Atención primaria de salud
Salud

Atención primaria de salud

El bienestar como principio

Ilustración de portada: Behance / Björn Öberg

La atención primaria de salud (APS) es un enfoque dirigido a garantizar el mayor nivel posible de bienestar, en materia sanitaria, en los diversos estratos de una comunidad. Al menos así la concibe la Organización Mundial de la Salud (OMS),

Es descrita como un proceso continuo que va desde la prevención de padecimientos hasta las intervenciones médicas (tratamientos, cuidados, rehabilitación) dirigidas a restablecer la salud de una persona.

Acuñar una definición de este concepto no fácil. En los últimos cuarenta años se han hecho varias interpretaciones sobre lo que debe abarcar. Las diversas perspectivas han influido en su definición y, por tanto, en la forma en que se concreta dentro de la práctica médica.

Más claro está el tema de sus componentes. Dos de ellos son la instalación de servicios sanitarios coordinados y completos, así como acciones y políticas diseñadas para incidir en las determinantes de la salud. Hablar de atención primaria también es remitirse a su objetivo: el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr.

La pandemia por la COVID-19 puso en el centro del debate un asunto directamente relacionado con la APS: la cobertura sanitaria universal. Lograr esa cobertura total exige que los sistemas de salud dejen de girar en torno al sol de las enfermedades. ¿Cómo se logra eso? La forma recomendada es cambiar la perspectiva y centrarla en las personas.

Con ese fin debe establecerse un diálogo con los integrantes de una comunidad, comprender sus necesidades, hacerlos partícipes de las medidas enfocadas a lograr una atención integral que los acompañe a lo largo de sus vidas y no sólo cuando sufren algún malestar.

El gran reto consiste en consolidar un enfoque tan inclusivo como eficaz, además de accesible, que ayude a mantener en buena forma a los miembros de una sociedad, tanto a nivel físico como mental.

INVERSIÓN

Se ha demostrado que destinar mayores recursos a la APS mejora el desempeño de los profesionales de hábitos blancos, la rendición de cuentas de los sistemas de salubridad y, en general, los resultados que se obtienen en los indicadores relacionados con la condición de una población.

Un rasgo destacado de este enfoque es que considera factores como los sistemas alimentarios, el tema educativo, la cuestión ambiental y más variables que influyen en las opciones de tener una sociedad más sana o más enfermiza.

Ilustración: Behance / Yasmin Ayumi

Razón de peso para destinar recursos a la APS es hacer al aparato de salubridad más resistente en tiempos de crisis. Al ganar fortaleza, el conjunto de los servicios de salud puede reaccionar más rápido y con mayor eficacia una vez que detecta los signos tempranos de una epidemia.

Esto se traduce en que el ejército de doctores, enfermeras, paramédicos, laboratoristas y demás integrantes del sector salud estará listo para la batalla en cuanto el enemigo empiece a manifestar abierta hostilidad.

ORIGEN

Las raíces de la atención primaria se hallan fuera de clínicas y consultorios: en el terreno de un pacto social que pugna por un acceso equitativo a consultas, tratamientos y rehabilitación. Su motivo central es sencillo de explicar: la prestación del servicio médico debe llevarse a cabo desde la solidaridad con el prójimo.

¿Qué debe trabajarse? La consolidación de un sistema de salud adecuado para los individuos, con un diseño acorde al contexto que les rodea y cuyas líneas de actuación no se desvíen de la obtención del fin deseado.

Cuando se fortalece la atención primaria de salud, las instalaciones sanitarias tienen recursos acordes a los retos que plantean enfermedades y trastornos; hay suficiente personal médico en las clínicas; las personas reciben cuidados en condiciones de equidad y con respeto a sus derechos humanos.

La APS también representa dotar a los servicios de asistencia médica con sistemas de información actualizados y oportunos. En síntesis, se traduce en una forma de propiciar la salud de madres, niños, adolescentes, adultos jóvenes y personas mayores.

Posee componentes para educar a la población en temas como salud sexual o reproductiva; para asegurar el acceso a medicamentos y suministros médicos.

Apuesta por la prevención y una respuesta temprana ante emergencias y en el combate contra la enfermedad, tanto en sus manifestaciones transmisibles como en las no transmisibles.

Ilustración: Behance / Jacopo Rosati

A NIVEL MUNDIAL

Se estima que unos 3 mil 600 millones de personas, prácticamente la mitad de la población mundial, no tienen una cobertura de salud básica.

Proyecciones de la OMS muestran que al ampliar la APS en países de ingresos bajos y medianos se evitarían, de aquí al 2030, hasta 60 millones de defunciones y la esperanza de vida aumentaría en 3.7 años.

Extender la atención primaria no es algo que se pueda hacer de un día para otro. Demanda aplicar cientos de miles de millones de dólares (entre 200 y 370) al año con miras a ofrecer un paquete de asistencia sanitaria más completo.

La OMS recomienda a los gobiernos del planeta invertir en APS el equivalente al 1 por ciento del Producto Interno Bruto nacional.

¿DÓNDE ESTAMOS?

En mayo de 2019, la Secretaría de Salud de México anunció que iba a trabajar en el diseño de un modelo de APS a través de acciones de prevención, detección y tratamiento de enfermedades.

Implementar ese modelo representaría brindar asistencia sanitaria a 20 millones de mexicanos que no tienen ni acceso a consulta médica ni a medicamentos.

En la SSA se estima que conformar una red de servicios de primer nivel de calidad resolvería hasta un 75 por ciento de las patologías que aquejan a la población.

Desde mediados de la década pasada, el referente de México es el modelo de APS hecho en Dinamarca, país que ha conseguido contener, al fortalecer el nivel de atención básico, un alto porcentaje la morbilidad. Esa decisión se ha traducido en beneficios más allá de la salud de la gente: crecimiento económico y un incremento de la equidad social.

A decir de varios especialistas del ramo de la salud, México hace bien al aspirar a modificar su sistema de salubridad para adecuarlo al enfoque de la atención primaria. El diagnóstico, sin embargo, indica que el objetivo todavía está bastante lejos.

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