El silencio de las mujeres
Opinión

El silencio de las mujeres

Miscelánea

Atrás de toda gran mujer, hay muchos

machos que trataron de impedirlo.

Aquella tarde allá por 1999 en que Bill Clinton, salió absuelto tras reconocer “comportamiento inadecuado” con la becaria Lewinsky, se dirigió a una junta donde los senadores le aplaudieron de pie. Sigo preguntándome ¿qué es lo que le aplaudían? “Lo que estuvo bien para el presidente Clinton, estará bien para el presidente Trump”, proclamó el líder de la mayoría republicana en el Senado.

Y así fue como el macho inmundo que declaro públicamente que: “cuando eres una celebridad te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras (...). Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo". Y por lo visto pudo. Ese macho cerril sobre quien recaen más de 27 demandas por delitos sexuales; hoy juega golf tranquilamente y sin duda sigue practicando su incurable hábito de violentar a las mujeres.

Aquí en México algunos políticos tampoco cantan mal las rancheras, basta recordar aquí una vergüenza:

-Quiúbole, Kamel.

-Mi gober precioso.

-Mi héroe, chingao.

-No, tú eres el héroe de esta película, papá.

-Pues ya ayer le acabé de darle un pinche coscorrón a esta vieja cabrona. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y no hay impunidad y quien comete un delito se llama delincuente. Y que no se quiera hacer la víctima y no quiera estar aprovechando para hacerse publicidad. Ya le mandé el mensaje, a ver cómo nos contesta. Pero es que nos ha estado jode y jode, así que se lleve su coscorrón para que aprendan otras.

Y pues sí, Lydia pagó con secuestro y tortura el atrevimiento de haber dado voz a cientos de niños explotados sexualmente. Lidia Cacho tuvo que gritar en todas las instancias posibles durante quince años, para que finalmente este febrero del 2021, aprendieran al gober precioso. Kamel Nacif sigue prófugo. Y sigue la mata dando… Resulta que ahora un impresentable acusado de violador, en vez de irse de puntitas a la mierda, con el apoyo de su compadre MALO, amenaza con ser gobernador de Guerrero o acabar con el INE, mientras allá por Baja California el favorito para la gubernatura es Hank Rhon, un tipejo que presume de que las mujeres son su animal favorito.

Ya estoy vieja para andar haciendo pintas y tirando bombas Molotow, pero comparto la frustración y la rabia que tantas mujeres han acumulado por siglos en que por vergüenza y miedo han guardadado silencio. La verdad es que silenciosas somos convenientemente invisibles. Yo misma crecí en un mundo machista pero no lo sabía porque “así era”. Desde pequeña se me advirtió que las niñas hablan cuando las gallinas mean”. Que “calladita me veo más bonita”. Mientras callamos, nadie se entera de que en el Metro, un acosador frota su erección contra tu nalga o de que tu jefe te mete mano.

Todos los gritos del movimiento Me too, me parecen poco ante la impotencia que provoca el pacto patriarcal con que “hoy por ti, mañana por mí”, se protegen los machos que consideran un derecho irrefutable violar, maltratar, poseer, matarnos. Sólo en enero de este 2001, en México fueron asesinadas 240 mujeres. Misoginia, crueldad, y odio que se refuerza por la impunidad social e institucional.

Y ahora nos llaman feminazis porque hemos decidido romper el silencio. Porque nos indigna el pacto patriarcal que consiste en el compadrazgo, el amiguismo y la lealtad entre machos, que contra todo juicio refuerza el abuso contra las mujeres. Que nos llamen como quieran pero vamos a seguir gritando hasta que se nos escuche. La exigencia no es que se nos respete por ser mujeres sino que se nos trate con mismo respeto y justicia con que se debe tratar a todo ser humano.

Una vez más quiero dejar claro cuanto me gustan los hombres, aunque no entran en mi definición de hombres, esos pobres diablos que esconden su fragilidad tras la violencia viril y el sometimiento femenino mientas cantan: “Y mi palabra es la ley”.

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