Cenotafios
Arquitectura

Cenotafios

La memoria hecha obra arquitectónica

En portada: Memorial de la Paz de la Ciudad de Hiroshima (1995), por Kenzo Tange. Foto: culturanipon.blogspot.com

Evocar el recuerdo de los difuntos ha sido un acto constante y representativo de la humanidad. Que los cuerpos de los muertos no se encuentran en su sepultura, no es un impedimento para condecorar a los fallecidos. De esta forma los cenotafios han funcionado como un simbolismo entre la evocación y el espacio cultural con la intención de rendir homenaje a las víctimas de una tragedia o a soldados caídos en batalla. Un cenotafio es cualquier tipo de monumento funerario construido para preservar el recuerdo de uno o más personajes cuyos restos están ausentes. El cadáver no siempre debe estar sepultado en otro lugar; muchas veces, como ocurre en el caso de los militares en la guerra, los cuerpos nunca son encontrados. La apropiación del espacio arquitectónico es un diálogo triádico entre lo onírico y lo humano: la memoria, los individuos y la muerte.

MATERIALIDAD, RECORRIDO Y ESPACIALIDAD

El origen de estas construcciones se remonta a la antigüedad, en el periodo helénico. Se edificaban con el propósito de darle una sepultura digna a las personas que no habían recibido los ritos funerarios dignos. Se creía que de esa manera sus almas no estarían vagando sin ser admitidas en los campos elíseos, una de las partes del inframundo griego y romano donde iban los virtuosos. Incluso, el origen de la palabra cenotafio proviene del griego ‘kenos’ que significa vacío, y ‘taphos’, que significa tumba. Es como una especie de sepulcro con un fin meramente simbólico.

La escultura también va de la mano de la arquitectura y el diseño de los cenotafios. Algunos de los elementos más importantes que ambas disciplinas comparten son la materialidad, el recorrido y la espacialidad. El primero hace referencia, como su nombre lo dice, a los materiales empleados y las cualidades de los mismos; el recorrido hace referencia a la interacción espacial entre los usuarios en el acceso del área, y el tercero es la conjunción del espacio físico en torno a los materiales y a la interacción con los usuarios.

CONVERSACIONES EN CONTRA DEL OLVIDO

Uno de los monumentos funerarios más conocidos a nivel global es el Cenotafio Memorial de la Paz de la Ciudad de Hiroshima, Japón, ubicado dentro del Parque Memorial de la Paz en esta urbe. El monumento se encuentra en el centro del lugar, dando a entender la importancia de la preservación de la memoria de las víctimas. Está inspirado en los haniwa, unas esculturas de terracota utilizadas como objetos funerarios en el periodo Kofun del país nipón. La principal intención de la obra, según su panel de explicación, es “para conmemorar la reconstrucción de Hiroshima como ciudad de la paz tras convertirse en la primera ciudad del mundo destruida por el poder de una bomba atómica”.

Cenotafio a los caídos de las Malvinas (1990), diseñado por el arquitecto Andrés Morán. Foto: wikimedia.org

Aunque el objetivo principal era rendir honores a las víctimas de Hiroshima, a la construcción se le han agregado más nombres de víctimas de desastres atómicos alrededor del mundo. El 6 de agosto de 2015 había 297 mil 684 personas recordadas en este monumento. Su famoso epitafio dice así: “Descansad en paz, ya que no permitiremos que esto vuelva a ocurrir”.

Si se analiza desde la perspectiva de la materialidad, la piedra tiene propiedad pertinentes a destacar, como la fortaleza y la durabilidad del referente. El recorrido, como se había mencionado, se ubica en un espacio especial. Cuando un monumento funerario se encuentre en medio de un parque, representa la unidad central como memoria, y también es una atracción turística. En cuanto a la espacialidad, es un cenotafio sencillo y modesto, además de estar adornado con elementos propios de la cultura japonesa, lo cual da a entender la importancia y necesidad de resaltar a las víctimas de la tragedia dentro de la historia nacional.

En América Latina uno de los mayores representantes de los monumentos funerarios es el cenotafio a los Caídos en Malvinas ubicado en el barrio Retiro de Buenos Aires, Argentina. Esta construcción fue edificada en honor a los militares fallecidos al frente de la Guerra de Malvinas en 1982. La edificación cuenta con 25 placas de granito donde están escritos los nombres de los 649 soldados de la guerra. También se encuentran los 23 escudos de las provincias, incluido el de la ciudad de Buenos Aires y el de la Nación. Además, hay una lámpara votiva cuyo simbolismo es el recuerdo eterno. El monumento tiene como forma una escarapela nacional, la cual es una representación del patriotismo. Todos días, las tres fuerzas armadas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea) además de los regimientos de patricios y granaderos, izan la bandera argentina.

Analizando la ubicación, el barrio El Retiro es una de las zonas más turísticas de la ciudad, por ende, muchas más personas van a observar el monumento. En cuanto a los materiales, las placas fueron elaboradas de granito, compuesto que le da brillo a los nombres de los recordados, resaltándolos sobre la construcción. Se puede observar un uso de los símbolos nacionales en varias partes de la estructura, lo cual da entender la importancia política del lugar. En cuanto a la espacialidad, al ser un perímetro ubicado en una zona turística, cuenta con una apropiación del espacio significativa. El referente, además de cumplir con el propósito de un cenotafio, contiene una gran mancha de tintes políticos debido al uso constante de símbolos patrios.

Memorial a las Víctimas de la Violencia (2013), por Gaeta-Springall Arquitectos. Foto: architecturaldigest.com

Otro cenotafio se encuentra en México, dentro del Parque Chapultepec. Se le conoce como el Memorial de las Víctimas de la Violencia en México y, como su nombre lo indica, está dedicado a todos los difuntos producto de la violencia. La obra parte de la premisa “si la violencia es destrucción, por oposición la no-violencia puede ser construcción”. Es un espacio de mil 200 metros cuadrados abiertos a la geometría de la zona. En cuanto a la parte visual, se compone de 70 muros de acero los cuales tienen la particularidad de servir como lienzo o espejos, es decir, las personas pueden escribir sobre éstos. Los materiales se componen básicamente de acero y concreto, además de contar con un espacio libre donde hay agua.

La materialidad, por su parte, es una combinación de elementos naturales y artificiales, donde las láminas resaltan espacios abiertos para la expresión artística. El recorrido va de la mano de la espacialidad: la estructura se encuentra dentro de un espacio público y le da oportunidad a las personas de interactuar con el monumento. Además de cumplir con recordar la memoria de las víctimas, una de las peculiaridades de la estructura es su doble función: es un espacio libre para expresión. La intención del monumento no es sólo honrar, sino también tejer un diálogo entre la comunidad y los acontecimientos.

Los cenotafios no sólo cumplen con un requisito político o sólo para rellenar espacios. La memoria va más allá de los perímetros trazados. Aunque cada edificación tenga sus peculiaridades, los tres monumentos tienen la misma intención: crear una conversación entre la memoria, las personas y la muerte, viendo ésta no como el final o el olvido, sino dándole un diferente significado a la representación de las víctimas.

Las triadas cumplen con estas características: dotan al espacio de diferentes experiencias que, mezcladas con la luz, la estructura y las relaciones entre el sujeto-objeto o individuo-simbolismo, transfiguran la expresión en una obra llena de matices y habitacionalidad. Los cenotafios logran ser diálogos duraderos cuya permeabilidad traspasa el tiempo, no deja en el olvido la muerte ni la memoria colectiva.

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