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Tecnología al servicio del placer sexual

En portada: Harmony, la muñeca sexual con Inteligencia Artificial que se dio a conocer en Tinder. Foto: ibertatea.ro

Establecer alguna clase de vínculo cercano entre un ser humano y una máquina, robot o androide, para nada es algo inimaginable. Películas como Yo, Robot y El gigante de acero, series animadas como Dragon Ball Z y Jimmy Neutrón, y videojuegos como NieR:Automata y Halo han planteado dos ideas similares: el desarrollo de los sentimientos en las máquinas, y la creación de relaciones afectivas entre ellas mismas como entre éstas y humanos.

Se estima que aproximadamente en veinte años el sextech, es decir, la unión entre la tecnología y el sexo, le permitirá al ser humano experimentar sensaciones que probablemente jamás había imaginado. Esto podría provocar que la cantidad de personas digisexuales aumente de manera considerable.

DIGISEXUALES

El término hace alusión a un grupo de personas cuyo placer e identidad sexuales tienen su base en el uso de la tecnología, desde ver pornografía, hasta las muñecas o robots sexuales con funciones más allá de sólo estar presentes físicamente. Se estima que cada vez más individuos se identificarán como digisexuales, gracias al avance de las tecnologías enfocadas al sexo. Además, esta tendencia se encuentra en crecimiento debido a que se considera que en el futuro resultará más conveniente y fácil sostener relaciones con un robot, ya que se podrá elegir exactamente qué tipo de experiencia se desea.

LOVEDOLL

En Europa ya existen algunos burdeles de muñecas sexuales, cuyo servicio es ofrecer sexo con una variedad de muñecas a elegir a cambio de dinero. La empresa Lovedoll decidió promocionar sus productos y generar consumidores de modo que en la ciudad de Gateshead, ubicada en Inglaterra, se abrió el primer prostíbulo de este tipo.

Muñeca de la empresa Lovedoll, creadora del primer prostíbulo de sexbots. Foto: Facebook

El valor de cada muñeca es de aproximadamente dos mil 800 dólares, lo que espantaba a aquellos que tenían el deseo de experimentar con ellas. Al ver que las ventas no avanzaban del modo que se esperaba, hubo un cambio: por sólo 140 dólares la hora, y con la posibilidad de elegir a la amante plástica deseada, los clientes podían probarlas de cerca.

El servicio incluye: una recámara con cama doble, preservativos, lubricantes y la muñeca. Al terminar la hora, el cliente puede adquirir la muñeca que utilizó en caso de quedar satisfecho.

HARMONY

Por más ficticio que pueda sonar, ya existe en el mercado un robot sexual con inteligencia artificial. Se trata de Harmony, una muñeca de tamaño real presentada en 2018 por la compañía Real Doll y con un valor aproximado de 14 mil dólares. Entre sus capacidades están: hablar, “seguir la corriente” a través de juegos de seducción y cortejo, memorizar las preferencias de su compañero o compañera, realizar prácticas como tríos o azotes con látigos, entre otras cosas que el usuario desee.

El cineasta Jimmy Mehiel le creó un perfil de Tinder como parte del proceso creativo para su documental sobre cyborgs, que se titula I want my sex machine. Se trata de una investigación enfocada a los riesgos éticos que este tipo de tecnología puede acarrear, así como la industria de las citas virtuales. En la biografía del perfil estaba escrito lo siguiente: “Hola, soy una robot sexualmente capaz, anatómicamente correcta, con la IA (inteligencia artificial) más avanzada disponible. Estoy en Tinder para averiguar si los chicos están interesados en mí”. En solamente dos horas recibió 92 matches. Mehiel, haciéndose pasar por Harmony, le planteó la misma pregunta a cada match: ¿Tendrías sexo con un robot? ¿Sí? ¿No? ¿Tal vez?

El active skin es una tecnología en desarrollo que promete estímulos sexuales más potentes que los logrados en una relación entre humanos. Foto: Behance / Shara Mae Pelayo

De las 57 personas que le respondieron, 17 lo hicieron de manera afirmativa, 15 se mostraron dudosas y 25 manifestaron que no tendrían un encuentro sexual con una máquina. Entre distintos comentarios extras a las respuestas, destacaron el de un hombre que rechazó y calificó la propuesta como “asquerosa”, el de otro que justificó su deseo por probar cosas nuevas diciendo “joder sí, va con los nuevos tiempos”, y el de otro que la describió como “la persona más genial que he encontrado aquí”.

EL FUTURO DE LOS JUGUETES SEXUALES

Un informe realizado por varios especialistas, de nombre Future of Sex, asegura que experiencias como el tener sexo con alguna ex pareja, con alguna celebridad, o con cualquier persona que se desee, será algo posible de recrear. Además de elegir el aspecto físico deseado del sexbot (robot sexual), también se podrán personalizar algunos otros aspectos: grado de timidez, simpatía y apetito sexual. Una vez configurado, el sostener conversaciones, realizar actividades en conjunto (como cualquier pareja) y llevar a cabo distintas prácticas sexuales será toda una realidad.

El científico Ian Pearson distingue tres tecnologías de suma importancia involucradas en este contexto: Inteligencia Artificial, robótica y tecnología active skin. Ésta logrará que dispositivos microscópicos se inserten en la piel humana, muy cerca de los nervios y vasos sanguíneos, con la finalidad de reunir información sobre las respuestas sexuales de su usuario, además de grabar y reproducir sensaciones. Con esto se buscará estimular directamente el sistema nervioso y ajustar las actividades sexuales a las fantasías, posiciones y técnicas que la persona prefiera y desee. También se cree que este proceso resultará más efectivo que la intuición humana a la hora de percibir cuáles son las preferencias del otro miembro de la pareja durante el acto sexual. “Tras algunas sesiones en las que la máquina haya aprendido y creado una biblioteca de sensaciones sobre el usuario, mantener las relaciones sexuales con un robot equipado con inteligencia artificial resultará mucho más gratificante que con cualquier ser humano”, añadió Pearson.

Le kissinger es una aplicación que permite, mediante un sensor, besar a otra persona a distancia. Foto: nguoiduatin.vn

OTROS PRODUCTOS

El sexo remoto es otro campo en el que también se vivirá un cambio, especialmente para las personas que actualmente mantienen relaciones a distancia. Gracias a la teledildónica (tecnología que permite disfrutar experiencias sexuales en una realidad virtual simulada por un ordenador) es posible ver y escuchar a la otra persona en tiempo real a través de vibradores inteligentes interactivos o masturbadores masculinos que permiten la sincronización del pene con los movimientos precisos en algún video. También existen almohadas con la capacidad de reproducir el latido del corazón de la pareja, o gadgets (dispositivos) como Le Kissenger, que posibilitan el acercar los labios a una especie de sensor de fuerza con la finalidad de besar a la pareja que se tenga, aun si ambos se encuentran a kilómetros de distancia.

Tomando en cuenta esto, se espera que la tecnología sexual avance de modo que sea posible sentir las caricias de la pareja de manera remota, así como la creación de impresoras en 3D (tres dimensiones) que permitan reproducir las partes íntimas de la otra persona desde la comodidad del hogar.

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