Se dispara prostitución por pandemia
Sexualidad

Se dispara prostitución por pandemia

El retorno a un oficio antiguo

Ilustración de portada: Behance / burger Lai

La pandemia ha traído un cambio significativo en la vida de los pobladores y la crisis no es la excepción, sobre todo si se habla dentro del sector económico. Por desgracia una de las labores en situación de marginación es la de los trabajadores sexuales, principalmente, las sexoservidoras. A raíz del crecimiento de las dificultades financieras, muchas mujeres que ya no ejercían la prostitución se vieron obligadas a retomar el oficio; otras más, en cambio, recién ingresaron a ese mundo debido al quiebre de sus negocios y la falta de apoyo económico por parte del gobierno. No sólo el estado las tiene abandonadas; las medidas sanitarias, en vez de protegerlas, las obligaron a salir de los hoteles donde operaban y, por ende, deben arreglárselas con sus propias uñas, trabajando en condiciones deplorables y donde el riesgo es constante.

CIFRAS

Según datos de Forbes México, la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” en Ciudad de México, calculó que antes de la pandemia había alrededor de siete mil 700 trabajadoras sexuales, cifra que incrementó hasta 15 mil 200 sólo en la capital mexicana. La misma organización estimó que de ese número, el 40 por ciento son mujeres que habían dejado el trabajo sexual pero que lo retomaron, el otro 40 por ciento son aquellas que recién se iniciaron y el 20 por ciento representa a las que no están en un punto específico, es decir, caminan en vía pública buscando clientes.

Más allá de las cifras, la situación de las sexoservidoras es precaria y hostil: no es posible tomar ningún tipo de medida sanitaria, incluso desde lo básico como el uso del cubrebocas, gel antibacterial o condones. Muchas explican la situación con la clientela: la mayoría no quiere el servicio cuando se enteran de que no se quitarán el cubrebocas durante el acto. Lo más inquietante es el cierre de los hoteles donde trabajaban, por lo tanto, muchas de ellas se vieron obligadas a vivir en la calle e improvisar catres para recibir a los usuarios. Sin embargo, la falta de actividad en las calles las ha dejado aún más en la miseria. La mayoría ni siquiera obtienen el suficiente ingreso para atender sus necesidades básicas, como alimento, techo y salud.

Muchas sexoservidoras no pueden acceder a albergues por sus horarios de trabajo. Foto: Behance / Anna Jibladze

CRÓNICAS

Estrella, una trabajadora sexual entrevistada por El Sol de México, explicó la situación en los albergues. Por desgracia en esos lugares no les pueden brindar la atención necesaria ya que sólo les permiten quedarse de nueve de la noche a nueve de la mañana, y ellas terminan de trabajar a las cuatro de la madrugada, lo cual representa un problema: si no salen a la hora indicada, las corren. Ante la situación, el gobierno de la capital comenzó a brindar apoyo económico a las sexoservidoras con una tarjeta mensual de mil pesos, pero el monto es insuficiente y no todas han sido beneficiadas con él. “Con agua y cigarro” es la forma como la mujer relata su cotidianidad durante la pandemia, después de no comer por dos días.

Otra de las historias es la de Claudia, de 41 años. Según la crónica publicada en El País, ella comenzó a prostituirse desde los 16 años y se había retirado del oficio desde hace 10. Durante su adolescencia tuvo dos hijos con un hombre maltratador; años después conoció a un cliente con el cual formó una familia. Pero la situación de la pandemia afectó a su pareja con la pérdida de su trabajo como jardinero. Además, el negocio de bisutería de la mujer quebró. Según lo menciona, recibe apoyo en la sede de Brigadas en un apartamento de tres habitaciones, en el centro de Ciudad de México, en la zona roja.

El Financiero publicó la historia de Karina, una mujer trans de 50 años de edad, migrante de origen hondureño. Ella siempre se prepara en la calle: arregla su vestido para irse a trabajar en una plaza pública de Chalco, en Estado de México. La situación le impide quedarse en casa, no le queda de otra más que salir adelante e intentar cuidarse con lo que puede y, de esa forma, sacar lo del día.

Foto: Captura / Facebook

AGENTES SOCIALES

A pesar de la situación crítica ha habido diferentes medidas y apoyos brindados a este sector desfavorecido. En redes sociales, por ejemplo, se ha registrado #MiBarrioMeRespalda, una iniciativa puesta en marcha gracias al colectivo El Día Después. Esta asociación no sólo apoya a las trabajadoras sexuales, también lo hace con los presos y los pobres. En cuanto a lo relacionado con las sexoservidoras, ha creado lazos con otras organizaciones, como la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales (AMETS), que también está ligada con la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales (Redtrasex), y el Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT).

Otra organización similar es la Casa de Muñecas Tiresias, iniciativa gestionada por Kenya Cuevas, una mujer trans que a raíz de la muerte de su compañera, decidió volverse activista en pro de las mujeres sexoservidoras. El colectivo cuenta con una capacidad para apoyar a 27 mujeres, a las cuales se les proporciona asistencia y servicios. Además, esta misma asociación cuenta con varios fondos con los cuales se cubren gastos de salud.

Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez ha brindado artículos a las trabajadoras sexuales para su cuidado personal, como gel antibacterial, cubrebocas y condones. Ese mismo grupo propuso el Coronasutra, un manual para evitar el mayor contacto posible cara a cara con el cliente sin dejar de lado la intención principal del servicio.

Ante la necesidad de los tiempos actuales, es importante resaltar la situación de un sector desfavorecido. Las medidas sociales aportan un pequeño granito de arena para la visualización de esta realidad. La crisis no debería ser un factor para que las necesidad básicas de ninguna persona se vean pisoteadas de esa manera. Es necesario actuar y solucionar.

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