Adictos a la tecnología
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Adictos a la tecnología

Un mal que se agudizó en pandemia

Ilustración de portada: Foto: Behance / Erfan Arman

Desde que Internet apareció en la vida de los jóvenes, se han estudiado y analizado los efectos que las nuevas tecnologías tienen en esta población. Se buscaba estudiar los impactos psicológicos y neuronales que tenía la temprana interacción con los aparatos electrónicos y redes sociales en la vida de niños y jóvenes.

Y aunque hacía muchos años atrás ya se hablaba sobre la adicción a las nuevas tecnologías y sobre las afectaciones en los ámbitos sociales y personales que estas tenían en las personas expuestas a aparatos tecnológicos y redes sociales a una edad muy temprana, con la pandemia por la aparición del coronavirus, estas se agudizaron exponiendo a los más pequeños del hogar.

LA TERCERA OLA

La psicóloga María Guerrero, en entrevista para el portal Efe, habla de que no solamente se disparó la cifra de las personas que muestran una adicción a la tecnología, sino que también el ciberacoso aumentó de manera exponencial en 2020, cuando inició el confinamiento.

El año pasado, esta clase de acoso en Internet aumentó en un 70 por ciento y, a pesar de que, menciona la especialista, este fenómeno ocurre en la edad promedio de 12 años, señala que también se empezaron a detectar episodios de este tipo de violencia psicológica en poblaciones con la edad de ocho años.

Otra plataforma que ha hecho estudios sobre este fenómeno en tiempos de pandemia es Qustudio, especializada en seguridad y bienestar digital en el entorno familiar. Mantiene que la Generación Z crecerá marcada por una crisis que ha afectado su manera de interactuar de manera social y personal, además de una crisis determinante en su relación con la educación y la tecnología.

Los psicólogos han determinado que la tercera oleada no será otra más que la mental, una cuyos efectos ya son latentes en la población más joven a medida que aumentan las consultas psicoterapéuticas.

El ciberacoso se disparó tras iniciar el confinamiento por la pandemia de COVID-19. Foto: Behance / Agnieszka Sozańska2

EFECTOS COLATERALES

Entre los efectos que esta pandemia ha tenido de manera psicológica están: el aumento del tiempo de uso de las pantallas, lo cual puede arrastrar a conductas adictivas; reducir la vida social y el ocio; un mayor aislamiento; situaciones de ansiedad social, y una mayor exposición en Internet, la cual multiplica también las vulnerabilidades de los más jóvenes.

Una de las cosas que más preocupan a los académicos y psicólogos a raíz del confinamiento y del aumento de la adicción a las nuevas tecnologías, es el problema de la gestión de emociones en la población más pequeña de la generación, ya que esto se puede traducir en que tienen mayor posibilidad de ser agresivos y de tener un peor humor.

Asimismo el hecho de que esta adicción afecta de manera considerable el sueño, alerta a los especialistas en la salud mental, debido a que esto podría causar cansancio crónico e insomnio en personas cada vez más jóvenes, además de tener mayores inseguridades, las cuales son detonantes de enfermedades como la ansiedad, depresión y agorafobia.

¿CÓMO DETECTAR ESTA ADICCIÓN?

Los psicólogos y académicos que han estudiado el fenómeno, especialmente durante este periodo de confinamiento, determinan que los padres de familia deben estar al pendiente de la causa por la que los jóvenes usan la tecnología. Debido a que los procesos educativos y las actividades laborales están siendo llevados a través de la tecnología, puede generar confusión el hecho de no reconocer si esta se está usando con fines académicos o de entretenimiento.

El psicoanalista, escritor y fundador del Observatorio de Mundos Digitales en Ciencias Humanas, Michaël Stora, señala que la ciberadicción está vinculada fuertemente con la adicción a los videojuegos, una de la que se tienen más estudios y que es más clara de entender.

Foto: Behancev / Sonia Ku

El juego se volverá más importante que otros asuntos sociales. El vínculo virtual se impone al vínculo con el mundo real. Si la persona no consigue superar esta forma de actuar en seis meses, podemos diagnosticar que se trata de ciberadicción”, afirma el psicoanalista como una manera de detectar si el menor sufre de alguna adicción a la tecnología.

El acompañamiento psicológico es esencial al momento de afrontar una adicción, sin embargo, esta sigue teniendo estudios muy recientes y, con el fenómeno que está siendo el confinamiento por la aparición del COVID-19, parece que se seguirá estudiando y que los verdaderos efectos serán visibles muchos años después de que la pandemia acabe, cuando estos niños y adolescentes entren a la adultez.

¿MALDICIÓN O BENDICIÓN?

Aunque para muchos padres este tipo de adicción puede ser un problema grave para sus hijos, en algunos casos donde los menores tienen problemas como ansiedad y fobia social diagnosticada, incluso menores con autismo, la tecnología y su fijación con ella resulta ser una ventaja, porque los ayuda a conectar con el mundo de una manera en la que no podrían hacerlo estando en ambientes “normales”.

Es por ello que diversos empresarios e instituciones educativas han hecho talleres y escuelas especializadas para que estos jóvenes puedan hacer algo referente al mundo tecnológico al que están acostumbrados, que les permita convivir y generar un impacto en el mundo. Un ejemplo de ello son la cantidad de talleres de robótica que surgen a medida que la tecnología llama la atención de los jóvenes, dándoles una manera de generar vínculos y aportar al mundo de la tecnología que tanto aprecian.

La realidad es que aún falta tiempo para conocer los efectos de esta adicción, sin embargo, diversos grupos sociales buscan ver las ventajas que esto puede traer y, de esta manera, buscar una paulatina recuperación, transformando la tecnología en una alternativa de recreación y curiosidad por las posibilidades que el cibermundo ofrece.

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