Mascotas terapéuticas
Familia

Mascotas terapéuticas

Amigos de la salud física y mental

Sin duda, las mascotas pueden cambiar el estado de ánimo de muchas personas sin importar su edad, por lo que es fácil pensar en terapia psicológica acompañada por estos animales.

Las mascotas, además de estar en la vida diaria de las personas, también pueden estar dentro del consultorio, donde el soporte emocional que brindan a sus dueños es dirigido y aumentado para llevar a cabo las sesiones de mejor manera.

EL PAPEL DE LOS ANIMALES

La terapia con mascotas es una interacción guiada, por un cuidador, entre una persona y un animal doméstico que ha sido adiestrado para esta tarea. El objetivo es ayudar a una persona en su proceso de recuperación o a hacer frente a un problema de salud de cualquier tipo.

El cuidado de una mascota puede ayudar a la salud física y mental de diferentes maneras, según la Mental Health Foundation. Gracias a estos animales, se aumenta la actividad física y se hace posible incorporar más fácilmente el ejercicio a la rutina diaria.

El cuidado de una mascota va anclado a un grupo de actividades en las que se obtiene una responsabilidad y el afecto es correspondido, por lo que aumenta la autoestima, la confianza en sí mismo y se reduce la ansiedad. Lo anterior tiene un efecto más notorio en personas que se sienten aisladas o incomprendidas, debido a que una de las principales ventajas de los animales domésticos es la compañía.

Además de tener con quién compartir el día y dar una sensación de seguridad y de valía, ayudan a que la persona se sienta querida y necesaria. La responsabilidad de cuidar de la criatura proporciona todas estas ventajas, lo que puede ser muy valioso para quienes viven solos o tienen una edad avanzada.

Por otra parte, también se descubre todo un mundo de actividades que se pueden compartir con otras personas que también disfrutan de la compañía de un animal: paseos, reuniones e incluso concursos y entrenamientos que pueden ayudar a conectar con otros.

El reconocimiento de este tipo de ventajas apareció con la popularización de la psicoterapia. De hecho, cuando contaba con 70 años de edad, el neurólogo y fundador del psicoanálisis Sigmund Freud, incorporó a sus sesiones a Jofi, una perra de la raza chow-chow.

Las reacciones observadas en sus pacientes con la interacción de Jofi le servían para tener más elementos para analizarlos, pero también ayudaba a que se mostraran más abiertos y sinceros.

Sigmund Freud y su perro Jofi, quien lo apoyaba en sesiones terapéuticas. Foto: haaretz.co.il

Cuando trataba niños, el efecto que generaba la presencia de Jofi era más evidente, ayudando a que se encontraran en confianza y sintiéndose más acompañados al hablar de los temas por los que llegaban al consultorio.

MASCOTAS Y PADECIMIENTOS ESPECÍFICOS

La terapia asistida con animales, o ATT, es el nombre con el que se conoce a este acompañamiento realizado en un conjunto de sesiones estructuradas para alcanzar objetivos específicos. Los animales más comunes en el procedimiento son gatos o perros, pero los existen también con peces, caballos o casi cualquiera que sea apto para esta tarea, lo que depende de los objetivos y el problema a tratar.

Al tener metas más específicas, las ATT difieren de las actividades asistidas con animales, lo que responde al nombre de AAA, aunque también esta es una manera en que ellos pueden intervenir para la mejora de la salud humana. Estas son reuniones que pueden ser recreativas o con el fin de mejorar su comodidad.

Una mascota amigable puede ayudar con problemas físicos, como reducir la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular general; así como liberar endorfinas, que son la hormona de la felicidad y tienen un efecto calmante. Así, el estado psicológico general se mejora, reduciendo el dolor y el estrés.

Las actividades terapéuticas en las se aprovecha la presencia de animales, pueden ser la mejora de las habilidades motrices, el movimiento asistido o independiente. Del mismo modo, se mejora la interacción con otras personas y se aumenta la voluntad para participar en las actividades propuestas.

La comunicación verbal y las habilidades sociales también son ejercitadas con una mascota terapéutica, así como en la vida cotidiana esta compañía puede ayudar a disminuir el aburrimiento, la soledad y el aislamiento, llegando al punto de tener efectos positivos sobre la depresión.

Los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) pueden beneficiarse de la compañía de una mascota, puesto que el exceso de energía se balancea paseando a un perro y jugando con él. Además de que los cuidados de la misma favorecen el aprendizaje de una rutina, lo cual es útil para aplicarlo al mundo exterior.

Las personas autistas también forman parte de los beneficiados. La relación con un animal doméstico ayuda a desarrollar la confianza y las habilidades sociales, mismas que serán cruciales en la interacción con otras personas. La calma que proporcionan las mascotas con la ya mencionada liberación de endorfinas, ayuda a devolver la calma cuando se tiene una crisis.

Los niños con TDAH se ven beneficiados al tener una mascota, pues pueden enfocar mejor su energía y desarrollar habilidades sociales. Fotos: Freepik

MASCOTAS Y ENFERMEDADES GRAVES

La terapia que incluye animales domésticos puede ser utilizada en casos graves o momentos de crisis vital. Las personas sometidas a quimioterapia que pasan mucho tiempo en hospitales, así como los pacientes con insuficiencia cardíaca, pueden verse beneficiados en su proceso de recuperación.

Asimismo, los niños sometidos a procedimientos quirúrgicos, sean dentales o de otro tipo, pueden tener resultados positivos. Cualquiera que deba someterse a un procedimiento médico puede sentir menos ansiedad junto con mascotas, así como rehabilitarse y estar más motivada en su recuperación, ya que en muchos casos es larga y difícil.

En las personas con discapacidades en cualquiera de los sentidos, sea pérdida de la vista o del oído, la intervención de perros guía puede hacer la diferencia en su vida, haciendo posible que alguien con estas dificultades pueda comunicarse más fácilmente, aumentando su confianza y su interacción con los demás.

El trastorno por estrés postraumático es una condición que se adquiere después de un evento del que es testigo la persona o que la puso en peligro inminente. Situaciones como catástrofes, guerras o asaltos, entre otras circunstancias, activan los mecanismos de supervivencia que, sin embargo, puede continuar en función fuera del evento traumático. En estos casos, las mascotas también pueden hacer la diferencia.

Quienes padecen accidentes cerebrovasculares, es decir, una lesión causada por la interrupción de irrigación sanguínea en el cerebro, y que requieren fisioterapia luego de que la afectación les llevara a una pérdida de habilidades motoras, pueden ser apoyados por animales domésticos.

Cabe recalcar que se debe tratar de mascotas amigables, ya que es crucial para los animales terapéuticos no tener problemas de conducta como agresividad. Aunque lo ideal es re-educar a los animales agresivos en vez de discriminarlos, en terapia es crucial para la mejora de la persona afectada, que su acompañante pueda transmitirle paz.

De cualquier modo, es destacable el hecho de que podemos forjar lazos muy bellos e intensos con especies distintas a la nuestra, y que en muchos casos esta relación puede hacer la diferencia al afrontar grandes obstáculos.

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