Una orden de zinc para llevar
Salud

Una orden de zinc para llevar

El mineral que brinda prestigiosos beneficios

No suena como algo que uno incluiría voluntariamente en la canasta del mandado, pero conviene saber que el zinc ha cobrado relevancia en el ámbito médico en el último año.

La idea de incluirlo de forma consciente en la dieta no es nada descabellada. Antes de la pandemia, este mineral ya gozaba de prestigio por sus servicios prestados en temporadas de resfriados y gripe.

Hoy día, varios estudios han arrojado indicios de que ayuda a contrarrestar los efectos de la COVID-19.

El zinc juega un papel destacado en la estructura de casi todas las células del organismo. Opera como una sustancia multifuncional, colabora en muchos procesos biológicos.

El cuerpo lo utiliza para fabricar proteínas y el ADN. Contribuye al crecimiento óseo y al mantenimiento de las células de los intestinos. Ayuda a la cicatrización de heridas y a la buena condición del olfato y el gusto. En cuanto al sistema inmune, actúa a nivel celular para detener la replicación de los virus.

También es un aliado en el ámbito de la salud mental, contra el estrés emocional, de ahí que se recomiende cuando toca lidiar con la depresión.

El laboratorio del ser humano ni lo produce ni lo almacena. Para evitar su falta, y satisfacer las necesidades del cuerpo, hay que ingerirlo todos los días.

COMBATE

El sulfato de zinc se ha empleado en combinación con la hidroxicloroquina y la azitromicina en el tratamiento de pacientes de coronavirus.

Se ha observado que quienes recibieron el mineral fueron dados de alta con más frecuencia y requirieron menos ventilación mecánica durante su convalecencia.

Esto puede traducirse como un menor riesgo de mortalidad y una probabilidad más baja de necesitar cuidados intensivos.

La ciencia médica maneja la hipótesis de que los iones de zinc son capaces de inhibir la acción de alguna enzima que facilita la actividad viral de la COVID-19.

El zinc está implicado en la formación de proteínas y del ADN, así como en el crecimiento óseo. Foto: Behance_James Firnhaber

Esto no es algo que haya sorprendido a los investigadores. Desde hace tiempo se considera que la ingesta frecuente de zinc, mediante el consumo de alimentos que lo tienen o de suplementos alimentarios, ayuda a prevenir la neumonía y a reducir la gravedad de episodios de bronquitis (en especial en infantes), mientras que la carencia llega a afectar la respuesta inmune (en particular de los adultos mayores).

No obstante, la evidencia clínica no es definitiva. No hay suficientes datos como para afirmar de forma tajante que el mineral contribuye a prevenir infecciones virales.

ALIMENTOS

Las ostras son una magnífica fuente de zinc. El elemento está presente en carnes rojas, carne de ave, en algunos mariscos y en cereales fortificados. La absorción a partir de alimentos se concreta mejor cuando se trata de viandas de origen animal.

Frijoles, frutos secos, cereales integrales y productos lácteos son otros comestibles que lo contemplan en sus listas de contenido.

Casi todos los suplementos multivitamínicos/minerales cuentan con él para reforzar el efecto salutífero. También se venden complementos alimentarios en los que aparece en solitario o combinado con calcio y magnesio.

Más presentaciones son las pastillas o el jarabe. Se dice que estos preparados acortan la duración de un resfriado cuando se toma en las 24 horas siguientes a la aparición de signos y síntomas.

Para no perder mineral como consecuencia de la dieta regular, debe tenerse en cuenta que la fibra alimentaria o dietética (fragmentos de vegetales que el cuerpo no puede digerir o absorber), y unas sustancias denominadas fitatos (que vienen en cereales, frutos secos y legumbres) se unen al zinc y reducen la asimilación del elemento que efectúa el organismo.

Trastornos digestivos como la colitis ulcerativa pueden reducir la cantidad de zinc que procesa el cuerpo y estimular su pérdida a través de la orina.

El alcohol, el de las bebidas embriagantes, también castiga la absorción del mineral y contribuye a que sea desechado con rapidez.

La deficiencia del elemento puede provocar que uno pierda peso y vea reducido su nivel de concentración.

Además de los alimentos, el zinc también puede suministrarse a través de jarabes y pastillas. Foto: José Díaz

En niños, carecer de él está asociado a un mayor riesgo de sufrir retraso del crecimiento, padecer enfermedades diarréicas y contraer infecciones de las vías respiratorias inferiores.

Grandes cantidades de zinc son tóxicas y pueden causar deficiencia de cobre y daño al sistema nervioso. En forma de pastilla, tiene efectos secundarios como náuseas o un mal gusto en la boca.

Cuando es parte de un régimen de suplementos a largo plazo llega a inhibir la absorción de otros nutrientes, como el hierro. Sin el ferroso elemento, viene la anemia.

EFECTO

Falta comprender mejor el modo en que la administración de zinc (junto a antibióticos) actúa en el tratamiento de aquejados por infecciones agudas y graves de las vías respiratorias inferiores.

Es decir, aún no está claro cómo hace o qué hace el mineral para reducir el riesgo de ser víctima de afecciones severas del sistema respiratorio.

Médicos en la primera línea de lucha contra el coronavirus han señalado que juega un papel en la regulación de funciones inmunitarias como la protección de las células respiratorias en caso de inflamación o lesión pulmonar, aunque no sirve para mitigar los síntomas de los contagiados.

En cualquier caso, con miras a curarse en salud, no es descabellado plantearse la necesidad de consumir zinc de forma habitual. Sin embargo, conviene recurrir a un médico general antes de probar el elemento pensando en prevenir un resfriado o reducir sus efectos.

Recibir asesoría ayuda a determinar la dosis y la forma de consumo más apropiada conforme a las características y la condición de un individuo, así como el plazo en que habrá de administrarse. Dependencias de salud suelen manejar límites diarios de consumo de zinc que van desde los 4 miligramos en recién nacidos hasta los 40 miligramos en adultos.

El zinc es un nutriente indispensable para estar sano. Por eso, conviene echarlo al carrito de forma consciente cada que uno acude al mercado a surtir la despensa

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