“Momia” del barrio a la guerrilla
Nuestro mundo

“Momia” del barrio a la guerrilla

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El libro Vikingos, Frente Estudiantil Revolucionario y Liga Comunista 23 de Septiembre. Su origen y desarrollo, de José de Jesús Morales Hernández, (Momia), reseña cómo un sector de la comunidad universitaria de Guadalajara se eleva del barrio a la guerrilla socialista urbana. Estudiantes de la Universidad de Guadalajara (UDG), en su lucha por la democratización de su casa de estudios, descubren que los contrarios son el brazo armado del gobierno que mantiene al pueblo en la injusticia.

Jesús Morales, Momia, vivió el proceso de ser miembro de una sana pandilla de barrio, Los Vikingos; el de ser combatiente por la democracia universitaria en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER); el de ser integrante de grupos armados socialistas y el de ser guerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre. De esas experiencias juveniles brota otro volumen en la cosecha bibliográfica de su intensa vida.

Después de haber sobrevivido a la llamada “guerra sucia” del gobierno contra el movimiento armado de finales de los años 60 hasta los 80 del siglo pasado, el compa Chuy Morales llegó a ser maestro muy distinguido de la UDG, donde recibió diez reconocimientos consecutivos por su excelencia académica; tiene maestría en Derecho Constitucional y Amparo y ha publicado artículos en revistas jurídicas, además de haber escrito nueve libros.

Las primeras líneas de su obra, aquí breve y superficialmente reseñada, Vikingos, Frente Estudiantil Revolucionario y Liga Comunista 23 de Septiembre. Su origen y desarrollo, dicen: “Es obligatorio escribir esta obra para el rescate de la memoria, la historia y la conciencia de la clase social a la que defendemos.” Páginas adelante amplía su propósito: “el objetivo de escribir este libro es el de rescatar la verdad histórica de la participación de los compañeros en la lucha revolucionaria […] y rescatar la vida y obra de algunos compañeros que ya no se encuentran entre nosotros, pero que tendremos el cuidado de respetarlos y rescatar su intervención en la lucha revolucionaria para que no sea distorsionada ni plagiada”.

Es grande aún la conciencia proletaria y revolucionaria del ex guerrillero Momia a pesar de que pasa ahora por una crisis de salud debida a la generosidad de los torturadores del ejército y las diversas policías que le obsequiaron una fractura en el cráneo, la rotura de siete costillas, un corazón que tiene muertos dos tercios de su capacidad, huellas de balazos, un tumor canceroso en cada pulmón y cicatrices en la memoria que no le restan su espíritu de lucha y su optimismo. Fueron generosos con él los torturadores gubernamentales.

La biografía del compa Momia que traslucen las líneas de su libro es similar a la de muchos jóvenes –y otros no jóvenes– que ante la crisis social ensañada con el pueblo, del que formaban parte materialmente o por simpatía ideológica, tomaron el camino de las armas tras la represión al movimiento estudiantil-popular de 1968 y el posterior halconazo asestado por el gobierno de Luis Echeverría en 1971.

A pesar de todo, en el libro de Jesús Morales Hernández, Momia, repica el optimismo revolucionario. Escribe: “Fueron miles los asesinados y los desaparecidos que fueron a construir su Utopía y les truncaron esos maravillosos sueños y quien perdió en esta batalla épica fue el pueblo, pero también ganó porque aprendió de ellos que la libertad se conquista, ese fue el ejemplo de los legendarios guerreros [guerrilleros socialistas].”

Siento que ahora estamos menos solos, algo resuena en el mundo otra vez, son los reclamos de los compañeros que se encarnan en las luchas de todos: maestros, pueblos originarios, trabajadores, estudiantes, campesinos, profesionistas etc. […] Hay que recuperar la energía de la lucha y la extraordinaria alegría de vivir…”

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