Antes de que se enfríe el café
Literatura

Antes de que se enfríe el café

El tiempo fantástico dentro de una taza de café

Ilustración de portada: Behance / Sariselka 3D Illustration

¡Tolón-tolón!

Si se desea viajar en el tiempo es importante conocer lo siguiente: sólo se puede hacer dentro de la cafetería y por medio de un asiento específico, no hay que moverse del lugar durante la odisea, y lo más importante: la aventura sólo dura hasta que el café se enfríe y no se podrá cambiar el presente.

Toshikazu Kawaguchi es productor, director y escritor para el grupo de teatro Sonic Sail. Nacido en Osaka, Japón, Antes de que se enfrié el café es su primera novela, texto basado en su obra de teatro homónima, con la cual obtuvo el primer lugar en el Festival de Drama de Suginami en el 2019. A pesar de la reciente publicación del libro, la historia ha sido bien recibida, incluso cuenta con una adaptación cinematográfica en su país de origen. Su prosa es sencilla y profunda: narra cuatro anécdotas diferentes ocurridas dentro de la cafetería Funikuri Funikura, testimonios llenos de latte y espolvoreados con amor.

LA ESFERA DONANTE: PUENTE HACIA LO FANTÁSTICO

La narración en primera y tercera persona, y los viajes en el tiempo, paradójicamente son lineales. Sin embargo, la sencillez y claridad del uso del lenguaje hacen que la lectura sea una taza de capuchino placentera y accesible para casi cualquier público. El lenguaje es conciso y, aunque carezca de metáforas o constantes imágenes literarias, es visual y contemplativo.

El punto fuerte en la estructura narrativa es el espacio. La cafetería Funikuri Funikura es el balance de las funciones e interacciones entre los personajes y la dicotomía tiempo-amor en cada uno de los viajes realizados por ellos. El teórico Vladimir Propp, en su libro Morfología del cuento, realiza un análisis exhaustivo en los cuentos de la tradición oral rusa y determina lo siguiente: todos los relatos analizados tienen trece funciones repetidas de manera cíclica, lo único diferente es la forma narrativa y el estilo de los personajes. Él también establece siete tipos de personajes, o mejor dicho, esferas de acción: el agresor, el donante, el auxiliar, la princesa y el padre, el ordenante, el héroe y el antagonista.

Aunque esta teoría ya ha sido superada y las narraciones posmodernas no se pueden estructurar por completo en esa postura, hay esferas de acción cuya naturaleza encaja dentro de los relatos, en esta situación, la del donante. La categoría se relaciona con el ‘objeto mágico’, cuyo objetivo es ayudar al héroe a alcanzar su meta.

Foto: Plaza Janés

Si bien las cuatro narraciones se encuentren unidas entre sí, también son independientes aunque se repite el mismo patrón: uno de los personaje viaja en el tiempo para solucionar un problema y adquiere una resolución. La esfera de acción del donante se compone de múltiples elementos: Kazu, la camarera, cuyo poder es activar el elemento fantástico cuando sirve el café caliente; y una mujer misteriosa adicta a la lectura, las reglas para viajar en el tiempo y el sentimiento del amor.

AMORES CON SABOR A CAFÉ

El primero de los relatos es un amor de pareja, un amor de noviazgo. Los personajes mezclan como baristas un amor idealizado y de incógnita. La esperanza es parte de la psique y las acciones de los personajes. En el apartado también queda en claro la función de Kazu, la encargada de unir al deseo de la protagonista. También se establece el papel de la mujer misteriosa, su origen y su rol a lo largo de la novela.

Aunque las reglas para viajar se repiten en cada anécdota, los protagonistas tienen un acercamiento y una reacción distinta a ellas. Sin embargo, los une su visualización particular del tiempo: hay un deseo de cambio y de explicación ante la situación acontecida. La mujer misteriosa, a pesar de pertenecer a la esfera de acción de donante, también se convierte en un obstáculo para alcanzar la misión de la heroína, pero la actitud de acompañamiento de la mesera logra derribar la dificultades.

La segunda historia habla sobre un amor de matrimonio donde el tiempo adquiere mayor significado para el desarrollo de los protagonistas. Por una parte, el vínculo amoroso se delimita como un sentimiento de comprensión, a comparación del sentimiento dentro de la relación de noviazgo. El tiempo es un aperitivo en la edad de los personajes y de esa manera se crea una fórmula secreta: el choque del olvido contra la memoria da como resultado el recuerdo.

Esta vez, el personaje donante tiene una función pasiva, pero no por ello menos importante para el desencadenamiento de la trama, ésta fluye y se soluciona a sí misma. La mesera es un acompañamiento dentro del viaje de la heroína. En cuanto a la mujer misteriosa, ella también funciona como un personaje pasivo y en vez de ser un obstáculo, resulta ser una oportunidad no solicitada pero de la cual se puede sacar provecho.

En este libro, historias sobre distintos tipos de amor se entrelazan con viajes en el tiempo. Foto: Freepik

El autor detalla un complicado amor fraternal en la tercera anécdota. El tiempo en el amor entre hermanas, a comparación de la historia del matrimonio, es un potencializador de emociones que se manifiesta alejando a la protagonista de su hermana menor, quien quiere acercarse cuando la mayor la evade y, hasta cierto punto, la rechaza. Dentro del arco, la personalidad de la heroína resulta ser un problema, conflicto reflejado en la mujer misteriosa, quien mantiene un papel activo dentro de la historia.

Kazu termina siendo el objeto mágico para que la heroína pueda continuar con su viaje. La mesera tiene un papel más activo, sus acciones son clave para que la hermana mayor continúe con su propósito. Durante el viaje, el motivo principal cambia, por lo tanto, el tiempo también resulta un elemento benéfico para el desarrollo del personaje; de ser un obstáculo, evoluciona y se adjunta dentro del donante.

El cuarto testimonio culmina con un amor filial. Una madre y su hija, quienes nunca se conocieron debido a circunstancias adversas, logran confabularse en el ambiente ficcional de la novela. A comparación de la historia de las hermanas y del matrimonio, el objetivo de la protagonista resulta ser un amor de sacrificio, virtud sobresaliente propia del cierre de una obra.

La esfera de acción del donante tiene un papel vital: si el juicio de Kazu hubiera dado fallo por otro camino, la historia se hubiera encaminado por un rumbo diferente donde quizás las metas de la heroína se hubieran visto alteradas también. A pesar de las circunstancias, ella sabe su destino y aunque quisiera y le fuera posible cambiarlo, el autor engloba el sentimiento amoroso de forma pertinente y, por lo tanto, el papel de la mujer misteriosa funciona con una posición neutra. Pues bien, las funciones fantásticas mezcladas con los elementos oníricos visibles como el espacio de la cafetería y el hecho de que una taza de café sea el mecanismo para viajar en el tiempo, se conjuntan principalmente con la esfera de acción del donante, papel donde Kazu termina siendo el principal puente entre lo fantástico y lo real. Eso sí, todo ello mezclado con una taza de café, como una especie de amuleto transmutado en un humo emanante del café. ¡Tolón-tolón!

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