Queremos justicia, no caridad
Opinión

Queremos justicia, no caridad

Miscelánea

A los hombres sus derechos y nada más, a las mujeres sus derechos y nada menos.

Susan B. Anthony

¿Qué significa eso de pacto patriarcal?, pregunto MALO a su señora. Sabrá Dios lo que la señora le respondió, pero vamos a ver si yo logro explicárselo con palitos y bolitas: ¿Alguien nos puede informar qué ha pasado con Lozoya? Resulta que imputado por los delitos de asociación delictiva y cohecho y por el uso de recursos de procedencia ilícita, Emilio Lozoya se fugó a España donde prófugo y todo, vivía como un marqués en la Costa del Sol hasta que nueve meses después, fue detenido y extraditado a México el 17 de julio del año pasado. “Se hará justicia y se sabrá todo lo relacionado con la corrupción”, ofreció MALO, aunque una vez en suelo mexicano, se orquestó un show mediático en el que simularon llevarlo al Reclusorio Norte, cuando en realidad lo depositaron en un costoso hospital privado; que porque estaba malito el pobrecito.

Casi un año después de su extradición, el señor Lozoya no ha pisado la cárcel. La oscuridad más absoluta parece ser el santo y seña del proceso Lozoya. Otro caso de arreglos en lo oscurito, es el del generalote Salvador Cienfuegos, quien acusado en USA por delitos relacionados con la distribución e importación de cocaína y marihuana, así como por conspirar para lavar dinero producto del narcotráfico; fue detenido el 14 de agosto del 2019 en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, California, y es francamente irritante la agilidad con que se movió nuestro gobierno incorrupto para traerlo a México, y sin juicio ni explicación alguna, devolverlo a la paz de su hogar.

Y no se hable más del asunto. Así es la justicia en el mundo macho y poderoso. Un trato bien diferente es el que se le ha dado a Rosario Robles, quien seguramente tendrá cuentas pendientes, pero la más grande, la imperdonable, es la de haber traicionado a MALO pasándose al equipo de Peña Nieto, quien por cierto, ante la primera señal de problemas la tranquilizó: “No te preocupes Rosario” le dijo y Rosario no se preocupó. Ahora, a la sombra del caso Lozoya, Rosario cumple ya un año en prisión: “Se me juzga por quién soy y no por lo que supuestamente hice. Se ha puesto en marcha toda una maquinaria para denostarme, difamarme, hacer escarnio de mi persona, con una saña que es proporcional al miedo y al odio que me tienen. A quienes se les ha acusado de delitos más graves se les respetan sus derechos, y a los delincuentes del crimen organizado se les ha dejado flagrantemente en libertad. La conclusión es clara: no se trata de un ánimo de justicia. Estoy aquí porque me llamo Rosario Robles y porque soy mujer”, grita Rosario sin que nadie la escuche. Otra enorme injusticia, es la que se comete en perjuicio de Mónica García Villegas, propietaria y directora del Colegio Enrique Rébsamen, que como muchos otros inmuebles, se desplomó durante el sismo de 7,1 grados que el 19 de septiembre del 2017 sacudió al país. Desgraciada tragedia en la que murieron 19 niños y unos cuantos adultos. Es obvio que hubo permisos otorgados por funcionarios públicos sin los cuáles hubiera sido imposible la remodelacion del inmueble; sin embargo, la única culpable, sentenciada a 31 años de prisión y a un pago por reparación del daño de 11.5 millones de pesos, es la propietaria del inmueble.

Para que quede bien claro, de esto se trata el pacto MACHO: de complicidades, de los arreglos en lo oscurito que se manejan entre los hombres. Del apasionado apoyo al violador que quiere ser gobernador. Está claro que para cualquier machín que no conoce más mundo que el mundo macho que lo amamantó, es muy difícil entender que ya chole con el desaseo con que se manipula la Ley cuando se trata de hacer justicia a las mujeres. Lo imperdonable, son aquellas que desde MORENA, se someten y aplauden el machismo de su patroncito. “Si no hay justicia en el mundo, preparémonos al todos contra todos”.

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