Crisis migrante
Reportaje

Crisis migrante

Frontera vulnerable

La crisis migratoria está más allá de la frontera de México con Estados Unidos, latente, sin una estrategia integral regional que permita a las dos potencias de América del Norte frenar el éxodo masivo que por décadas ha estado presente y la única política contra este fenómeno es la contención de personas.

Históricamente, la estrategia ha sido el reforzamiento de la seguridad, algo que lejos de combatir los efectos del fenómeno, provoca que perduren, sin lograr una disuasión que evite el ingreso de personas no documentadas a la Unión Americana.

La frontera vulnerable es la narrativa presentada por los gobiernos estadounidenses desde 1990, la cual ha fracasado y desviado recursos sin atender las causas de origen, enfocándose en detener y procesar a los migrantes no documentados tradicionales, adultos en busca de mejores oportunidades laborales, además de nutrir la retórica nativista que criminaliza y deshumaniza a quienes migran.

En Estados Unidos, tanto funcionarios demócratas como republicanos han justificado la inversión de miles de millones de dólares en la militarización de la frontera, con un costo enorme para los contribuyentes estadounidenses.

Aún con el incremento de las medidas de seguridad en los cruces fronterizos del norte, mexicanos, hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, entre otros, continúan su camino bajo, pues aseguran temer más a la inseguridad o al hambre que a factores como la desinformación o la propia pandemia por coronavirus.

Cabe recordar que desde 2003, cuando se creó el Departamento de Seguridad Interna, el presupuesto de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) pasó de 5 mil 900 millones de dólares a 17 mil 700 millones de dólares en 2021. Tan sólo el monto asignado a la Patrulla Fronteriza aumentó de 363 millones en 1993 a 4 mil 900 millones en este año fiscal. En el mismo periodo, el número de agentes federales desplegados entre México y Estados Unidos aumentó de 3 mil 555 a 17 mil.

Durante los casi dos años de la pandemia, el debate sobre la migración quedó detenido. Sin embargo, con las fronteras cerradas, el intento de alcanzar el cruce del norte no se detuvo pese a que hubo incluso quienes pagaron para regresar a su país.

Para los que se mantuvieron a las puertas de Estados Unidos, y en diversos estados de México, la situación sigue siendo desesperante, especialmente para los solicitantes de asilo obligados a aguardar en lugares inhóspitos como el campamento de Matamoros, Tamaulipas.

Durante la pasada administración estadounidense, el expresidente Donald Trump aprovechó la pandemia de coronavirus para dinamitar las pocas garantías legales que había para migrantes y solicitantes de asilo.

El expresidente Donald Trump aprovechó la pandemia para implementar la devolución exprés de inmigrantes a sus países de origen. Foto: Behance / Sébastien Thibault

El republicano implementó un modelo de “devolución exprés” que le permitió regresar a más de 147 mil personas desde marzo. Este mecanismo encontró el apoyo del presidente de México Andrés Manuel López Obrador, quien pese a las críticas y al asegurar que no se trataba de una injerencia estadounidense, blindó la frontera sur del país con elementos de la Guardia Nacional; la crisis ahora podría tener una distinta atención con la llegada del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca.

Cabe señalar que la actual estrategia de contención contra el éxodo migrante, en vez de reducir la migración irregular hacia Estados Unidos, ha incrementado el número de muertes en la frontera, asimismo ha fortalecido la operación de las redes criminales que trafican con migrantes y ha creado una industria multimillonaria (centros de detención y contratos de seguridad fronteriza, agentes y construcción del muro, entre otros) que lucra con un sistema que actualmente se encuentra abrumado.

La actual situación en la frontera no es distinta a lo que se vivió en 2014 y en 2019 con las crisis de niños viajeros y migrantes muertos.

En los últimos 30 años, así como en la historia reciente, se ha demostrado que la retórica de miles de guardias armados y un muro no son obstáculo para la desesperación de las familias que migran, sin embargo la opinión pública de Estados Unidos no ha reconocido que una frontera vulnerable no es el factor por el cual los migrantes marchan en solitario, en familia o caravanas, sino que existen una combinación de circunstancias que les empujan a huir.

