Momento de votar
Opinión

Momento de votar

Jaque Mate

Ha llegado el momento de votar. Muchos mexicanos han despreciado este ejercicio durante largo tiempo y con buenas razones. En tiempos pasados, poco importaba el sentido del sufragio de los ciudadanos. El sistema estaba hecho para que siempre ganara el mismo partido. El principal operador político del gobierno, el secretario de gobernación, era al mismo tiempo el mayor impulsor del partido oficial, el árbitro de las elecciones y el juez final para decidir disputas electorales. El entusiasmo de los votantes era tan grande que las urnas ya estaban rebosantes de boletas antes del inicio de la votación y hasta los muertos se levantaban para sufragar a favor del partido oficial.

Nuestro actual sistema electoral es caro y perverso. Hemos creado un entramado de leyes que pretende regular estrictamente cada punto de comportamiento de políticos y funcionarios. Se pretende evitar que los políticos hagan política, lo cual es imposible. Se censuran las declaraciones y las opiniones. Hemos creado un costosísimo sistema de registro de electores con fotografía. Cuando algunas entidades de la Unión Americana han tratado de introducir reglas que son apenas un porcentaje mínimo de las que tenemos, al exigir, por ejemplo, que los votantes presenten una identificación oficial con fotografía para sufragar, los comentaristas progresistas han acusado a quienes las impulsan de tratar de restringir el voto de minorías raciales.

Quizá no haya un sistema electoral perfecto en el mundo. Durante mucho tiempo el de Estados Unidos fue presentado como un ejemplo, a pesar de que es en realidad una compleja red de distintas leyes y reglas locales. El expresidente estadounidense, Donald Trump, explotó las muchas debilidades del esquema para difundir la mentira que solamente un triunfo suyo en las elecciones de 2020 sería legítimo. Hasta la fecha muchos estadounidenses piensan que la prueba de que hubo un fraude es que Trump no resultó triunfador. Trump ha encabezado la mexicanización de la política electoral de Estados Unidos.

Pero el que un sistema electoral no sea perfecto no significa que no deba uno aprovechar la oportunidad de participar en la elección de gobernantes y legisladores. Durante mucho tiempo los mexicanos no podíamos ejercer el derecho a votar con un sufragio que se respetara. Durante décadas tuvimos un partido virtualmente único que ganaba todos los comicios de manera rutinaria con carro completo y que a través del gobierno hostigaba de manera sistemática a la oposición. En 1997, ya con una nueva legislación y con un árbitro independiente, empezamos a experimentar un fenómeno previamente desconocido en México, la alternancia de partidos en el poder. Desde entonces los partidos de oposición han ganado la mayor parte de las elecciones federales, estatales o municipales. No es desdeñable. La alternancia es la prueba de fuego de la democracia.

Este 6 de junio nos toca votar nuevamente. Son elecciones de medio sexenio en las que muchos ciudadanos no participan. Tienen lugar, sin embargo, en un momento crucial para el país en el que se está definiendo un sistema político y económico para el futuro. La participación electoral es siempre importante, pero hoy lo es más que nunca. No podemos cerrar los ojos a la realidad que en algún momento expresó el intelectual estadounidense George Jean Nathan: “Los malos funcionarios son electos por buenos ciudadanos que no votan”.

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