Carnage, de Nick Cave y Warren Ellis
Nuestro mundo

Carnage, de Nick Cave y Warren Ellis

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Escucho Carnage, álbum recién publicado por Warren Ellis y Nick Cave. A este par los conocí cuando su banda The Bad Seeds apareció en la película Wings of Desire. Yo la vi en 1997. Diez años después de su estreno. Meses después de que muriera mi madre. Fue significativo para mí conocer a Nick Cave and The Bad Seeds. Justo porque ese mismo año lanzaron el disco The Boatman's Call. Recuerdo que cuando oí el tema Into my arms quedé enganchado. Ese disco me quebró. Era obvio después de haber quedado desmadrado. Literal. Y soñaba con el suicidio.

Con las pocas ganas de vivir que me quedaban me surtía unas líneas de coca para andar con ánimo. La primera vez que aspiré también sonaba de fondo The Boatman's. Fue en casa de Chupacabras, mi gran amigo en aquellos malditos años. Uno que otro día me escapaba de la prepa para ir con él. Vivía en un departamento con su hermana. Ella no asistía con regularidad, su trabajo era absorbente. Estaba de adscrita en la notaría de su padre. Chupacabras también había sufrido la muerte de su madre un par de años atrás. Su alternativa era tirarse a beber vodka. Hasta que la cocaína hizo su aparición bélica y nos arrastró. Juntos moríamos por las mañanas, hartos de vodka y “cois”. The Boatman's Call era nuestra banda sonora. Así como hay personas que bailan, yo padezco la música. Esos meses de 1997 sufrí sin pronunciar palabras. Hígado y corazón lo saben. Es un honor tener hipertensión.

Si uno busca reseñas sobre Carnage se sabrá (hasta el cansancio) que es el primer material de ambos artistas que no fue concebido como banda sonora. Que se escribió en un par de días. Que no forma parte de la discografía de los Bad Seeds. Que se compone de ocho temas. Para mí, lo genial de este álbum tiene que ver con el toque de Warren Ellis. Pudiera compararse con una gema. Su encanto depende de la iluminación. En este caso la sensibilidad de Warren aporta esa luz. Que habrá puesta en escena de este álbum es una magnífica noticia.

Carnage me resulta salvaje y bello; contemplativo y desgarrador. Retrata nuestros días. El encierro de Warren y Nick. Su reunión después de un tiempo sin verse. La voz cavernosa de Nick es la de un sabio. Un viejo demonio que aconseja con décadas de vida a cuestas. Warren Ellis ha logrado un trabajo sutil y encantador. Equilibra los penetrantes arreglos de cuerdas con la oscuridad que generan los matices del sintetizador. Disco emocional. Conmovedor. Me recuerda esos días de preparatoria cuando rasgaba la piel de mis brazos con un cúter. Las atmósferas que envuelven el sencillo Carnage me trasladaron de inmediato al balcón donde Cave leía a Flannery O'Connor. Quisiera estar en aquel depa con Chupacabras. Recordando a nuestras madres. Brindando por la vida y aquellos días de miseria y felicidad. Esta canción me provoca una crisis. Sobre todo porque fue concebida durante la pandemia. Cada uno de nosotros vive su propio encierro. Albuquerque se sostiene por la melodía de piano que acompaña los versos de Cave. Y nos recuerda que no podremos ir a ninguna parte durante este año. Cuántos más. Pero la música está aquí para salvarnos aunque sea por unos momentos. Shattered Ground también es una canción que me pegó. Mismo dolor. La muerte. Cave canta a su esposa por la pérdida de su hijo. Goodbye, dice. Goodbye. Se repite la despedida con tormento. Electriza la piel.

Mi esposa perdió a su padre a causa de la COVID. El sepelio era de esperarse. Quedaron separados. Me dolió ver a mi suegro de esa manera. Pero lo más duro fue ver a Michelle desnuda de dolor. Maldigo a la muerte y su poética manera de elegirnos al azar. Frente a mi casa hay un pequeño jardín. El pasillo que divide es como un balcón. Cuando escuché Balcony Man supe que el futuro puede ser esperanzador. Aunque sea yo pesimista. "This morning is amazing and so are you", repite Nick Cave. Sé que volveremos a despedirnos de alguien algún día. Por el momento este álbum es una coda reconfortante. Un gentil abrazo. Una vacuna.

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