Ante este panorama, Lorenzo Meyer, profesor emérito del Colegio de México (Colmex), aseguró que “si bien cambió el Gobierno de Estados Unidos a uno más civilizado (del republicano Donald Trump al demócrata Joe Biden), el estilo es lo que se ve diferente, mas no el fondo”, al puntualizar que la Unión Americana no quiere la migración indocumentada, pese a que el discurso busca suavizar el impacto y la perspectiva de los estadounidenses y las propias autoridades sobre quienes migran.

Ante la insistente ola migrante, el profesor emérito del Colmex señaló que no es un fenómeno “que nos haya tomado por sorpresa a nosotros ni a los norteamericanos”, pues aseguró que se trata de un evento cíclico, que podría ser comparado con la temporada de sequía y lluvia, sin embargo puntualizó que esto no le quita a la crisis migratoria “lo rasposo”.

Se cuestionó, “¿Desde cuándo tiene México problemas con la migración hacia Estados Unidos?”, y señaló que data desde el siglo pasado, pero que en un principio era un fenómeno que protagonizaban principalmente los connacionales, ahora “en los último años se incluyen en el tema los centroamericanos, caribeños e incluso algunas personas que vienen de más lejos”, al señalar que no es extraño observar migrantes provenientes de África o Asia.

Pese al marcado aumento en la militarización de la frontera México-Estados Unidos, no disminuye la cantidad de centroamericanos y mexicanos que intentan cruzar. Foto: Behance / Maritza Piña

EL TÍTULO 42 Y LAS FAMILIAS SEPARADAS

Cabe recordar que durante la administración republicana de Donald Trump, se creó el Título 42, el cual permitía a los funcionarios federales expulsar rápidamente a los migrantes durante la pandemia, en lugar de pasar por procesos de inmigración o asilo, lo cual generó una carga humanitaria hacia el gobierno de López Obrador y provocó señalamientos de la opinión pública internacional en contra de las medidas que organizaciones internacionales y distintos países calificaron como xenófobas.

El Título 42 provocó que México se convirtiera en un país de estadía larga, cuando históricamente se trataba de una nación de tránsito.

Lorenzo Meyer comentó que para los migrantes se trata de una situación “un poco mejor de lo que dejaron atrás”, puntualizando que no responde a las necesidades de los migrantes, cuyo interés es poder ingresar a Estados Unidos.

En esa misma línea aseguró que “dentro de la globalización del fenómeno, México es una opción muy secundaria, pues pertenecemos a un grupo de países subdesarrollados o marginales que no ofrecen los beneficios y las comodidades que los migrantes imaginan que puede dar Estados Unidos”.

Actualmente el Gobierno de Biden ha mostrado un mayor interés en atender la crisis migratoria pese a los intentos republicanos de frenar las iniciativas presentadas en el Congreso estadounidense y la presión del ala izquierdista del Partido Demócrata de que los beneficios y leyes hacia este grupo social sean mayores.

Meyer destacó la primera conferencia de prensa de Biden, recordando que tras la insistencia de los periodistas, el mandatario puso énfasis en la actitud que su administración tendría hacia los migrantes menores de 18 años a comparación del Gobierno de Donald Trump, el cual “tuvo un comportamiento muy brutal hacia ellos”, pues subrayó que el demócrata dijo que se responsabilizarían por esos menores de edad.

En mayo del 2020, la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Henrietta Fore, había advertido que “para los niños en tránsito en toda la región, la COVID-19 está empeorando aún más la situación. La discriminación y los ataques se suman a las amenazas que ya existían antes, como la violencia de las bandas que les llevó a huir”.

Ahora, desde el inicio de 2021, el número de niños, niñas y adolescentes migrantes reportados en México ha aumentado considerablemente, pasando de 380 a casi 3 mil 500, de acuerdo con Jean Gough, Directora Regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Actualmente, un promedio de 275 niños y niñas migrantes adicionales se encuentran en México todos los días, luego de ser detectados por las autoridades nacionales, esperando para cruzar a Estados Unidos o tras ser retornados, según estimaciones de Unicef.

