Linaje en las finanzas
Finanzas

Linaje en las finanzas

Herencia y factores sociales en el manejo del dinero

Ilustración de portada: Behance / Tania Yakunova

El manejo las finanzas individuales es el resultado de múltiples factores como educación, entorno, cultura, nivel socioeconómico, etcétera. Sin embargo, un agente de trascendencia vital es el conjunto de conductas y comportamientos del núcleo familiar, hábitos que se reflejan al momento de separarse del hogar y manejar los recursos económicos de forma independiente. No sólo basta tener una visión emprendedora o, según el coaching, una mentalidad de tiburón; la administración de los gastos y demás actividades comerciales se ven influenciadas por conductas heredadas donde se engloban las circunstancias extrínsecas, como el capital bruto o la situación económica de la familia, como si fuese una especie de linaje financiero.

APROXIMACIONES TEÓRICAS

En la economía existen dos teorías principales para explicar las resoluciones monetarias de las personas, sobre todo lo relacionado con las finanzas personales o empresariales. La primera, la teoría clásica, establece que los pobladores tienden a tomar medidas racionales dentro del mercado. Este postulado confía plenamente en el consumidor porque cualquier decisión tomada por el mismo, será con base en su situación económica, lo cual describe a un usuario con una consciencia del mercado plena.

La segunda, la teoría neoclásica, se inclina por una perspectiva individualista, en la que el consumidor gasta su riqueza en función a sus propios intereses; es decir, todos los movimientos administrativos son realizados sólo para beneficio propio, sin importar si, por el contrario, resulten desfavorables para su economía familiar, personal o empresarial.

Los dos postulados comparten un eje en común: se centran en las acciones de los individuos y las repercusiones derivadas del manejo financiero, además de no considerar por completo variables intrínsecas desde una perspectiva conductual. Las neurofinanzas, un área relativamente nueva, establecen una relación entre las decisiones financieras y los aspectos cognitivos del individuo, como la psique, las hormonas y las emociones.

Las decisiones financieras no sólo están influenciadas por factores meramente racionales. Las variables externas como los componentes sociales, culturales, demográficos, los niveles de estudio y socioeconómicos de una persona, terminan siendo factores de máxima importancia.

A principios del siglo XX se estudiaron por primera vez las finanzas personales. En consecuencia, según la economista Hazel Kyrk, el concepto de economía familiar se relacionó con la cuestión individual. En otras palabras, las finanzas personales tienen un papel importante en torno a las familiares y las de consumo, por lo tanto, se crean vínculos que conforman la macro estructura económica familiar. Es decir, esta es consecuencia de una serie de decisiones personales, y justo ahí se encuentran las conductas heredadas.

No basta con ser ambicioso o tener ideas de negocios para mejorar la economía personal. Foto: Behance / Sébastien Thibault

Dependiendo del nivel socioeconómico de la persona se presentarán distintos hábitos y acciones en torno al manejo del capital. Es imprescindible la cantidad y el tipo de ingreso: en primera instancia, a mayor ingreso, más consumo. Sin embargo, no hay una fórmula ni los datos suficientes para determinar el impacto de la herencia de conductas financieras en el consumo individual.

SOBRE HERENCIAS Y CONDUCTAS

Una encuesta realizada a los trabajadores dentro de la compañía Charles Schwab en España, arrojó lo siguiente: el 69 por ciento de los participantes prefería hablar con sus hijos sobre sexualidad antes que de finanzas. Aunque no se pueden determinar por completo los hechos con un sólo estudio, sería acertado interpretar estos datos como parte de una dificultad financiera; hay una barrera entre los padres e hijos en torno al manejo del dinero. Por lo tanto, existe la posibilidad de relacionar el dinero con sentimientos negativos, como si fuese una especie de tabú.

Precisamente, este tipo de conductas se relacionan con la inteligencia emocional financiera, o explicado de otra manera, la unión de la inteligencia emocional con los conocimientos financieros. La integración de estos conceptos tiene el objetivo de crear conciencia sobre las limitaciones al momento de analizar y tomar decisiones competentes al ámbito económico.

La inteligencia emocional financiera no deja de lado los factores heredados. Dentro de la disciplina genética, se analizan los factores ambientales e innatos entre los individuos, los cuales se heredan. En esta disciplina, la herencia es la transmisión de aquellas diferencias entre los padres y los hijos.

Aunque la genética de la conducta no tiene los suficientes recursos para identificar las causas profundas de las diferencias entre grupos y las conductas sistematizadas, existen tres argumentos para tratar de explicar este fenómeno. El primero argumenta a favor de las diferencias sustanciales entre los individuos y los grupos, es decir, es mucho más fácil observar los hechos dentro de un grupo que de manera personal. El segundo se relaciona con las diferencias entre las personas, que resultan más interesantes debido a que las distinciones particulares son de mayor relevancia dentro de las problemáticas sociales. Y el tercero habla sobre las diferencias entre privadas, mismas sin una relación entre las diferencias medias de grupos. Los argumentos se relacionan con la conducta familiar, donde pueden existir excepciones al comportamiento adquirido y, a su vez, el transmitido a la siguiente generación.

Foto: Behance / Jon Berkeley

EL REFLEJO DE LA REALIDAD

Aunque los acercamientos genéticos y biológicos pueden explicar las conductas adquiridas y heredadas sobre el manejo de las finanzas, el factor social supone un elemento de gran influencia cuyas variaciones determinan el manejo de las finanzas individuales y el estrechamiento de aquellos vínculos externos, cuyo beneficio es la utilidad al momento de ‘heredar’ los hábitos del manejo financiero.

Una posición muy común son los vínculos sociales que se llegan a establecer entre una familia y otra. De esta manera, las conexiones y contactos influyen de manera directa e indirecta dentro de las finanzas familiares y, por lo tanto, también se trasladan a la economía personal.

La situación es una ventaja dentro del mercado laboral y deja de lado cuestiones del manejo de las conductas financieras heredadas. Aunque no se puede determinar si hay mayor movilidad social en este tipo de situaciones debido a la poca investigación realizada sobre el tema (sólo se han hecho investigaciones de dos generaciones, no sobre cadenas intergeneracionales), un hecho es que las conexiones no dejan de ser un factor trascendental para ascender en la escala social.

Otro factor social influyente es el grado de estudio de los padres, quienes no sólo transmiten a sus hijos conductas, sino también riquezas materiales o inmateriales que son una ventaja al momento de recibir ingresos personales dentro del mercado. Hay una gran correlación entre la educación de la primera generación con la de la segunda, además, los economistas señalan que el capital humano resulta ser una garantía en torno a un mejor acceso a un trabajo con buen salario.

No se deben pasar por alto los factores sociales al intentar explicar el manejo de la economía familiar. Estas variables pueden ser una ventaja o desventaja dependiendo de las circunstancias. Pero aun así, las decisiones no siempre representarán un beneficio para el portador si se trata de anular las variables externas. La solución deberá abarcar más allá de las fronteras socioeconómicas y las conductas adquiridas, así se podría sacar mayor ventaja. Es innegable: el capitalismo propone la distribución de la riqueza en torno al trabajo, sin embargo, esa promesa aún no se ha cumplido por completo.

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