Disminución de la actividad sexual
Sexualidad

Disminución de la actividad sexual

Priorizar menos el acto entre los cuerpos

Resultaría muy fácil pensar que gracias a las tecnologías actuales que permiten la comunicación entre la gente, incluyendo aplicaciones para citas como Tinder, la frecuencia en la que las relaciones sexuales se llevan a cabo aumenta con el paso del tiempo. Sin embargo, lo que ha sucedido es todo lo contrario: las generaciones actuales tienen cada vez menos sexo.

¿A qué se debe esto? Muy probablemente la primera respuesta que llegue a la mente al plantearse esta pregunta sea “a la pandemia”, pero va más allá de eso

INVESTIGACIONES

Una investigación efectuada en Estados Unidos reveló que durante el 2010 la frecuencia con la que los adultos practicaban relaciones sexuales fue nueve veces menor que aquella con la que las practicaban a finales de los años 90. Esta reducción se dio mayormente entre las parejas estables, sin importar el género, raza o clase social que pertenecen; en las parejas con hijos en edad escolar, y en quienes no consumían pornografía, fue aún más notoria.

Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), corrobora los datos anteriores y aclara que la disminución de actividad sexual se aprecia más en relaciones coitales, con penetración, de parejas heterosexuales estables y especialmente en adultos jóvenes. “Nuestros padres tenían un concepto diferente de sexualidad, la actividad sexual estaba mucho más incorporada a la rutina, y había un momento reservado para ello, que era la noche. Siempre y cuando no hubiera mal rollo con la pareja”, añade Francisca.

La sexóloga recuerda que, cuando atendía a mujeres mayores de setenta u ochenta años durante los años en los que trabajó como ginecóloga, les preguntaba por la frecuencia con la que practicaban el acto sexual, y lo que obtenía como respuesta era “tres veces a la semana, prácticamente toda la noche”. “Tenían una vagina estupenda, y tú te quedabas bastante sorprendida. Simplemente lo hacían porque era algo agradable, formaba parte de su vida cotidiana”.

Sexólogos señalan que hace décadas, las relaciones sexuales estaban más interiorizadas en las personas como parte de la rutina semanal de una pareja. Foto: Behance / Mari Kinovych

La concepción del tiempo y las expectativas también juegan un papel muy importante. Por una parte, las jornadas laborales extensas y el estar siempre conectados (de manera virtual), así como la concepción del ocio, que prioriza al deporte, la vida social y el entretenimiento antes que al sexo. Las generaciones anteriores no tenían tanto ocio como nosotros, ni plataformas virtuales o redes sociales que permitieran alimentarlo. Por otra parte, las expectativas establecen que la actividad sexual compartida, dada su excepcionalidad, debe ser estupenda, todo tiene que estar controlado y salir bien. “Muchas veces queda poco día para tener actividad sexual, no sólo por falta de horas sino porque las relaciones se entienden como algo que requiere bastante tiempo. Cada relación sexual tiene que ser lo máximo y tener todos los ingredientes”, señala Molero.

CONFINAMIENTO Y OCIO

Antes de la pandemia, la sexóloga atendía a gente que le contaba que para las 11 de la noche ya estaba agotada, debido a que se levantaba a las 6 de la mañana. Además, añadían comentarios como “No me voy a poner a tener sexo, porque entonces duermo menos”. Entonces se planteó la pregunta “¿Dormir menos significa estar una hora teniendo sexo?”; la respuesta dependía de cuántos “ingredientes” se deseaban poner al encuentro íntimo.

Según datos del Adecco Group Institute, más de 2.8 millones de españoles trabajan de manera virtual actualmente, 1.2 millones más que en 2020. “El confinamiento ha provocado en las parejas estables cierto agotamiento, tanto físico como mental, y del deseo”, explica José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Antes se diferenciaba el espacio del ocio y del trabajo; ahora la gente que trabaja en casa está todo el tiempo ahí. Come en casa, duerme en casa, y todo eso no ayuda”, comenta Ubieto; “Esto hace que no desconectes, y para desear tener relaciones sexuales hay que desconectar”, añade Molero. Algunos pacientes de Ubieto le han mencionado que no tienen ganas de sexo porque en la cama ya lo hacen todo. De las parejas que viven en espacios pequeños, es común que uno trabaje en la cama y otro en la sala, por lo que llevar a cabo la actividad sexual en el “lugar de trabajo” no resulta del todo cómodo.

Uno de los motivos por los que las parejas no tienen sexo son las extensas jornadas laborales. Foto: Behance / Jenna Arts

Otro estudio, realizado entre los años 2000 y 2018, y publicado en JAMA Network Open, arrojó que la inactividad sexual aumentó entre los hombres de 18 y 24 años, y de 25 a 34 años, así como entre las mujeres de 25 a 34 años. Eso se dio a conocer gracias a que, durante la realización del estudio, se plantearon diez rondas de preguntas sobre la frecuencia de actividad sexual a hombres y mujeres cuyas edades se encontraban entre los dieciocho y los cuarenta y cuatro años. Un dato interesante es que dentro del primer grupo de hombres (entre 18 y 24 años) los que tenían más inactividad sexual eran desempleados, estudiantes o empleados de bajos ingresos y a tiempo parcial; uno de cada tres hombres no había tenido actividad sexual en el último año. Entre las mujeres, una de cada cinco decía estar en una situación similar.

Sin embargo, esto no termina aquí, ya que se encontró que esta tendencia no es la misma dentro de todas las sexualidades. ¿Qué significa esto? Que las personas identificadas como bisexuales y homosexuales no experimentaron esta disminución de actividad sexual. También es importante considerar que las relaciones no tienen el mismo significado para todos. Algunos las ven como una simple penetración, mientras que para otros es todo un ritual, ya que involucra una mayor cantidad de actividades. Por ejemplo: sexo oral, sexo anal, masturbación mutua, cibersexo, sexo telefónico, etcétera.

También se descubrió “el estrés del siglo XXI” y el fácil acceso a los medios electrónicos como posible causa. “En pocas palabras, ahora hay muchas más opciones de cosas que hacer al final de la tarde que antes. Y menos oportunidades para iniciar la actividad sexual si ambas partes están absortas en las redes sociales, los juegos electrónicos (videojuegos) o los atracones de series”, concluyó Jean Twenge, autor del estudio, quien también está involucrado con el departamento de psicología de la Universidad Estatal de San Diego.

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