocaña es un maestro de la arquitectura contemporánea.

Siempre ha estado interesado en el movimiento del pensamiento dentro de la arquitectura en España y ha repercutido en todo el mundo. Se ha vuelto el productor del pensamiento y también ha personalizado los protocolos constructivos de otros, no solamente trabaja para sí, también trabaja colectivamente. Siempre ha buscado mirar la arquitectura desde muchos puntos de vista, usando inteligentemente la poesía, el cine, la literatura e incluso muchos aspectos de la vida diaria.

Para Ocaña vivimos en un mundo lleno de incultura donde no existe la crítica de la arquitectura, ya que todos los arquitectos se conocen y nadie se atreve a criticarse cara a cara. Nos dice que la crítica del arte nació en la ilustración en el siglo XVIII y que sirve como protección del público con respecto del artista. Mantiene además una constante lucha con la arquitectura del bajo costo, con la arquitectura de materiales innovadores “solamente por innovar” y con la arquitectura de fantasías excesivas. Es un soldado de la arquitectura que ataca y se defiende bien por todos los frentes.

LA CASA ROTA

Entre sus obras más representativas destacan, por ejemplo, la Casa Rota, realizada en Madrid, España. En ella se generaron experiencias domésticas únicas donde reflejó su amor por la cultura zen, su aportación al diseño de los lofts madrileños y el diseño de recorridos, algunos de ellos muy cinematográficos.

Esta vivienda tiene tres plantas que fueron construidas por tres diferentes contratistas y tienen, cada una, atmósferas individualizadas. Para empezar el recorrido sorprende la presencia de una piscina en la planta baja, elemento no muy común en las viviendas convencionales. El uso de las 'poliatmósferas' es un sello distintivo de Ocaña. Con este concepto quiere expresar que cada espacio es único, especial e irrepetible; no forman parte de un conjunto, son varias atmósferas o ambientes dentro de un solo proyecto. Esto lo hace para darle mayor impacto y riqueza arquitectónica a sus propuestas por medio de su diversidad.

Implicó además soluciones muy complejas por el tipo de instalaciones involucradas. Esa vivienda es casi como “vivir en un barco”, dijo él en alguna ocasión. Espacios tipo “cascada”, una cocina de IKEA, un dormitorio blanco brillante, una escalera suspendida, un retrovisor en el tercer piso (que anticipa sus recorridos) y una arquitectura donde “aparecen” las máquinas, caracterizan este magnífico proyecto.

CENTRO GERIÁTRICO SANTA RITA

El Centro Geriátrico Santa Rita en Ciudatella en Menorca, España, para él representó un proyecto realmente pragmático y muy sensible. Sin ser víctima de un sentimentalismo proselitista que abunda en la “nueva moda” de la arquitectura social, Ocaña creó un hogar donde viven 70 ancianos y donde, en promedio, muere uno por semana.

El centro tiene una planta con habitaciones con doble circulación, una hacia el jardín y otra hacia el espacio exterior del conjunto. El centro también tiene espacios abiertos, cerrados, fluidos, continuos y, obviamente, 'poliatmosféricos'. El diseño del edificio es casi una serpentina que forma patios interiores con una personalidad propia. Integró un parque infantil con el jardín y los patios. Este edificio está compuesto por áreas de descanso, ocio, rehabilitación, cocina, acceso principal, habitaciones, actividades, jardín, entre otras.

El despacho de Ocaña elaboró muchos planos de trabajo para generar de forma integral este concepto de diseño tan especial. En él plasmó de forma maravillosa el sentido centrífugo de la arquitectura, diseñando y viviendo todos los espacios desde dentro hacia afuera. En este centro las fachadas no les interesaron de manera radical y su diseño lo asemejó al de hospital. Soportado además con columnas hechas a base de barras metálicas perforadas y barras sólidas en todo el conjunto que hacen de sus espacios interiores un circuito continuo y que ofrece una alta libertad de movimiento.

Otras reglas personales de Ocaña que vale la pena mencionar son el uso del menor concreto posible en la construcción y acatar firmemente el presupuesto, aunque tampoco se casa con lo más barato. Este centro es uno de los pocos proyectos de Ocaña que es 100 por ciento 'extruido', es decir, que solamente su distribución fue levantada con muros y ya está.

Su despacho también hizo el equipamiento, que fue para ellos algo muy divertido. Un detalle muy interesante fue que trazaron las curvas de nivel de las canteras del lugar en el cielo interior de todo el edificio y que le dan una sensación mágica y casi irreal.

OTROS PROYECTOS

El proyecto Asuntos Siderales se desarrolló en un predio que se encuentra detrás de las torres de Repsol del afamado Norman Foster. Ocaña tomó más referencias para su arquitectura de la película Star Wars que de los libros de Kenneth Frampton o de algún otro gurú de la arquitectura mundial. Un edificio con piel de sardina que también se inspiró gracias a la película de Depredador. Además este proyecto cargó con un marcado riesgo por ser viabilidad técnica y por ser también una proeza estructural en su diseño. Este proyecto no es del todo social como muchos otros de él y de otros arquitectos.

El Museo de las Telecomunicaciones de Madrid es un proyecto que desarrollaron en el segundo piso del edificio de Telefónica. Este debía involucrar solamente “arte y tecnología” de acuerdo al cliente. Muchos arquitectos que fueron invitados no quisieron participar en este proyecto por el espacio tan confinado y poco agradable disponible para resolverlo. El concepto de Ocaña partió de la idea de “exponer las telecomunicaciones” y se dieron cuenta de que el museo tendría al menos cuatro o cinco kilómetros de cables y aditamentos que estarían en el cielo del museo que podrían estar a la vista.

Ocaña definió este proyecto como un “hiperlugar” que es además un “estuche de terciopelo” que tiene una serie de urnas de vidrio horizontal y vertical, “espadas Jedi” en la instalación del aire y tubos de cristal de la industria petroquímica, además de tubos de policarbonato para el envío de cápsulas a muchos sitios. Un ambiente único complementado por hologramas tipo Star Wars, arte electrónico y oscuridad que la volvió una verdadera atracción para el público visitante. El centro neurálgico del museo es “La perla de Telefónica”, donde se encuentran diferentes artefactos tecnológicos y donde Ocaña trabajó con Jordi Push.

Finalmente, el proyecto de la Ocaña de España, cuyo nombre fue cambiado por La roca de Ocaña, ha sido el encargo más raro que ha tenido el arquitecto español. El cliente quería una serie de casas “antiguas por fuera y modernas por dentro” y además quería que el proyecto saliera en las revistas especializadas posiblemente para hacerles mucha publicidad. Estas fueron diseñadas como unas “casas de piedra” en la planta baja y como “casas colgantes” en la planta alta, que serían unas “casas colgantes costumbristas de Cuenca”. Otros les han llamado “el Guggenheim de Ocaña” por su singularidad y que tiene además una cubierta a base de “tejas”. Con Luis Torres SL Ocaña trabajó los ambientes y crearon casas que evocan las de los Picapiedra con una morfología de rocas falsas, intencionalmente falsas.

Correo-e: jato[email protected]

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