Joe Biden mantiene una excepción al título 42 para los niños no acompañados. Foto: correiodopovo.com.br

En el contexto de la pandemia por COVID-19, el aumento del número de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados, así como la llegada de familias enteras con menores de edad, ha supuesto una importante presión para los desbordados centros de asistencia mexicanos, los cuales, al igual que los centros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, no se encuentran listos para tal carga.

El profesor emérito de El Colegio de México dijo que Biden ha mostrado su inconformidad ante la falta de interés del Gobierno de López Obrador de acoger a los migrantes que su administración retorna a México. El mandatario mexicano es reacio pese a su actitud positiva ante la atención de la crisis humanitaria.

Actualmente, la administración Biden ha eximido formalmente de la directiva a los menores no acompañados o a los migrantes menores de 18 años que llegan sin sus padres. El incremento en el número de menores que migran hacia Estados Unidos sólo ha puesto a prueba a las agencias federales que luchan por aumentar la capacidad para albergarlos.

Para el 30 de marzo, los datos gubernamentales estadounidenses disponibles destacaban que más de 12 mil 900 niños estaban bajo la custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), que supervisa a los niños migrantes no acompañados después de que son recogidos por funcionarios fronterizos.

Para ese mes, más de 5 mil 200 menores adicionales esperaban ser transferidos al HHS en instalaciones fronterizas superpobladas como las que se encuentran en distintas localidades de Texas, principalmente en El Paso y Laredo.

A inicios de abril, Theresa Cardinal Brown, directora gerente de la política de inmigración y cruce fronterizo en el Centro de Política Bipartidista y exfuncionaria del Departamento de Seguridad Nacional aseguró para Chicago Tribune que “si el Título 42 se dictaminara ilegal, en la forma en que se usa, y se eliminara de inmediato, la administración Biden tendría un problema operativo importante e inmediato en la frontera”.

No obstante, Lorenzo Meyer recordó que el propio Biden dio a entender durante su primera rueda de prensa como presidente que “el que a mí (Biden) se me vea como una persona amable y buena no quiere decir que voy a abrir la frontera a los migrantes”, por lo que subrayó que se mantiene, en esencia, la misma política que en el Gobierno pasado o el de Barack Obama.

Desde que el presidente Biden asumió el cargo, las autoridades fronterizas de Estados Unidos se han encontrado con más de dos mil 100 niños migrantes no acompañados que buscan asilo en la Unión Americana, de acuerdo a datos gubernamentales obtenidos por CBS News.

El medio estadounidense señala que entre el 20 de enero y el 5 de abril, los agentes de la Patrulla Fronteriza se encontraron con al menos dos mil 121 niños migrantes no acompañados que habían sido previamente expulsados bajo la ley de salud pública conocida como Título 42 cuando intentaron cruzar con sus familias.

Foto: Freepik

De acuerdo con CBS News, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, reconoció que su departamento ha estado rastreando estos casos.

Un número récord de niños migrantes no acompañados ingresaron a la custodia de Estados Unidos a lo largo de la frontera sur en marzo, con una alta concentración de infantes que pasaban por el Valle del Río Grande.

Desde febrero, los funcionarios estadounidenses en el sur de Texas se han encontrado con 715 niños no acompañados que fueron previamente expulsados con sus familias a México bajo el Título 42, dijo Brian Hastings, jefe de la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande.

"El título 42 todavía está en su lugar", dijo un alto funcionario de la administración. "Como saben, hay una excepción para los niños no acompañados. Y realmente nos hemos concentrado en asegurarnos de que podamos procesarlos de una manera segura y ordenada", puntualizó.

Sin embargo, la deportación exprés solo fue una parte de la problemática que heredó el Gobierno de Biden de su antecesor, pues en un acto “disuasorio”, la administración Trump separó a menores de edad de sus padres, quedando estos en orfandad en territorio estadounidense dado que sus padres eran devueltos a México o sus países de origen. Ante esta situación, Biden aseguró que aún no ha localizado a todos los niños migrantes que fueron separados de sus padres.

