Disonancia cognitiva
Ciencia

Disonancia cognitiva

Ruido y mentira entre pensamientos

Ilustración de portada: Behance / Owen Gent

¿Qué tan seguro se puede estar de qué es uno mismo? Si se hiciera el ejercicio de intentar definirnos, ¿se estaría en lo correcto? Las personas que nos conocen, dependiendo del ámbito laboral, amistoso o familiar, tendrán una opinión y una percepción diferente al respecto.

Una persona cambia con el pasar del tiempo y de las situaciones. Entonces, ¿qué es lo que se cree que es uno mismo? La disonancia cognitiva es una posible respuesta que, sin embargo, deja una desazón: tal vez nos estamos mintiendo a nosotros mismos sobre lo que nos caracteriza.

EL CEREBRO Y EL SELF

La disonancia cognitiva es definida como una respuesta ante la incoherencia interna entre creencias, ideas y emociones. La mente distorsiona o matiza esa desarmonía para lograr un supuesto equilibrio o un estado percibido como tal. Por supuesto, el mundo psicológico tiene repercusión en el externo, en las conductas y actitudes que se mantienen diariamente y las decisiones que se toman.

Para el psicólogo social estadounidense Leon Festinger, se trata de una necesidad importante que tiene cualquier persona para evitar las contradicciones y preservar una armonía entre las creencias, actitudes y conductas que posee.

A nivel cerebral existe una activación de la región dorsal de la corteza cingulada anterior y de la ínsula anterior. La primera se encarga de las respuestas autonómicas y endocrinas relacionadas con el almacenamiento de la memoria y la emoción, y la segunda de la experiencia emotiva y su consecuente sensación (puesto que las emociones se presentan como sensaciones en el cuerpo).

El conjunto entero de esta reacción hace posible que se almacene información importante sobre una experiencia. Como resultado, muchas veces esto reafirma una percepción que tenemos de nosotros mismos y que confirma nuestras creencias.

La disonancia cognitiva permite que en ocasiones justifiquemos acciones dañinas. Foto: Behance / Peter Farago

En Plasticidad neuronal e inconsciente (2007), el psicoanalista Francois Ansermet y el biólogo Pierre Magistretti ponen de manifiesto una coincidencia a la que llegan tanto por medio del psicoanálisis como de la neuroplasticidad: el individuo se construye una realidad interna a partir de las huellas en la memoria contituidas por diferentes vivencias en su historia personal.

Es decir, ya que la memoria no es perfecta en su representación de los hechos, toma los trozos más fundamentales, que adquieren un significado para la persona. A partir de esta información, nos contamos a nosotros mismos nuestra historia, basándonos en lo que más emociones, muchas veces positivas, nos genera. Las mentiras o modificaciones que puedan ir incluidas, forman también parte de esta historia y por lo tanto de la identidad propia.

PERSISTENCIA DE CREENCIAS REFUTADAS

El tálamo es la estructura cerebral que se encuentra en el centro del encéfalo y por encima del hipotálamo, y se encarga de filtrar los estímulos que percibimos. Es decir, no toda la información, incluyendo la que se refiere al self o a uno mismo, estará presente en cada momento, sino únicamente la que nos parece importante o aceptable de acuerdo a nuestro criterio (bastante subjetivo).

Si la información externa no es coherente con las creencias actuales de un individuo, este reprobará esos datos e incluso es más posible que los olvide. Si una persona cree que es buena en algo, dígase cantar o ser un comediante, aunque en realidad no lo sea, se podría convencer de ello si otros lo alientan, aunque sea sólo por amabilidad. Es cruel, pero la autocrítica objetiva es poco común.

Este ejemplo burdo no es sino una parte de lo que puede ser definido bajo esta misma lógica. Una persona puede mantener el empleo que tanto odia por necesidad, pero también gracias a la disonancia cognitiva. La creencia incómoda de que no se es feliz en un trabajo aburrido, se deja de lado para dar mayor importancia a la creencia de que, después de todo, ese puesto no es tan malo o podría ser peor. Se puede comunicar a los demás el lado positivo de este empleo buscando convencerlos (y convencerse a uno mismo), y durar años en esta situación insatisfactoria.

