Geles Cabrera
Arte

Geles Cabrera

La forma del pasado

La actualidad en el arte, como en muchos otros aspectos, intenta reescribir otras épocas para ofrecer una mirada más inclusiva y dar el lugar merecido a quienes han sido olvidados sin más razón que el sesgo y las creencias del pasado.

En el trabajo de la escultora mexicana Geles Cabrera puede verse la influencia modernista, pero al delimitarla en su contexto se descubre su importancia. Fue una pionera de este estilo en México, pues se atrevió a realizar una propuesta que rompía con la fuerte tradición mexicana de ese entonces.

UNA VUELTA AL PASADO

El curador Pedro Reyes, quien escribe para la web del Museo Experimental el Eco, conoció a Geles Cabrera en una antología de escultura mexicana de los años sesenta. Su interés por la obra de esta artista lo llevaría a indagar en Internet, donde no encontró suficiente información al respecto.

Al llamar al Museo de Escultura Geles Cabrera, se encontró con la sorpresa de que la escultora, que según su investigación no ha obtenido el reconocimiento merecido, seguía viva: cuenta con 94 años de edad y ella misma atiende el teléfono del museo.

A partir de entonces su trabajo ha sido rememorado por diversos medios donde se hace énfasis en su figura como pionera, como primera mujer que decidió dedicarse a la escultura en México. También se le conoce como una pieza clave para comprender la historia del arte en el país; su huella se encuentra precisamente en el paso hacia las vanguardias nacionales.

Fundadora del Salón de la Plástica Mexicana, ha mantenido un papel importante en el medio artístico, con la peculiaridad de mantenerse casi anónima por una gran fracción de su carrera. Sin embargo, recibió el Primer Premio en el XXI Salón de Bellas Artes de La Habana en 1949 cuando tenía tan sólo 20 años de edad, y en 1985 el Primer Premio de Escultura en Gabrovo, Bulgaria.

Foto: artac-aiap.org

Alumna de Fidias Elizondo, estudió en la Academia de San Carlos en México y posteriormente en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. Cuando habla de este periodo, hace notar que sus logros no fueron sencillos al ser una mujer tratando de hacerse un lugar en un espacio dominado por hombres.

Se puede entender su trabajo como una conexión entre la forma modernista y el pasado prehispánico. Al igual que autores europeos como Amadeo Modigliani o más tardíamente Alberto Giacometti, quienes retomaban expresiones artísticas africanas, Cabrera lanza una mirada hacia un pasado distante, como denotando que el trato modernista de la forma siempre estuvo allí, simplificado y casi llegando a la abstracción. Una vuelta al pasado que incorpora elementos del mismo para subvertir las normas e ideas tradicionales de lo que puede o no ser llamado arte.

EL REGRESO AL OJO PÚBLICO

Una parte importante de la formación de la escultora está relacionada con su familia y las posibilidades que tuvo gracias a su padre, que se interesó por enseñarle sobre el arte precolombino. En una entrevista con el curador y artista 3D Pedro Reyes para el Museo Experimental el Eco, Cabrera menciona el trabajo de su padre como una oportunidad de ver este tipo de arte de cerca, puesto que él trabajaba como ingeniero civil y durante sus excavaciones rescataba piezas de este periodo.

La escultura en piedra de Cabrera tiene una textura muy porosa que la hace ver como salida de un encuentro arqueológico con objetos de un pasado muy distante. La intención de la artista era respetar, precisamente, las características del material por sobre la obsesión de manipular la forma a la perfección.

La terracota o tierra cocida, es una técnica de alfarería en que se utiliza arcilla moldeada y endurecida al horno para dar como resultado un tipo de cerámica. Fue utilizada ampliamente por Cabrera para lograr sus característicos acabados, a pesar de que fue calificada como frágil por el coleccionista de arte Álvar Carrillo Gil.

Foto: eleco.unam.mx

La obra de Geles Cabrera llamó la atención del historiador y crítico de arte judeoalemán Paul Westheim, quien incentivó a algunos coleccionistas para que se interesaran en ella. Sin embargo, su trayectoria avanzó por un camino escarpado, y el trabajo de la artista tuvo que sobrevivir al olvido del sector privado e institucional.

La exposición Primera escultora de México, presentada en el ya mencionado Museo Experimental El Eco en Ciudad de México, intenta devolver la mirada a una propuesta que debió sobresalir en su tiempo y que además se adscribía perfectamente a lo que entonces estaba en voga.

Para esto se realizó un evento que expuso la obra de Cabrera Reyes con base en un concepto curatorial museográfico bastante tradicional y centrado en lo historiográfico, pero que contextualiza también las nuevas relaciones de trabajo y de amistad que la artista ha logrado con varias personas pertenecientes a la institución.

Su primera exposición en este nuevo formato se realizó en la galería Mont-Orendain y contó con la participación de artistas como el escultor Mathias Goeritz en la creación del recinto donde lucieron las obras.

EL MOMENTO

La piedra es utilizada por Cabrera como un elemento de peso que le brinda a sus obras una textura especial y que no pretende engañar al ojo humano. Es decir, la piedra no deja sus propiedades para tomar la figura de una persona, sino que es al mismo tiempo material y forma, sin ocultar sus características.

Cabrera la utiliza como un elemento narrativo que hace pensar al espectador que podría encontrarse un objeto como ese en un momento del pasado, debido a que no mantiene la intención mucho más moderna de manipular por completo el entorno.

Foto: Twitter

Su exploración formal y poética utiliza la ya mencionada influencia de las estéticas prehispánicas, pero también apuesta por una reinterpretación vanguardista. Es por eso que los temas que aborda son el amor y el erotismo en una visión más centrada en el siglo XX. La pareja y, más que eso, la fusión de los cuerpos femenino y masculino, denotan la intensidad con la que representa el vínculo amoroso.

La artista se vio visiblemente influenciada por el escultor británico Henry Moore, lo que es notorio en el tratamiento cubista que le da a la forma. En una clave modernista y de simplificación casi abstracta de las formas, Moore destaca espacios vacíos, característica que la escultora mexicana incorporaría a su obra.

A partir de estos antecedentes e influencias, Cabrera supo tender una línea entre la visión vanguardista con una necesaria vista hacia el pasado. Es decir, era consciente de que el camino hacia la descomposición de la forma era sólo parte de un impulso por recuperar lo que se había dejado atrás con la complejización y realismo de la misma.

Cabrera apuesta por esta visión primitivista que recuerda, según la web del Museo Experimental el Eco, a la sexualidad femenina propia de las estéticas prehistóricas. Esto le brinda herramientas a la escultora para sugerir la forma en vez de exponerla por completo. El erotismo se centra más en jugar con la imaginación del espectador, que mostrarse en toda su intensidad.

Su trabajo ha transitado por diferentes proyectos colectivos como el Gucadigo, teniendo una fuerte impronta como un personaje que pasó al olvido tras codearse con figuras importantes del arte en México, y que sin embargo ahora se encuentra en un momento de reconstrucción y visibilidad de su carrera.

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