La práctica de separación familiar estaba contemplada en la política "tolerancia cero", que fue anunciada por la administración de Trump en abril de 2018 (aunque comenzó como un programa piloto en julio de 2017), y que un juez ordenó suspender en junio de 2018, aunque siguió activa durante muchos más meses, según varias ONG.

Según cifras oficiales, 2 mil 551 niños fueron separados de sus padres o familiares hasta junio de 2018; el Departamento de Seguridad Nacional teme que más de cinco mil niños fueron distribuidos en diferentes sitios en el país, al tiempo que muchas de sus familias fueron deportadas durante el resto de la administración Trump. En octubre del año pasado, un grupo de abogados denunció que 545 menores de esos 2 mil 551 no habían podido localizar a sus padres.

Actualmente, de acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Nacional, desde el 28 de marzo se ha reducido el 88 por ciento el número de menores de edad bajo custodia de la Patrulla Fronteriza.

El departamento informó que el 28 de marzo la CBP tenía bajo su custodia a más de 5 mil 700 menores de edad y "hoy la cifra es de 677", además se matizó que ahora "pasan una fracción del tiempo que pasaban hace apenas un mes".

Niña hondureña llorando al ser detenida junto con su familia por la Patrulla Fronteriza en EUA. Foto: gettyimages_wamu.org

Cabe recalcar que estos menores quedan, inicialmente, a cargo de la CBP, la cual debe transferirlos dentro de 72 horas a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), que en marzo llegó a tener unos 20 mil menores bajo su custodia mientras buscaba a sus familiares en Estados Unidos o a patrocinadores.

ALOJAR A MENORES NO ACOMPAÑADOS

La ola de menores no acompañados que cruzan la frontera desde México hizo que el gobierno de Estados Unidos encargase la construcción y administración de albergues para menores a empresas privadas que según algunos no están preparadas para alojar a niños.

Algunas de estas empresas han respondido a desastres naturales y más recientemente instalaron centros para cuarentenas con motivo de la pandemia del coronavirus. Otras trabajaron con funcionarios de la frontera en los últimos años, instalando carpas para migrantes, de acuerdo con un reporte de The Associated Press.

Los nuevos albergues son necesarios porque el gobierno tiene más de 22 mil menores (de acuerdo a cifras recientes de CBP) bajo su custodia y no cuenta con suficiente personal para disponer su entrega a familiares.

En su apuro por contar con nuevas instalaciones, el Departamento de Salud y Servicios Humanos entregó los contratos más grandes (por dos mil millones de dólares) a dos firmas y una organización sin fines de lucro, sin hacer licitaciones, y decidió eximir a las empresas de requisitos que deben satisfacer las instalaciones para menores, de acuerdo con archivos del Departamento, así como de gastos federales.

Dos de las instalaciones más grandes habían estado cerradas por semanas. El HHS no explicó por qué fueron cerradas repentinamente, aunque señaló a través de un comunicado que eran para uso temporal y que los menores alojados en esas áreas sí habían sido enviados a otros sitios temporales o entregados a familiares.

Los menores dijeron a abogados que los visitaron en algunos sitios que no habían hablado con las personas que manejan sus casos, quienes deben facilitar su entrega a familiares. El Departamento de Salud y Servicios Humanos ha negado a la prensa acceso a los albergues, aduciendo el peligro de contagios del coronavirus y asuntos relacionados con la protección de la privacidad.

Cuando gastas cientos de millones de dólares, el gobierno debe asegurarse de que se ofrecen los servicios y de que se satisfacen las necesidades de los menores”, afirmó Scott H. Amey, consejero general del Project on Government Oversight (Proyecto sobre Supervisión Gubernamental), un organismo privado.

Foto: Freepik

Salud y Servicios Humanos aseguró en un comunicado que los centros para migrantes menores de edad “satisfacen todos los requisitos y estándares de respuestas de emergencia u otras situaciones humanas”. Señaló que, además de la construcción de nuevos albergues, se estaban tomando “fuertes medidas” para acelerar la liberación de menores, incluido su envío por avión a los sitios donde tienen familiares.

