La vida que se inflama
Salud

La vida que se inflama

Manifestación de edemas

Ilustración de portada: José Díaz

Forman parte de la vida cotidiana. Aparecen y se quedan con nosotros, a veces unos días, a veces durante un período largo y doloroso.

Hablamos de los edemas, hinchazones que de cuando en cuando brotan en los cuerpos de las personas. Crecen a partir de líquido atrapado en los tejidos del cuerpo. ¿De dónde surge el flujo? De los vasos capilares, pequeños recipientes sanguíneos del organismo.

Afectan cualquier parte de la anatomía humana. Sin embargo, manos, brazos, pies, tobillos y piernas suelen ser objetivos recurrentes de este problema de salud.

El uso de medicamentos, el embarazo (en la condición de gracia, el cuerpo retiene más sodio y más agua por el líquido que necesitan el feto y la placenta) o padecer alguna enfermedad, son otras razones detrás de su aparición.

Tomar medicamentos ayuda a remediar el exceso de líquido.

Para facilitar su desaparición, reducir la ingesta de sal es una recomendación frecuente.

Si el edema se debe a un padecimiento de fondo, el tratamiento apunta a ese otro mal. La hinchazón se va con el trastorno que lo produce.

SIGNOS

Las señas de inflamación incluyen: mayor volumen abdominal; inflamación del tejido debajo de la piel (en especial en las extremidades inferiores o superiores); piel estirada o brillante; la presencia de una muesca en la piel después de aplicar presión sobre ella unos segundos.

Si la hinchazón viene aparejada de signos como dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, hay que acudir a consulta a descartar un posible edema pulmonar. Recibir tratamiento de inmediato impide una escalada de daños considerables.

Los edemas pulmonares son de los más peligrosos y deben tratarse de inmediato. Foto: Behance / Monkik

Si luego de estar sentado un largo período de tiempo surge dolor o inflamación en la pierna y las molestias no desaparecen una vez que se reanuda la actividad ni en los días siguientes, la visita al médico está servida. Puede haber un coágulo de sangre en las venas.

El sedentarismo, una alta ingesta de sal y síntomas premenstruales pueden dar lugar a abultamientos leves. Tomar medicamentos para la hipertensión, antiinflamatorios no esteroides, esteroides, estrógenos, o medicina para la diabetes son otros detonantes de edemas.

MAL ASOCIADO

En algunos casos, la inflamación subcutánea surge como signo de un padecimiento oculto y más grave. Algunos trastornos y enfermedades que la provocan son:

Insuficiencia cardíaca congestiva (ICC): cuando una de las cavidades inferiores del corazón, o ambas, pierde capacidad para bombear la sangre con eficacia, ésta baja hacia piernas, tobillos y pies lo que tarde o temprano origina el edema. La ICC también llega a causar hinchazón abdominal o acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar).

Cirrosis: daños hepáticos hacen que fluídos corporales congestionen la cavidad abdominal y las piernas.

Enfermedad renal: si los riñones no funcionan como deben, exceso de líquido y de sodio en la circulación provocan hinchazón; las piernas y las zonas alrededor de los ojos son zonas que suelen verse perjudicadas.

Insuficiencia venosa crónica: cuando las válvulas unidireccionales de las venas de las extremidades inferiores se debilitan o sufren algún daño, la sangre se acumule en alguna parte de las piernas y provoca hinchazón.

Sistema linfático inadecuado: este sistema ayuda a eliminar presencia desmedida de líquido de los tejidos; si no funciona como debe, ganglios y vasos linfáticos que desalojan fluidos no cumplen la tarea con eficacia.

Los edemas se dan por acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo. Foto: Behance / T A V O

Deficiencia grave de proteínas: padecer una carencia extrema de proteínas en la alimentación por un largo período de tiempo provoca el edema.

REVISIÓN

Una hinchazón sin tratar acarrea situaciones indeseables. Algunas frecuentes son: más dolor, dificultad para caminar, rigidez, piel estirada, picazón, mayor riesgo de infección en la zona inflamada, cicatrices entre las capas de tejido, afectación de la circulación sanguínea, menos elasticidad de arterias, venas, articulaciones y músculos, úlceras en la piel.

Por esas razones, un edema no es algo que deba pasarse por alto. Visitar al médico familiar y general ayuda a ponerle un alto a complicaciones.

Para comprender la causa del abultamiento, el doctor revisa el historial clínico de la persona, realiza una exploración física, fórmula preguntas como ¿qué tipo de alimentos consumes regularmente?, ¿la hinchazón se reduce tras una noche de sueño?, ¿hay alguna acción o postura que ayude a atenuar las molestias?, ¿el malestar empeora con alguna acción o postura en particular?

Ese acercamiento básico a menudo resulta suficiente, es decir, el origen del edema se torna evidente. Cuando el misterio persiste, toca recurrir a radiografías, ecografías, resonancias magnéticas, análisis de sangre o de orina.

Acerca del tratamiento, cabe mencionar que los edemas suelen desaparecer por cuenta propia.

Un edema grave reclama usar medicamentos que ayuden al cuerpo a expulsar el exceso de líquido a través de la orina. Es importante que el profesional de la salud elija los fármacos a utilizar conforme a la historia clínica personal. Controlar una inflamación a largo plazo obliga a concentrar el tratamiento en la causa de fondo.

Si el uso de medicamentos causa hinchazón, conviene hablar con el doctor para ajustar la dosis a un nivel que no produzca ese efecto o bien prescribir otro medicamento.

Foto: Freepik

CUIDADOS

El estilo de vida influye mucho en la aparición de los edemas.

La lista de medidas caseras que podemos adoptar para tratarlos incluye:

- Situar la extremidad afectada por encima de la altura del corazón.

- Mover y usar los músculos del área del cuerpo afectada.

- Masajear el área afectada, un masaje dirigido hacia el corazón, presionando con firmeza.

- Mantener la zona del edema limpia, humectada y sin lesiones.

Una vez que desaparece una hinchazón registrada en alguna extremidad, no es inusual que el médico recomiende usar medias, mangas, guantes de compresión para evitar que el líquido vuelva a estancarse bajo el tejido.

Otra forma de combatirlos es adoptar una postura preventiva. En ese sentido, una dieta baja en grasas y sal hace maravillas.

Vivir sin abultamientos en el cuerpo permite moverse, trabajar, descansar, vivir sin molestias que condicionen el estado anímico. Por eso, hay que prestar atención al edema que se manifiesta y no dar por hecho que como llegó, así se irá.

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