Retos del periodismo científico
Ciencia

Retos del periodismo científico

Información vs sensación

Ilustración de portada: Freepik

Para los medios de comunicación, captar la atención de la audiencia es parte de su némesis. En una era digital donde todos los días circula una titánica cantidad de información, aprehender el interés de los cibernautas es un quehacer complicado, recurriendo a métodos varios, desde lo artístico hasta lo sensacionalista y fraudulento. Clickbait, traducido literalmente como cebo de clicks, es una técnica cuyo empleo vicioso es contraproducente y elimina cualquier seriedad de una noticia. Se coloca la carnada en cualquier sección del diario y las noticias científicas no se salvan de la trampa.

El periodismo científico es un área donde la delicadeza, la veracidad y la precisión son virtudes para un reportero especialista de la materia y el clickbait lo convierte en una nebulosa: la auténtica información pierde su enfoque principal y se reduce a otro título sensacionalista. Además altera la comunicación entre medios y consumidores porque no se enfoca en el contenido, sino en la interacción viral de los internautas, de esa forma obtiene mayor audiencia. En las notas de prensa sobre ciencia alteradas por esa táctica, los lectores caen en la desinformación y se ciclan en una comunicación rota, dando pauta a malentendidos y a una idea errónea del tema.

¿VACUNA O ENFERMEDAD?

El Clickbait no es una herramienta nueva. En los medios impresos también existe la noticia amarillista, sin embargo, a comparación de esta técnica, el sensacionalismo va enfocado hacia una intención comercial y de consumo. Aunque en los medios digitales también existe ese enfoque, el modelo de negocios funciona de manera distinta.

El cebo de clics es simplemente una forma de mantener al lector el mayor tiempo posible dentro del sitio web del diario. Algunas características dentro de los titulares son el uso del lenguaje como mecanismo para crear suspenso e intrig, una sensación de incertidumbre y una necesidad de resolverla; la utilización de pronombres como ‘este’, ‘ese’, ‘aquello’, ‘aquella’, etcétera; uso de numerales a manera de lista y el uso de verbos imperativos, por mencionar algunas particularidades.

Los titulares engañosos terminan distorsionando la realidad a cambio de una mayor audiencia. Foto: Behance / Sébastien Thibault

El consumo de diarios impresos ha tenido una grave decadencia desde la década de los noventa, por esa razón, los diarios han digitalizado sus contenidos. Sin embargo, el clickbait es el reflejo de una recesión de los modelos de negocio de los medios periodísticos, es decir, son contadas las empresas que sobreviven sólo con el consumo de noticias. Por lo tanto, muchas se han visto en la necesidad de depender de otros proveedores, sobre todo los de publicidad.

A pesar de la problemática, hoy en día aún no se resuelve la cuestión y es así como muchos medios concentran su número de ingresos en la cantidad de números de visitas a la página oficial de la compañía, lo cual provoca una pérdida de enfoque: el contenido de la noticia y la veracidad de la misma pasan a segundo plano y la necesidad de consumo algorítmico se convierte en la principal preocupación de los periódicos. En otras palabras, crear la emoción o el morbo en historias o en títulos con la intención de no perder más lectores. El buen uso del clickbait atrae un público de calidad, sin embargo, la mayoría de las veces se simplifica y se trivializa un tema complejo, promoviendo un valor tipo shock en vez de un periodismo de calidad.

LA CIENCIA DEL ARTE

El periodismo científico es una especialización donde se requiere no sólo conocimiento en la materia, también es necesario poseer una sensibilidad. Pampa García Molina, redactora jefe de la Agencia Sinc, en la conferencia La ciencia es noticia en tiempos de clickbait explicó con lujo de detalle el papel social de un reportero científico. En este tenor, la ciencia representa un ritmo marcado en la sociedad, es decir es parte de la evolución informativa. Además, añade que la ciencia no debe ser confundida con la divulgación, en otras palabras, el periodista no sólo debe de arrojar los datos duros al público, también debe explicar ciertos conceptos, como si fueran cajas negras: los descubrimientos, los conceptos deben de penetrar en los lectores porque no todas las palabras y los términos son del conocimiento popular, sólo una persona especializada en el tema sabrá sobre ello. Dentro del género, se relatan cuestiones nunca antes contadas por la humanidad, es decir, son hallazgos los cuales marcan una pauta dentro de la historia.

Los reporteros científicos deben tener el conocimiento y la sensibilidad para desglosar la información claramente y que sea compresible. Foto: Behance / James Round

Por esa razón, el uso del clickbait es uno de los mayores retos contemporáneos. Aunque el objetivo de la técnica sea parte del eje central de los textos de periodismo científico, la información registrada no es la correcta, así que abre un camino hacia la desinformación. Las exploraciones de los temas científicos se desvían de su meta principal y orillan a un problema comunicativo, tratar de acortar los encabezados o cambiar ciertos conceptos, provocan una falta de seriedad ante el hecho. Además, la poca o nula cercanía con las fuentes (especialistas, bibliografía) aunando el empleo del clickbait hace de este tema uno tipo sensacionalista. Es aquí donde entra la sensibilidad de cada uno de los autores, al ser tópicos donde es necesario explicar conceptos muy largos, la maestría en el oficio nace de esa necesidad: ¿cómo acercarse a las personas de manera entendible y seria?

Esa pregunta responde el buen uso de las fuentes primarias, porque el cebo de clicks también se presenta de forma intermitente. Ejemplo de ello es tomar una encuesta o sondeo realizado por un grupo ajeno al periodista y hacerla pasar por un estudio. Titulares donde inician encabezados como “Según un estudio demuestra…” o también “Un estudio realizado en…. revela que”, son casos donde la técnica, además de ser empleada de manera viciosa, no es del todo verificable porque los datos consultados no toman en contexto otras variables trascendentales del estudio. Además, para que las encuestas arrojen un resultado satisfactorio, se deben de preferencia controlar las variables, como la edad, sexo, nivel socioeconómico, etcétera.

Otro ejemplo de clickbait es cuando sólo se presenta a los medios parte de un proceso innovador. Un reflejo de ello es utilizar encabezados como “Lista la vacuna contra el alzheimer” cuando todavía no se llega al final de ese proceso. La razón, además de que es más atractivo ese título, el hecho de utilizar condicionales dentro del periodismo sigue siendo una especie de tabú; si aún no se llega a una cura contra el alzheimer, es importante resaltar la búsqueda del problema, no la solución del mismo. Al no contar aún con resultados sólidos, no se trata de focalizar la duda, sino mitigarla, cuando la misma ciencia se basa en ese método: la duda como impulsora de creación y de búsqueda, de ello habla de la credibilidad.

Dentro del periodismo científico el cebo de clicks es todavía un problema que debe ser redireccionado a favor del conocimiento. Hoy en día cada vez son más los expertos quienes utilizan las plataformas de YouTube o también las redes sociales para convertir en amenidad el entorno científico. El clickbait, empleado más allá desde un objetivo sensacionalista, también puede ser un gran aliado para tratar de empatizar con el público. Al final de cuentas, el oficio periodístico no sólo abarca la atención del lector, también implica incentivar a los usuarios a través del estilo propio de los redactores y provocar esa sensación única para poder explicar de forma sintetizada lo que de verdad significa escribir ciencia.

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