Sarah DeYoung, profesora de la Universidad de Delaware que estudia la evacuación de los albergues, dijo que estos centros tienen un aspecto institucional que no es el ideal para los menores.

El que hayan sido seleccionados en el pasado no quiere decir que hagan bien las cosas en lo que respecta al bienestar de los chicos”, manifestó DeYoung. “Es importante que sean evaluados por gente de afuera, incluidos expertos en salud pública y gente con experiencia pediátrica”.

Desde febrero, el Gobierno de Joe Biden firmó contratos por tres mil millones de dólares para el alojamiento de menores no acompañados. Más de dos mil millones corresponden a contratos firmados con tres empresas, sin licitación previa, las cuales son Deployed Resources LLC, de Rome, Nueva York; Family Endeavors Inc., de San Antonio, y Rapid Deployment Inc., de Mobile, Alabama.

Deployed Resources se hará cargo de un albergue de emergencia para menores con mil 500 camas en Donna, Texas, y cobrará 719 millones de dólares. La empresa instaló carpas para migrantes que debían esperar en México el procesamiento de sus solicitudes de asilo por parte del servicio de inmigración bajo el gobierno de Donald Trump.

También construyó centros de detención con carpas en la frontera y alojamientos temporales para personas desplazadas por huracanes, así como campamentos para las fuerzas armadas estadounidenses.

Por su parte, la organización sin fines de lucro Family Endeavors Inc., que ofrece ayuda para emergencias, podría recibir hasta 580 millones de dólares por el manejo de instalaciones de emergencia en Pecos, Texas.

En el pasado cobró 87 millones de dólares del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para ofrecer habitaciones de hotel y otros servicios a familias de migrantes que no pueden ser expulsadas por estar cobijadas por normas de salud pública.

Los potenciales ingresos por este último contrato son 13 veces los ingresos totales de la empresa en el 2018, según la última declaración de impuestos disponible, divulgada en Tesorería de Estados Unidos.

El CEO de Endeavors, Jon Allman, dice que su organización tiene décadas de experiencia en el manejo de “poblaciones marginadas” y que sirve a comunidades migrantes desde el 2012. Afirma que puede disponer de hasta 3 mil empleados de ser necesario.

Endeavors se enorgullece de colaborar con el gobierno federal en esta gran crisis humanitaria”, afirmó Allman en un e-mail. “Muchas organizaciones sin fines de lucro fueron contactadas y se negaron”.

Se han construido nuevos albergues para los menores que cruzan la frontera sin acompañamiento de adultos. Foto: Behance / Karolis Strautniekas

Rapid Deployment Inc., por su parte, recibió dos grandes contratos por 614 millones de dólares en total para manejar una instalación en Fort Bliss, Texas, que ha surgido como la más grande de ese tipo y que podría expandirse hasta contar con 10 mil camas, según documentos oficiales.

El gobierno fue criticado por su manejo de grandes contratos relacionados con el alojamiento de migrantes durante el gobierno de Trump. La propia Oficina del Inspector General del HHS dijo que esa dependencia manejó mal un contrato con una firma para manejar una gran instalación para menores en Homestead, Florida, en el 2019.

El HHS pagó 67 millones de dólares a Comprehensive Health Services por los tres meses que manejó su instalación, donde no había menores, de acuerdo con el informe, el cual destacó que el Gobierno podía haber rebajado los costos de haber hecho una licitación.

Sabemos que el gobierno enfrenta la llegada de grandes cantidades de refugiados, personas que buscan asilo y migrantes económicos”, comentó Steve Rosenbaum, abogado del Centro Legal de La Raza, que representa a niños inmigrantes en un viejo caso sobre las condiciones de custodia de los migrantes menores de edad. “Trata de buena fe de hacer lo indicado, pero esa es una tarea casi imposible”.

LLAMADOS A LA COORDINACIÓN

El presidente López Obrador ofreció a Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, que en vez de pelear se busque el entendimiento entre ambas naciones, al celebrarse el viernes 7 de mayo el encuentro virtual entre el mandatario mexicano y la funcionaria de la administración del presidente Joe Biden.

