Louise Bourgeois
Arte

Louise Bourgeois

Un genio que teje su red entre dolor y fantasía

El Museo Guggenheim Bilbao contiene algunas de las obras de arte más sobresalientes de la actualidad; sea por su influencia en el mercado o a nivel creativo, las piezas más mencionadas cuando se habla de arte actual están allí. Fuera del edificio se puede encontrar el perro hecho con flores de Jeff Koons, un indicativo de que a la sociedad contemporánea le interesa lo cuqui, lo tierno o las cosas simples que hacen sentir bien.

Extrañamente, a este hedonismo y cursilería se contrapone, en el mismo espacio, Maman (1999), que significa mamá en francés. Se trata de una escultura en gran formato de Louise Bourgeois, de cerca de 10 metros de altura, la cual representa a una araña de patas alargadas, realizada en bronce, acero inoxidable y mármol. Sus formas son orgánicas e irregulares, llenas de nodos densos y partes delgadas de apariencia frágil.

Que la artista francesa figure en el gusto general del arte y se mantenga como ícono, implica que también atrae aquello que provoca sensaciones negativas. El mundo de la complacencia convive con el del horror, porque el dolor y la inseguridad son intrínsecos a la experiencia humana.

EL HORROR FANTÁSTICO

Por setenta años, la autora francesa dejó obra realizada en distintos formatos y técnicas, abarcando pintura, dibujo, grabado, actuación y, por supuesto, la escultura, por la que se le conoce internacionalmente.

Los materiales que utiliza son variados. Están las estructuras de madera, látex y mármol, están aquellas de formato pequeño y las realizadas a gran escala. Su escultura más conocida es la ya mencionada Maman, que cuenta con tres materiales duros; pero también ha realizado esculturas blandas, hechas a base de tela y unidas con hilo y aguja, imitando las formas humanas.

Mediante este material hace alusión a la feminidad y la maternidad, históricamente relacionadas con la actividad de tejer. Pero no sólo eso, sino que critica a este modelo realizando formas distinguidas por las categorías estéticas de lo deforme y la fealdad como categorías estéticas, además de hacer referencia constante a la araña, figura vinculada con la maternidad castrante en el psicoanálisis.

Estos elementos ligados a lo asfixiante y lo horroroso en relación con lo femenino, están en su obra para ser reivindicados, sean vistos desde una óptica fantástica o infantil, o a través de un enfoque cercano a lo mitológico. Aracné, la mujer convertida en araña de los mitos griegos, es sólo una forma en que esta visión, extendida por siglos en la imaginación colectiva, es compartida por Bourgeois como signo ineludible de su obra.

Maman (1999). Foto: Unsplash / Marco de Luca

Es importante recalcar que, si bien el dolor y el sufrimiento son intrínsecos a la experiencia humana, una de las claves del trabajo de Bourgeois es la manera en que trata estas sensaciones.

La fantasía con la que envuelve su trabajo, las referencias a los cuentos de hadas o al mundo infantil, no hacen menos inquietante su obra, pero sí establecen cierta distancia desde la cual el espectador puede sentirse seguro, convirtiéndose en una marca distintiva del trabajo de la artista.

CAMBIO DE PERSPECTIVA

Bourgeoise trabaja con un cambio de perspectiva en cuanto a la feminidad. No trata de señalar aquellos símbolos que por siglos han acompañado a la humanidad para generar una visión negativa de ella, sino que los absorbe, los hace parte de su obra y los resignifica.

Las arañas de Bourgeois están pensadas, según la web del Guggenheim de Bilbao, como un homenaje a la madre de la artista, quien era tejedora. Habla también de la ambigüedad de los emblemas relacionados con la maternidad, mencionando que sugieren un carácter depredador y hostil, pero también fragilidad.

La telaraña es un arma que indica ingenio y sofisticación, puesto que se trata de una trampa colocada de manera estratégica, pero también está realizada con un material endeble. En este elemento se encuentran características contrapuestas que, sin embargo, la creativa sabe utilizar a su favor, aportando nuevos significados.

La escultura Maman se cierne sobre sus patas, prolongaciones que recuerdan a arcos góticos que, a su vez, emulan a una jaula. La obra ambigua puede ser leída de dos formas: una es la sobreprotección maternal, recordando que Bourgeois está relacionada con el surrealismo y, por lo tanto, con el psicoanálisis.

La segunda lectura se basa en que la autora toma esta concepción para resaltar un lado más inocente: la protección y la guarida que pueden evocar estas formas. Mientras que en su apariencia más superficial la escultura puede provocar asombro y miedo, su trasfondo muestra una faceta mucho más amable e incluso frágil.

Las patas de la araña guardan además un aparente desequilibrio y debilidad, elementos que se repiten en su obra para mostrar una cualidad humana conmovedora: la vulnerabilidad.

Spiral Woman (2003). Foto: artsy.net

LA DESTRUCCIÓN DEL PADRE

La relación edípica, la fantasía infantil y el mundo simbólico forman parte importante de su obra. El vínculo familiar y su psicología profunda son esenciales para conocer las relaciones que establece entre personajes. La figura femenina y masculina, su papel simbólico, las relaciones que mantienen y por medio de las que se desenvuelven, forman parte del cuento fantástico y lúgubre que Bourgeois nos presenta.

La mujer espiral (2003) es una de sus últimas obras. Para la artista francesa, la fabricación de muñecas tiene un interés iterativo que señala el camino hacia la infancia. El espiral deforma a la figura humana implicando a la muñeca en un proceso de destrucción o, mejor dicho, de reconstrucción. La forma fálica se superpone a la figura femenina, imponiéndose en el torso y cabeza, elementos decisivos del cuerpo cuya ausencia lo deja sin identidad.

La espiral, además, adquiere una connotación autobiográfica para la creativa. Aparece como una agresión que se presentaba en las fantasías infantiles y el mundo onírico de Bourgeois. A su vez, según sus propias palabras, representa control y libertad, lo que indica nuevamente el carácter ambiguo de sus obras. La agresión y el retorcimiento deforman el cuerpo, pero lo convierten en una forma cuidada y bella.

Así es como se presenta la fantasía en el imaginario de la artista. Puede mostrarse de las maneras más lúgubres posibles y, sin embargo, son formas creativas de convertir aquella oscuridad y destrucción en una creación artística.

En La destrucción del padre (1974), Bourgeois no teme mostrar una fantasía de venganza hacia su padre. Es posible que no se quiera discutir este tema que, sin embargo, es una idea que casi cualquier persona ha tenido y que forma parte ineludible de la introspección más arriesgada de cualquier individuo.

La obra refleja una escena de la vida real cargada de elementos imaginarios. Una mesa de comedor de tamaño natural que recuerda a los momentos en que el padre se jactaba de su reconocimiento en el mundo artístico, se encuentra dentro de una cueva o útero. La mesa está cubierta con formas antropomórficas separadas con las que se pone de manifiesto la violencia implícita. La fantasía es una escena de desmembramiento de la que el pensamiento infantil y adulto, una vez que la ha experimentado, no puede librarse.

The destruction of the father (1974). Foto: mistermotley.nl

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