El poder del voto
Opinión

El poder del voto

Jaque Mate

Este próximo 6 de junio los mexicanos acudiremos nuevamente a las urnas. Es un privilegio que podamos hacerlo, y más con la confianza de que podremos ejercer nuestro voto con libertad.

Varios partidos políticos, empezando por Morena, pero incluyendo también al Partido del Trabajo y el Partido Verde, representan una continuidad del régimen por su respaldo absoluto a las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador. El PAN, el PRI y el PRD, a pesar de sus diferencias históricas, están aliados en un esfuerzo de montar una oposición al gobierno.

Morena y sus aliados llegan a la contienda como favoritos, respaldados por la gran popularidad personal del presidente López Obrador. Además de las elecciones federales, habrá un gran número de comicios estatales y municipales; pero si bien muchos factores locales pesan en el ánimo de los ciudadanos, la aprobación del presidente está influyendo de manera importante en las tendencias a nivel local.

A muchos les extraña la popularidad del presidente en un momento en que estamos sufriendo las consecuencias de la mayor crisis económica desde 1932 y la mayor epidemia desde 1918-1919. La experiencia en el pasado ha sido siempre que las crisis económicas debilitan al gobierno en turno. Los errores de las autoridades de salud, por otra parte, han resultado en la pérdida de muchas vidas humanas.

El presidente, sin embargo, ha sabido proyectar a los ciudadanos la idea de que los problemas han sido externos e incontrolables y que el gobierno ha hecho lo posible por resolver las penurias de la población. A esto ha ayudado la manera en que maneja la comunicación, de manera personal y desde las conferencias de prensa de las mañanas. López Obrador es un gran comunicador. Otro factor es el dinero que reparte entre millones de familias, lo cual ha hecho que muchas estén genuinamente agradecidas con el presidente.

Los resultados de la elección serán muy importantes para el país. Si Morena y sus aliados ratifican su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, tendrán luz verde para continuar con la serie de controvertidas reformas que han impulsado y que buscan concentrar el poder y reducir el papel del sector privado en la economía. Estas reformas nos llevarían de regreso al México de los años setenta, en que un partido hegemónico, el PRI, controlaba todos los aspectos de la vida política y económica. El problema de los partidos de oposición, sin embargo, es que fuera de estar en contra del régimen, no parecen tener propuestas concretas en común. A pesar de la desbandada de los lopezobradoristas, el PRD sigue siendo un partido de izquierda y el PAN de derecha. El PRI, a su vez, ha tenido posiciones cambiantes a lo largo de la historia. No se entiende qué pueden proponer juntos.

Quizá no sean los mejores momentos para el país desde el punto de vista político. A nadie le conviene que volvamos a tener un partido hegemónico que hace todo lo que diga el presidente. Sin embargo, no hay duda de que López Obrador ha venido a llenar un hueco que nunca pudieron ocupar los presidentes de lo que él llama el período neoliberal.

En medio de todo, lo importante es que los mexicanos seguimos teniendo derecho a un voto libre y secreto. La responsabilidad de definirlo recae en cada ciudadano. Hay que utilizarlo bien este sufragio, porque es un derecho que no tienen los ciudadanos de los países autoritarios.

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