Oki Sato
Arquitectura

Oki Sato

Arquitectura creativa llevada al límite

El diseño, la arquitectura y el arte son ámbitos del quehacer humano marcados por una característica tan inherente a él como importante para su desenvolvimiento en el mundo: la creatividad.

A través de ésta es que se generan grandes edificaciones, objetos de uso cotidiano o imágenes, pero es también mediante ella que se cuestionan constantemente cuáles son los límites de la creación humana, y si aquello que rompe las reglas se puede tomar como una actitud disruptiva poco aceptable o como un aporte importante.

El diseñador y arquitecto Oki Sato pisa constantemente esta línea entre la destrucción y la creación. Su mirada lo distingue de entre otros creativos y le da un lugar preponderante en los ámbitos en que se desempeña.

CAMINO Y VISIÓN DE DISEÑO

La visión de Oki Sato es multidisciplinar y adquiere matices filosóficos importantes. Ha sido calificado por la colaboradora de Forbes Jean Mun-Delsalle como “un niño de corazón”. La creatividad desbocada se convierte en marca ineludible de su trabajo, aún cuando se acerca a lo infantil.

Lo amigable y el minimalismo, llegando a una expresión casi extrema de simplicidad, se ven reflejados en sus proyectos que, más que productos de consumo, se convierten en objetos casi únicos y con una filosofía tan estable como coherente.

El diseñador y arquitecto japonés Oki Sato comenzó su formación en la Tokyo Gakugei Oizumi Junior High School y en la Waseda University Senior School. Graduado de la escuela de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Waseda en 2000, ganó notoriedad al alcanzar el título de mejor estudiante en el mismo año.

Hodogaya Ward (2013), proyecto diseñado por Nendo. Foto: archdaily.mx

Dos años después fundó Nendo, una firma de diseño industrial que sería su primera marca en este mundo, y que pronto le abriría camino hacia la arquitectura y otras disciplinas. La capacidad de este creativo abarca el diseño gráfico y de producto, junto con el branding corporativo, el diseño de interiores y la arquitectura, todo unificado por su marca personal.

Su firma Nendo, sólo tres años después de su establecimiento, se expandió con una oficina en Milán. En 2006 fue nombrado como uno de 100 japoneses más respetados en la revista Newsweek, y en 2007 su marca fue reconocida como uno de las 100 pymes japonesas con más atención a nivel mundial.

Las últims menciones a Oki Sato han sido en AW Architektur y en la revista Wohnen como Diseñador del Año en 2019 y como Mejor Diseñador Industrial en los premios Design Anthology.

Sus colecciones se encuentran en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y en el Museo de Arte y Diseño de la misma ciudad, así como en el Instituto de Arte de Chicago. En Europa, su presencia se extiende al Museo Victoria and Albert en Londres y al Musee des Arts Decoratifs en París, por mencionar algunos.

FILOSOFÍA

Para Sato los objetos forman parte tan importante de la vida de las personas, que pueden evocar sus sentimientos. La nostalgia, el humor, la sorpresa o la ironía forman parte de la creación de objetos que normalmente tendría un objetivo meramente utilitario. En su caso, tiene en cuenta tanto esta faceta como la de la generación de un producto que se relacione con su usuario.

Colección de miniaturas Gacha Gacha (2018). Fotos: nendo.jp

Si se ha catalogado a Sato como un niño en el interior es porque su despreocupación puede ser evidente a veces, sobre todo cuando se trata del diseño de objetos, para el que suele tener un proceso espontáneo. Sin embargo, el resultado es de una simplicidad sumamente rigurosa y de elegantes formas.

Para él, es importante la diversión en el proceso creativo. El resultado final de sus diseños suele buscar la comodidad pero, más allá de ello, la felicidad del usuario; que causen una sonrisa, según sus palabras.

Las figurillas de juguete en cápsula en miniatura Gacha Gacha, diseñadas para Kaiyodo, son mencionadas en Forbes como ejemplo de lo anterior. Igualmente sus jarrones de una sola flor diseñados para Zens, colocados de forma que parecen pájaros posados en un cable. Una instalación diseñada por él para ser expuesta en centros comerciales, tiene la forma de gotas de agua; al bajar se abren convirtiéndose en flores minimalistas. Cada objeto se caracteriza por la simplicidad sin perder un sentido juguetón.

En los espacios arquitectónicos, Sato cree en el acondicionamiento de la luz artificial de modo que haga las veces de un complemento para la luz natural. Las últimas tendencias en arquitectura sustentable, neuroarquitectura y psicología del usuario, suelen poner énfasis en el uso de luz natural, pero para Oki Sato el complemento de la artificial para generar estados de ánimo, adquiere importancia. Sea para tener control creativo más amplio sobre los espacios, o para generar una experiencia cómoda para el usuario, la iluminación tiene el papel de extender el efecto de los rayos del sol.

En sus creaciones subyace la noción de que el espacio, como el objeto, debe ser lúdico pero a la vez racional. Estas características suelen ser vistas como contrapuestas; donde existe lo racional, no puede existir lo divertido, y donde existe lo lúdico no puede coexistir lo sencillo.

Terraza en oficinas de Nendo (2019). Foto: nendo.jp

Sato puede hacer una síntesis de ambas nociones en sus diseños, que además tienen el principio de no saltar a la vista. Simple, funcional y amigable son algunos de los principios que sigue para cada creación, siempre teniendo en cuenta que los diseños más simples son los más difíciles de lograr y son aquellos que funcionan mejor. Debido a que se hacen para cualquier persona, deben poder ser entendidos por un niño.

LAS OFICINAS DE NENDO

Ubicadas en el barrio de Kojimachi en el centro de Tokio, las oficinas de Nendo, la firma de Oki Sato, contienen un bosque en su interior. El estudio del creativo intenta conectar a las personas con el exterior y la naturaleza, llevando sus elementos al interior del edificio.

Sus balcones son tratados como espacios exteriores y pueden ser utilizados para reuniones privadas. Los pisos superiores contienen un llamado “jardín en el cielo”, un espacio al aire libre con exhuberante vegetación y luz natural. Al interior, los pisos se caracterizan por sus techos altos y tienen el suficiente espacio para emplearse como sala de reunión.

Este edificio y su diseño interior hacen eco de la visión de Oki Sato, que consiste en pensar los objetos de modo que no se hayan pensado antes. Las posibilidades que tiene una creación, partiendo de esa idea principal, pueden ser bastantes.

Al pensar en sus encargos, Oki Sato observa la información que recibe y busca maneras creativas de llevarlos a cabo. Por ejemplo, si le han pedido una silla roja, su pensamiento le indicará formas en que dicho objeto pueda verse rojo sin directamente pintarlo de ese color. Es decir, crear una ilusión óptica, un contraste o usar una lámina de acrílico roja que refleje su luz en ella, o dividir sus caras de modo que desde una perspectiva pueda verse roja.

Es así como las conclusiones a las que llega son poco usuales. Llega al núcleo de la idea planteada para transformarla sin necesidad de alejarse de ella. Es por eso que el edificio de oficinas de Nendo se confronta con una de las características más intrínsecas de la arquitectura: la noción de exterior e interior.

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