La mente tiende a ignorar las desventajas de los malos hábitos. Foto: Behance / Middle 中鸟

Por supuesto, es más fácil resaltar las ventajas si la paga es buena. Cuando además de ser un trabajo tedioso, la paga es poca, nada detendrá a la persona de quejarse de lo que hace, según los experimentos e investigaciones de Festinger.

Los fumadores saben que su hábito es dañino para su salud e incluso pueden ver ejemplos clínicos de sus efectos en las imágenes que se muestran en las cajetillas de cigarros. Ante esta información incómoda, la disonancia cognitiva actúa para buscar justificaciones ante su consumo, como el preferir disfrutar que limitarse con hábitos saludables que los harán infelices pero prolongarán su vida.

En el caso de las infidelidades, las personas suelen rechazar la idea de faltar de esa manera a una relación y, desde luego, que su pareja la cometa. Sin embargo, la infidelidad puede plantearse como una decisión que se justifica con las carencias que se tienen en la relación y de esta manera se deposita la culpa en la pareja.

Festinger teorizó que, yendo más lejos, un grupo de entusiastas del fenómeno ovni serían fieles a sus creencias aún habiendo sido defraudados anteriormente. El psicólogo social se infiltró en un grupo de personas que creía en las profecías catastróficas de una supuesta contactada llamada Marian Keech, quien afirmaba que los extraterrestres le habían comunicado que el mundo sería destruido por una inundación en una fecha determinada.

El culto alrededor de ella estaba convencido de que debía prepararse para sobrevivir y ofrecían una cuota para saber más al respecto y continuar en el grupo. Quienes la seguían no pudieron ver el fin del mundo como estaba predicho, pero sí continuaron siendo fieles. La creencia en este contacto alienígena seguía siendo defendida, lo que Festinger interpretó como un caso interesante de disonancia cognitiva.

Para mitigar la sensación incómoda de haber sido defraudados o de ser lo suficientemente incautos para creer en las advertencias del culto, prefirieron adoptar la idea de que existe una segunda oportunidad para el mundo o cualquier otra justificación para lo ocurrido. Esto según entrevistas que tiempo después realizó Festinger.

Como la autovalidación está ligada a la disonancia cognitiva, ésta resulta útil para funcionar en sociedad. Foto: Behance / Owen Gent

DEFINIRSE A SÍ MISMO

Bajo la disonancia cognitiva y su relación con la mentira, se toma la información adecuada para el propio funcionamiento y, al almacenarla, se vuelve parte de la definición más aceptada por una persona. Incluso si se trata de una mentira, esta idea persiste y se convierte en lo que nos define. Es extraño, pero al parecer no es posible confiar tampoco en uno mismo.

¿Es posible una completa armonía? No se puede hablar de absolutos en lo que se refiere a cómo percibimos el mundo y, por supuesto, tampoco puede haber un consenso completo sobre el funcionamiento de la mente y su relación con la realidad. Es decir, la realidad escapa tanto a la percepción, que no se puede hablar de una sola definición de aquella. La percepción de la realidad puede cambiar, y lo ha hecho a lo largo de la historia.

Es natural, entonces, que el cerebro interprete la información que tiene cerca para definirnos también a nosotros mismos. Sin esta definición, posiblemente nos encontraríamos en un desorden tal que sería un impedimento para funcionar en sociedad. Las ideas que nos validan como personas útiles o importantes para el grupo social, se quedan en la memoria; las ideas contrarias a esto, se dejan de lado. Así se abona a la defensa de la identidad y estatus que se tiene en el grupo.

La autopercepción es abarcada por la psicología como un sentido mediante el cual explicamos la realidad. Así, se delimita que existe un yo y que hay un mundo externo en el cual una persona puede moverse e interactuar.

La personalidad, compleja como es, se delimita de la misma manera contando una historia. Y es entonces cuando la mentira surge. Nos mentimos para definir una percepción positiva de uno mismo.

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