Cuando el embarazo no llega
Sexualidad

Cuando el embarazo no llega

La infertilidad y sus retos

Ilustración de portada: Behance / Olivia Stephens

Una vida sexual plena es sinónimo de buena salud. Se ha comprobado que las personas con una sexualidad activa y saludable son menos propensas a sufrir problemas como fatiga crónica, depresión, ansiedad o hipertensión; además de tener una mayor esperanza de vida.

En las relaciones de pareja, la sexualidad no sólo constituye un aspecto de suma importancia que da estabilidad a la relación, también es un factor determinante para la salud integral de las personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual es “un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad. La salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coacción, discriminación y violencia”.

En este sentido, está comprobado que diversas situaciones cotidianas o padecimientos que no están directamente relacionados con la vida sexual también tienen impacto en la sexualidad de las personas, especialmente en una relación de pareja. Un ejemplo de ello es la diabetes; que, si bien no es una enfermedad sexual, sí representa uno de los factores de riesgo más significativos para la disfunción eréctil, provocando casi el 40 por ciento de los casos.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando hay situaciones totalmente vinculadas a la sexualidad?

Uno de los problemas más frecuentes en las parejas es la infertilidad y/o esterilidad. El primer término se refiere a la imposibilidad de concebir, mientras que la esterilidad es la incapacidad de llevar a término un embarazo, en el caso de las mujeres.

Cuando deciden unir sus vidas en matrimonio, la gran mayoría de las parejas tienen la ilusión de eventualmente convertirse en padres; y, en muchas ocasiones, el hecho de no lograrlo puede poner en jaque la relación. “Cuando buscas formar una familia y no lo logras, la sensación es más que de una simple frustración más de la vida; la sensación es, tan simple y tan complicado a la vez, de no servir como humano”, explica Rosa en el blog de Internet masola.org, el cual sirve como foro para miles de mujeres en el mundo que no pueden tener un hijo.

Se estima que entre 10 y 20 por ciento de las parejas, a nivel mundial, han experimentado algún problema de infertilidad o esterilidad. El impacto de estas situaciones está estrechamente relacionado con la percepción de la sexualidad que tienen tanto los individuos como la pareja, pues en la mayoría de las culturas la asociación entre sexualidad y reproductividad sigue siendo muy grande.

La infertilidad o la esterilidad pueden traer conflictos emocionales en la pareja y, con ello, problemas en la sexualidad. Foto: Behance / Agnieszka Sozańska

Las causas de la infertilidad y esterilidad, tanto en hombres como en mujeres, son diversas y comunes. Generalmente los estudios clínicos para diagnosticarla se realizan cuando la pareja ha tratado de concebir por más de un año sin lograrlo.

En las mujeres, las irregularidades en el ciclo menstrual, la endometriosis y las fallas en los órganos reproductivos, entre otras, son las principales causas de la infertilidad. En los hombres, el factor más común es la baja producción de espermatozoides.

Las consecuencias de estos padecimientos no se limitan a la salud física, la infertilidad y la esterilidad también suelen tener efectos en la salud psicológica de las personas. En muchas ocasiones, luego de un diagnóstico de infertilidad, el paciente tiende a sentirse “defectuoso” o “inservible”, pensamientos que se convierten en una grave amenaza para la vida sexual individual y de pareja.

Cuando se diagnostica uno de estos padecimientos, si la pareja lo desea, puede dar el siguiente paso e iniciar un tratamiento de fertilidad; actualmente hay una gran variedad de tratamientos que se ajustan a las necesidades y posibilidades de cada pareja.

VIDA SEXUAL VS INFERTILIDAD O ESTERILIDAD

Generalmente, la infertilidad o esterilidad dan pie a una crisis en las parejas que las padecen; no sólo en el aspecto sexual, sino también en las dimensiones psicológica, ética, religiosa, espiritual, biológica e incluso económica.

Limitar la relación sexual a la penetración y eyaculación con el único fin de conseguir un embarazo disminuye el deseo sexual y el placer erótico, por lo que el acto se convierte en algo mecánico y casi obligatorio.

Esta limitación tiene diversas consecuencias. Según especialistas en el tema, el deseo y placer sexual en ambos integrantes de la pareja disminuye notablemente, pues los encuentros se planifican tanto que la experiencia se convierte en un acto poco o nada satisfactorio, frustrante y hasta desagradable.

En el caso específico de los hombres, se presentan problemas como la disfunción eréctil situacional; es decir, la imposibilidad de lograr una erección, así como la eyaculación retardada. En las mujeres aparecen problemas como la anorgasmia (ausencia o deficiencia de orgasmos durante el acto sexual), entre otros.

Cuando sólo se tienen relaciones para procrear, el acto sexual puede volverse monótono. Foto: Behance / Catharine Pitt

De acuerdo con el estudio Vivencia de la sexualidad en hombres y mujeres en tratamiento de infertilidad, que analizó la satisfacción sexual en 196 parejas diagnosticadas con infertilidad y que tomaban un tratamiento para ser padres, se descubrió que “los varones presentan una satisfacción sexual y una frecuencia de deseo menor que las mujeres, así como una mayor frecuencia en alcanzar el orgasmo”.

El diagnóstico de infertilidad y/o esterilidad también puede traer consigo alteraciones emocionales como ansiedad, depresión, angustia, insomnio o estrés, entre otras actitudes que poco a poco pueden impactar en otras esferas de la vida de la pareja.

TERAPIA

La sexualidad es una función bio-psico-espiritual, es decir, que el aspecto biológico, psicológico y espiritual deben satisfacerse de manera armónica para que el encuentro sexual sea placentero. Los problemas en la intimidad aparecen cuando alguno de los aspectos no está bien “sincronizado”.

Afortunadamente, hoy existen diversas terapias para apoyar a las parejas que recibieron un diagnóstico de infertilidad o esterilidad. El apoyo psicológico tiene como principal objetivo tratar los efectos emocionales que provoca la imposibilidad de concebir, acompañar al matrimonio o pareja en el proceso de fertilidad (si es que se decide comenzar alguno), así como ayudarlos a adaptarse a la nueva situación. En este sentido, la terapia psicológica puede ser fundamental para que las personas recuperen paulatinamente su salud sexual.

El primer paso es aceptar que se necesita acompañamiento psicológico. La mejor opción es acudir a una consulta sexológica, en la cual un especialista en el tema orientará a la pareja para manejar adecuadamente las emociones y pensamientos que llegaron junto con el diagnóstico.

Finalmente, si la pareja decide acudir con un sexólogo, deben concertar un acuerdo de respeto y comunicación para que cada uno se sienta cómodo y en confianza. Se puede acudir juntos o de manera individual. Conforme avance la terapia, el o la especialista tratará aspectos que dificulten la relación sexual y facilitará estrategias para que la pareja pueda recuperar su vida sexual a plenitud.

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