De acuerdo con el informe, en el encuentro virtual se acordó iniciar una ruta de trabajo en la que se aborden un plan migratorio ordenado y de desarrollo para los países del Triángulo del Norte, donde se estableció continuar con la lucha contra el tráfico de personas, garantizar la seguridad en la frontera, luchar contra la deforestación, así como trabajar de manera conjunta bajo el T-MEC, para recuperarse de los efectos económicos de la COVID-19. Se busca que estos acuerdos queden aterrizados el 8 de junio, cuando la vicepresidente Harris visite México.

En el encuentro, el Ejecutivo federal señaló que, debido a que las relaciones entre los dos países pasan por un buen momento, "tenemos una frontera que nos une de más de tres mil kilómetros y tenemos que buscar el entendimiento, no pelearnos”.

"Nos vamos a seguir entendiendo, tenemos muchas cosas en común y estamos de acuerdo con la política que ustedes están emprendiendo en materia migratoria y nosotros vamos a ayudar, eso es lo que puedo decirle, pueden contar con nosotros", aseguró López Obrador a Kamala Harris durante su encuentro virtual.

Por su parte, en un comunicado difundido por la Casa Blanca, se mencionó que abordaron "una variedad de desafíos, incluida la falta de empleo, el acceso limitado al mercado y la deforestación e inestabilidad regional causada por el cambio climático".

Kamala Harris, vicepresidente de Estados Unidos, en videoconferencia con Andrés Manuel López Obrador. Foto: aol.com

Cabe recordar que entre octubre y noviembre de 2020 ocurrieron los huracanes Iota y Eta en Centroamérica, cuyo impacto sigue generando el desplazamiento forzado de miles de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que buscan alternativas en Estados Unidos.

En el diálogo también se destacó el compromiso de Estados Unidos "de trabajar con México para impulsar el desarrollo económico en el Triángulo del Norte y el sur de México, para proteger los derechos de los trabajadores a organizarse o afiliarse a un sindicato y ampliar las oportunidades de colaboración empresarial".

Se trató el "deseo de avanzar en un esfuerzo bilateral contra el tráfico de migrantes y la trata de personas, que unirá a las fuerzas del orden de ambas naciones para desmantelar las redes criminales. Como parte de este esfuerzo, Estados Unidos y México compartirán información y experiencia para asegurar nuestras fronteras y reforzar la protección de los derechos humanos".

Tras el encuentro, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informó que ambos países acordaron establecer una ruta de trabajo.

En ese mismo sentido se expresó la Casa Blanca, que precisó que en el marco de esos esfuerzos Estados Unidos y México compartirán información y expertos para garantizar la seguridad en la frontera común y promover la protección de los derechos humanos.

Ahora, México está a la espera de la visita de Kamala Harris a territorio nacional donde sostendrá una reunión de alto nivel con López Obrador de manera presencial, la segunda que tiene el mandatario mexicano desde su cumbre con el expresidente Donald Trump.

En la reunión se espera que se amplíen y refuercen los acuerdos pactados durante la cumbre telemática del 7 de mayo; cabe recordar que la vicepresidente de Estados Unidos también visitará Guatemala, país de interés por la crisis migratoria.

Hoy día, la administración Biden busca revertir el estilo de la política de contención de migrantes, pues en las dos administraciones del republicano George W. Bush, de 2011 a 2009, las dos del demócrata Barack Obama, de 2009 a 2017, la del republicano Donald Trump, de 2017 a 2021, y la actual del demócrata, que empezó en enero, Estados Unidos ahondó la subordinación de México para contener a los migrantes.

Actualmente México recurrió a un juego de bisagra y convirtió las crisis migratorias regionales del siglo XXI en una vía para que Washington acepte darle beneficios y desista de aplicar presiones o sanciones.

Fuentes de las oficinas regionales para las Américas de la Organización Internacional para las Migraciones, instancia intergubernamental asociada a la Organización de Naciones Unidas, explicaron que escenarios "bisagra" similares a México existen en Turquía, Serbia, Marruecos e Indonesia. y acusaron que “estos diálogos buscan mantener pingües beneficios de la política exterior de Estados Unidos al funcionar y servir como gendarme de esa política exterior".

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