Latinoamérica abre los brazos... hacia oriente
Finanzas

Latinoamérica abre los brazos... hacia oriente

Un trato multiplicador con el gigante

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), conformada por 33 países, desde México hasta Argentina, ha entendido bien el mensaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y se muestra dispuesta a abrir los brazos no hacia el norte del continente sino al oriente del mundo.

La Celac y el gigante asiático reafirmaron su compromiso con el libre comercio, su oposición al proteccionismo instalado en la primera potencia mundial, y acordaron reforzar sus vínculos económicos y políticos.

Para ello, realizaron una segunda reunión ministerial del Foro Celac-China en Chile, tres años después del estreno de esta figura en Pekín. Los actores de esta cita fueron los ministros de Relaciones Exteriores y jefes de delegación de los Estados americanos y el representante de China, el canciller, Wang Yi.

La apuesta de la comunidad y de la nación asiática es por el multilateralismo, por la acción conjunta de varias soberanías frente a un mundo inestable e incierto. Su mensaje, con dedicatoria, apela a la necesidad de que existan diálogo, apertura, cooperación.

Los representantes de los gobiernos americanos aprobaron tanto una declaración política como un plan de acción para el trienio 2019-2021. También se hizo una mención especial sobre La Franja y la Ruta, un proyecto para conectar China con Europa, África y el resto de Asia.

PLANES

El plan a seguir es en realidad una ampliación y una actualización del esquema trazado en la cita de hace tres calendarios en la capital china. Un paso inicial consiste en incorporar ocho sectores prioritarios a las líneas de colaboración: política y seguridad; infraestructura y transporte; comercio, inversión y finanzas; agricultura; industria, ciencia y tecnología; cooperación en materia ambiental; intercambio cultural; y cooperación en otros ámbitos.

En su pronunciamiento, la Declaración de Santiago, se comprometieron a "innovar en las modalidades de cooperación y desarrollo" para lograr un crecimiento sostenible y bienestar social.

Los ojos de China están puestos, y así lo hace constar, en la Nueva Ruta de la Seda, proyecto de infraestructuras y comunicaciones que su presidente, Xi Jinping, se propuso impulsar desde su llegada al poder. Esta reedición de la famosa red de rutas comerciales también es conocida como La Franja y la Ruta. Su objetivo es mejorar la conexión del gigante asiático con sus principales socios.

La iniciativa apunta a la apertura de seis corredores económicos y logísticos tanto por tierra (Eurasia) como por mar. De ese modo quedarían unidos el Pacífico con el Índico, y éste con el Mediterráneo a través del Mar Rojo.

"Esperamos que la ruta de la seda de siglo XXI esta vez no quede solamente en Europa, sino que llegue a América Latina y el Caribe", dijo el canciller chileno Heraldo Muñoz, quien afirmó que en la región el proyecto es visto con buenos ojos y sus avances son atendidos con mucho interés.

Los cancilleres de República Dominicana, Chile y México en el marco de la Segunda Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Foro Celac-China. Foto: Notimex/Julio Wright

PRINCIPIO

El ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, aseguró que la cita en Chile marcó "un nuevo inicio" entre su nación y la Celac, dos bloques con estrechos vínculos comerciales.

Cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sirven como argumento para fundamentar tal descripción. El intercambio mercantil entre China y Latinoamérica se multiplicó por 22 en el periodo 2000-2013, y el año pasado alcanzó los 266 mil millones de dólares.

En la última década, en materia financiera, los chinos han proporcionado recursos a la región recursos por 141 mil millones de dólares, monto superior al recibido por los Estados de la zona desde instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).

Sin embargo, en el ámbito del comercio, observan en la Cepal, diversificar la canasta exportadora hacia el socio asiático se mantiene como una asignatura pendiente para la región, que concentra gran parte de sus envíos en materias primas.

La tercera reunión ministerial del Foro Celac-China se realizará en 2021, otra vez en tierras del gigante.

OPTIMISMO

La canciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa, fue una de las autoridades que mostró más optimismo por el plan de acción aprobado cuya meta es profundizar las relaciones entre las partes en en los próximos años.

Confirmó que existe un interés especial de la zona americana por “continuar trabajando con China” y una atención muy focalizada en ese “gran proyecto que se llama La Fanja y la Ruta de integración”.

Los beneficios para la región, comentó, se verán reflejados en términos de infraestructura, comercio, economía y cultura.

Heraldo Muñoz recalcó que el encuentro chileno fue positivo, en particular, por la manifestación conjunta a favor de la multilateralidad: “Queremos abrir las puertas a las inversiones y las oportunidades".

Wang Yi se dijo satisfecho con el compromiso obtenido y abocado a fortalecer la cooperación sobre la base de un“mayor consenso y unidad”.

China manifestó su disposición a contribuir para que Bolivia se convierta en el centro energético de Sudamérica, durante la inauguración de una planta hidroeléctrica. Foto: EFE/Cortesía Agencia Boliviana de Información

RECORRIDO

En el informe titulado Explorando nuevos espacios de cooperación entre América Latina y el Caribe y China, la Cepal analizó los resultados obtenidos desde la reunión del Foro CELAC-China celebrada en 2015.

En dicho encuentro, las partes suscribieron el Plan de Cooperación 2015-2019. Dentro de ese documento se estableció una meta cuantiosa: alcanzar un intercambio mercantil de 500 mil millones de dólares para el año 2025.

"Según nuestras estimaciones, el comercio entre la región y China se multiplicó por 22 veces entre 2000 y 2013, y en 2017 alcanzó los 266.000 millones de dólares", destacó la secretaria ejecutiva de la comisión económica, Alicia Bárcena.

Esa cantidad representa un avance del 53 por ciento respecto de la meta a siete años de que se cumpla el plazo establecido para alcanzarla.

Sobre la necesidad de diversificar las mercancías que se envían al territorio más poblado del mundo, la Cepal consignó que en 2017 apenas cinco productos básicos -porotos de soja, mineral de hierro, mineral de cobre, cobre refinado y petróleo-, representaron el 70 por ciento del valor total de lo exportado.

En el estudio también se señala que la inversión extranjera directa proveniente de China muestra un elevado grado de concentración, tanto en términos de sectores (la minería y los hidrocarburos representan alrededor del 80 por ciento) como de países de destino (Brasil, Perú y Argentina recibieron el 81 por ciento entre 2005 y 2017).

La buena noticia, destacaron en el organismo, es que la inversión china en la región aumentó en 2017, superó los 25 mil millones de dólares y comenzó a diversificarse hacia nuevos sectores como alimentos, telecomunicaciones y energías renovables.

China, valoró Alicia Bárcena, se ha convertido en un líder de la economía digital y la innovación al grado de que sus inversiones superan el 2 por ciento del Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo, especialmente en investigación aplicada. Ese aspecto, indicó, le ha permitido transitar rápidamente hacia la producción y exportación de bienes y servicios con un alto contenido de conocimiento.

Para la secretaria ejecutiva de la Cepal, la tarea de los países de la región es diversificar los flujos de comercio e inversión extranjera con el gigante asiático y aprovechar las capacidades técnicas y financieras del socio para reducir el déficit regional en infraestructura. La cooperación con el nuevo referente del libre comercio a nivel mundial, según la bióloga y diplomática mexicana, también puede verse reflejada en el plano social, en acciones que permitan obtener avances significativos en el combate a la pobreza.

Comentarios