Juego de mapas
Opinión

Juego de mapas

Jaque Mate

El pasado 19 de mayo el secretario de hacienda, Arturo Herrera, difundió en redes sociales un mapa publicado por el New York Times con colores distintos asignados a los países por su nivel de nuevos contagios de covid. “México –dijo—aparece como uno de los más bajos del mundo. Esto se debe a las campañas de vacunación, las medidas de sana distancia y que aprendimos a convivir con el covid. Vamos en dirección correcta, no bajemos la guardia”.

Herrera, uno de los funcionarios más sensatos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, está buscando, lógicamente, generar una mayor confianza en la economía mexicana e impulsar así una recuperación económica. El mensaje fue obedientemente difundido por el organizado ejército de comunicadores en redes sociales de la Cuarta Transformación.

Entiendo el optimismo de Herrera. Los contagios y las muertes en México han venido disminuyendo conforme avanza el número de inmunizados, ya sea por haber sufrido la enfermedad y sobrevivido o por haber sido vacunados. Esto no compensa, sin embargo, el daño ya sufrido por la pandemia. En un mapa similar al del New York Times, la revista británica The Economist ha mostrado que México ha sido uno de los países del mundo con mayor número de muertes excedentes sobre las que se registraban en años anteriores.

Es muy probable que en este 2021 tengamos una recuperación importante de la economía nacional. Es casi inevitable después del desplome de 2020. El hecho de que estén bajando los contagios y las muertes es un factor importante en este proceso, como bien lo ha referido el secretario de hacienda. Es indispensable, sin embargo, contar con buenas políticas públicas para que, después del rebote inicial, se registre un crecimiento económico sano y perdurable que redunde en beneficios para la población.

En México el gobierno ha fallado en dos estrategias fundamentales. Ha impulsado medidas para castigar la inversión privada, especialmente en hidrocarburos y electricidad, pero también en otros campos, lo cual se evidencia en la cancelación de proyectos avanzados, como el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y la planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali. Esto ha contribuido a que caiga la inversión productiva en México mucho más de lo que produjo la pandemia. En México o en cualquier país del mundo, sin embargo, se requiere inversión productiva para que haya crecimiento y prosperidad.

Algunos políticos afirman que un gobierno con sentido social no debería preocuparse por la inversión, pero es falso. Quienes más caro pagan la falta de inversión y de crecimiento son los pobres. Según la Cepal, México fue el país de Latinoamérica en que más se elevó la población en pobreza extrema en 2020: de 10.6 a 18.3 por ciento de la población. Sorprendentemente, el país latinoamericano donde más bajó fue Brasil, de 5.5 a 1.6 por ciento.

Ninguno de los dos países supo proteger a la población de la pandemia. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, consideró incluso que el COVID no era más grave que una “gripita”. Los dos, por otra parte, mantuvieron generosos subsidios sociales. La diferencia fue que en Brasil los programas beneficiaron a la población más pobre, mientras que en México se reparten de manera indiscriminada. Hay en esto una lección importante que debe aprender un gobierno que dice preocuparse primero por los pobres.

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