El mundo oculto de Eyes Wide Shut
Cine

El mundo oculto de Eyes Wide Shut

Un lado oscuro del deseo

Las primeras imágenes de Eyes wide shut (1999) de Stanley Kubrick, muestran a una pareja preparándose para ir a una fiesta. Una escena cotidiana de personas aparentemente exitosas y con una vida ideal. Pero, poco a poco, los secretos se comienzan a develar. ¿Qué podría faltar en la vida de estos personajes y qué podrán descubrir al adentrarse en este misterio?

El deseo y las carencias al descubierto hacen parte de la premisa, vinculándose con preocupaciones del mundo real: el secreto y la impunidad alrededor de quienes cultivan el suficiente poder para dar rienda suelta a sus pulsiones.

LO IDEAL Y LO REAL

Ambientada en Nueva York, Eyes wide shut relata los problemas del matrimonio formado por Alice (Nicole Kidman) y el doctor Bill (Tom Cruise), que comienzan a partir de una fiesta en la que cada uno ha tenido la oportunidad de caer en la infidelidad. Sin embargo, no se trata de un problema de celos común, sino que se cuestiona la visión sesgada con que se ven comúnmente los deseos sexuales de la mujer, casi inexistentes y vertidos en su totalidad en el vínculo afectivo. Alice le hará saber a Bill que su relación con este deseo es, sin embargo, equivalente a la de los hombres.

Descubierto lo anterior, Bill deja de idealizar a su esposa, de confiar en que es completamente inocente y abnegada. En parte sabe que, tanto como él, Alice se encuentra a merced de la tentación, aunque puede haber en ella cierta crueldad.

Eyes wide shut, en hispanoamérica llamada Ojos bien cerrados, es la última película del influyente director Stanley Kubrick, y su única obra póstuma, ya que falleció poco tiempo antes de poder mostrar el producto final a la casa productora Warner Bros.

Es una producción poco usual dentro de la última etapa de su filmografía. Muchos de sus filmes distan bastante en cuanto a temática y género, abarcando la ciencia ficción dura y el espacio exterior en Odisea del espacio (1968), la distopía y el control de la conducta violenta en La naranja mecánica (1971), el terror y un gran hotel embrujado en El resplandor (1980), o el horror de la guerra y el trastorno mental en La chaqueta metálica (1987).

Tom Cruise y Nicole Kidman protagonizan este filme. Foto: filmpost.it

En esta última se nota la intención de Kubrick de señalar los problemas de la sociedad, siendo uno de ellos la carrera armamentística y bélica. A partir de este tipo de comentarios, el autor se convierte en alguien polémico que busca constantemente incidir y levantar la discusión en torno a sus películas.

El thriller erótico Eyes wide shut es menos ambicioso en su premisa, centrándose en la introspección y en lo simbólico; pero en su escena cúlmen no pierde la oportunidad de ser igualmente polémico, esta vez con un señalamiento acerca de las conspiraciones que hoy siguen apareciendo en torno a Hollywood o a otros círculos de poder con respecto a la formación de sectas.

El género en el cual se desenvuelve la trama es poco usual también, siendo un misterio erótico que hace énfasis en un trasfondo psicológico. El centro no es en sí la conspiración, la sociedad secreta que se maneja desde las sombras; pues la secta se presenta casi de manera incidental y deja de aparecer rápidamente, dejando escenas sumamente extrañas y atractivas a los ojos del espectador. El centro es la relación de pareja y las dificultades que atraviesan, pero la aparición del ritual sectario resalta de forma misteriosa y oscura, pareciendo casi repentino. El tono del filme cambia moviéndose del mundo de la ilusión al mundo de la pulsión y el desencanto; de un mundo ideal y luminoso, a uno turbio que deja sus verdades al descubierto.

LO REPRIMIDO Y LA INFIDELIDAD

Traumnovelle (1925) o Relato soñado es una novela corta escrita por el autor Arthur Schnitzler, que cuenta con una adaptación al cine del mismo nombre (1969) cuyas escenas guardan bastante relación con Eyes wide shut, que también se basa en este relato. La sensación de que hay algo oculto en círculos de poder ha estado en la imaginación colectiva durante mucho tiempo.

La trama de Eyes wide shut es relativamente sencilla. Una vez que Alice confiesa con cierta crueldad su deseo de engañar a Bill con otros hombres, él entra en una crisis, por lo que buscará el contacto con otras mujeres e incluso buscará experiencias nuevas o aventuras que se perciben como contrarias al matrimonio. Fuera de esta unión, normativa del comportamiento y las costumbres sociales, se encuentra el deseo no reprimido, la rienda suelta al mundo y a lo que normalmente estaría prohibido.

Foto: Twitter

Pero una vez que se obtiene lo deseado por medio de la infidelidad, se descubre que el deseo era más atractivo por sí mismo, que su satisfacción. Es decir, se idealizaba el mundo extramarital y ahora sobreviene la culpa de guardar un secreto que, se sabe, puede ser descubierto en cualquier momento, generando cierta sensación de paranoia.

La búsqueda iniciada por Bill a partir del deseo sexual, lo lleva a reencontrarse con un amigo de la universidad que se dedica a tocar el piano en bares y en eventos. En un desliz, el pianista le dirá que uno de sus eventos ha sido bastante extraño, ya que le han pedido que interprete música con los ojos vendados. Bill no se resiste a buscar la siguiente aventura y decide infiltrarse en el próximo evento de este tipo.

Esto da pie a la escena cúlmen, la más recordada de la película de Kubrick, donde el tono se transforma. Se corre el velo inocente de las luces navideñas que decoraban las anteriores escenas para mostrar una sociedad secreta cuyos miembros están enmascarados y celebran orgías.

Este mundo donde el deseo sexual es expuesto y se manifiesta sin freno, tiene sus propias reglas. La identidad de los participantes y el lugar en que se reúnen se mantiene en secreto, puesto que un sitio en que se expresa tan libremente el deseo, se convierte en un lugar marginal. Es un espacio ideal que, sin embargo, se atiene a la configuración del mundo, en que la comodidad y el hedonismo son bienes a los que acceden los altos círculos de la sociedad, mientras que los demás trabajan para mantener una estabilidad.

La escena, sumamente extraña y oscura, acrecenta su misterio presentando un ritual, una especie de religiosidad ominosa acompañada de música no menos desorientadora. La pieza Masked ball (baile enmascarado) de Jocelyn Pook carga de esta especie de misticismo la escena, a base de orquestaciones y cantos bíblicos que citan el mandamiento “les dejo, que se amen los unos a los otros” reproducido al revés. La pieza aparece citada en varias listas como una de las más aterradoras del cine, junto con algunas como Ave satani de la película The Omen (2009).

Los símbolos que aparecen en la ceremonia pertenecen a la francmasonería, relacionando esta sociedad secreta con este tipo de círculos de poder o con las leyendas sobre grupos dedicados a la trata tanto de hombres como mujeres, y de infantes (a lo anterior se hace referencia únicamente cuando Bill se encuentra en la tienda de disfraces donde renta su prenda para el evento). Kubrick pone el dedo en la llaga sobre la naturaleza más oculta, la crueldad, el crimen y la impunidad a la que acceden quienes tienen el suficiente poder.

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