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Una lupa sobre la tendencia

La crisis financiera también tuvo secuelas de COVID-19, y este año aún no se recupera del todo. Diversos sectores económicos tuvieron un impacto mayúsculo y las pérdidas todavía se encuentran en número rojos. Sin embargo, gracias a la implementación de la vacuna contra el virus, el panorama apenas se está desencapotando. Una de las tendencias para poder salir lo más pronto posible del hoyo es una nueva posibilidad: la visión de la macroeconomía. En el 2021 se pronostican tipos de intereses bajos (mínimos o por debajo de cero) y bastante liquidez en los bancos centrales, además del valor agregado de la vacunación dependiendo de la zona donde sea aplicada.

Para recuperarse será necesario el trabajo en equipo por parte de las políticas económicas. El localismo, el aumento del comercio electrónico y la baja de intereses por parte de los bancos (misma que fue implementada el año pasado y que aún se mantiene), son algunas de las estrategias surgidas en medio de la pandemia. Las finanzas macro siguen repuntando en esas soluciones para salir lo más pronto posible de la situación.

MACROECONOMÍA Y QUEHACERES

Cuando se habla de macroeconomía, se hace referencia a un análisis íntegro y global de la economía. El empleo de la renta nacional, así como las inversiones dentro de una zona geográfica en específico, son algunas de sus tareas principales. Es necesario comprender la naturaleza financiera de un país para crear predicciones y con ellas desarrollar estrategias para amortiguar futuras crisis e implementar tácticas asertivas de inversión. Sin embargo, a pesar de todas las estrategias, la COVID-19 orilló a realizar ajustes y buscar nuevos manejos del mercado.

Otros puntos a tratar sobre el terreno macroeconómico son el consumo de bienes, el comportamiento del mercado global financiero, el desempleo, el crecimiento de la deuda pública o privada y la balanza de pagos. Todos los conceptos se encuentran relacionados. Si uno de ellos no se analiza como es debido, los otros pueden suponer un desajuste en el dictamen de predicciones financieras. La vía macro tiene dos postulados principales: el estudio del comportamiento de la economía a corto plazo y a largo plazo. Con esas premisas y sus ramas de estudio, se puede predecir el futuro del mundo financiero.

Foto: Behance / Maxim Usik

La macroeconomía también es útil para tomar decisiones en torno a la economía familiar. El manejo de presupuestos y la entrada o salida de ingresos, son aspectos a tratar desde lo macro y también desde un núcleo pequeño, pero en donde convive un grupo de personas con necesidades diferentes que cubrir. Ambas partes se unen: las necesidades financieras de una familia y el panorama económico regional, nacional y global. Un centro familiar necesita tomar en cuenta las posibilidades y alternativas que tiene al alcance para subsistir a la situación económica de su entorno. Un ejemplo de estrategia vista desde lo macro, es el ajuste y balance del gasto de la familia.

No hay que confundir la microeconomía con el estudio de las finanzas pequeñas. Lo micro es las células de lo macro y estudia las decisiones de diferentes agentes económicos desde la perspectiva individual. De esa manera, se pueden analizar tácticas financieras para cualquier tipo de empresa (pequeñas, medianas y grandes), poniendo en una balanza los objetivos de la compañía y los agentes económicos vigentes con el fin de tomar decisiones que sólo impactarán dentro del negocio. Sin embargo, cualquier cambio dentro de la corporación, también repercute en el terreno de lo macro. Lo micro es la base teórica de la macroeconomía.

MACRO SOBRE LAS TENDENCIAS

Para la crisis que aún no se termina, el consumo local, el aumento del comercio electrónico y la baja de intereses son trebejos, desde el plano de lo macro. Al hablar de una preferencia por lo local, también se prepara un efecto en cadena colectivo que comienza por una localidad y luego se extiende más allá de sus fronteras. El localismo, aunque no es propiamente una tendencia económica sino una filosofía política, se mantiene relacionado con el ámbito de las finanzas. En esa corriente, el principal motor de consumo siempre va a ser preferentemente el local. Pero a pesar de que esta perspectiva resulta favorecedora, no se debe implementar sin que haya una posibilidad de intercambios con otros consumidores de distintas localidades.

En México, el localismo se volvió tendencia desde el inicio de la pandemia. El impulso principal del alza en el consumo local fue la preocupación de los usuarios por poner en riesgo su salud a través de productos provenientes de otros países, principalmente de Estados Unidos y de China. El más beneficiado por esta tendencia fue el sector de abarrotes. Según datos del Pearson Research, en los meses de marzo y abril de 2020, las ventas en empresas del rubro alimenticio subieron hasta un 22 por ciento comparándolo con el año anterior. Además, servicios como entregas a domicilio por parte de abastecedores de alimentos, tuvieron un incremento significativo en ese mismo año y que aún persiste en el 2021.

Foto: Freepik

También se presentó un alza significativa en el comercio electrónico. La posibilidad de comprar productos en línea y sin la necesidad de salir de casa, fue una solución viable en la pandemia. En el 2020, uno de cada tres hogares, 32 por ciento en general y 40 por ciento con niños, aumentó sus gastos en Internet durante los primeros periodos del confinamiento en México. Desde la perspectiva macro, este impulso de las redes se convirtió en un benefactor de consumo y en un aumento en el ingreso de productos nacionales y locales, por lo que para este año se deben tomar en cuenta otras perspectivas dentro de este sector. Un ejemplo de ello sería proponer estrategias más efectivas para evitar fraudes.

Aunado a ello, la baja de intereses de las bancas internacionales y nacionales sigue siendo una tendencia para este año, impuesta desde lo macro. En diciembre de 2020, los bancos del país contaban con 600 mil millones de pesos disponibles para ser empleados en créditos. Sin embargo, a raíz del coronavirus, esta demanda se contrajo y por el momento aún persiste en esa línea. En torno a la situación económica mexicana, desde esa fecha se pronosticaba una lenta recuperación de las bancas nacionales; por el momento, permanece con ese pronóstico. Para ese entonces, Julio Carranza, vicepresidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), explicó en una conferencia de prensa que el 2021 era un buen momento para que las empresas y las personas pensaran en créditos de tasas competitivas por la baja de intereses.

A pesar de todas las propuestas vistas desde la perspectiva macroeconómica y de que aún la crisis sigue permeando al territorio internacional, las opciones y el impulso de estrategias en mercados emergentes es vital para la recuperación financiera desde el ámbito familiar hasta el empresarial. Es necesario seguir adaptándose.

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