El cerebro y su autocompletado
Ciencia

El cerebro y su autocompletado

La acción de dar sentido a los recuerdos

Ilustración de portada: Behance / James Round

Entre todas las importantes funciones del cerebro, como mantener en marcha la digestión, la circulación y demás procesos necesarios para la vida, están aquellas que le dan forma a la mente de maneras impresionantes.

El cerebro se encarga de elegir los recuerdos e intenta darles un sentido, lo que trae consigo numerosas ambigüedades. A pesar de que muchas veces no se tienen datos confiable o de los que se pueda estar completamente seguro, el cerebro completa la información para que tengamos una historia sin huecos, o mejor dicho, que creamos que la tenemos.

EL ENGAÑO DE LA MEMORIA

Los ejemplos pueden ser diversos y de una cotidianidad preocupante. Un álbum, una serie de fotos de un día que no se recuerda por completo, o hasta una frase mencionada por otra persona. La historia se completa sin tener los datos necesarios, pero ¿por qué razón el cerebro haría esto? Las respuesta puede ser, más que tranquilizadora, confusa y conflictuante.

El estudio Recolección en el circuito entorrinal hipocampal (2019) publicado en Nature communications, ofrece una respuesta al respecto. Propone el ejemplo de hojear un álbum de fotos y ver una imagen de una puesta de sol en la playa, que trae recuerdos placenteros de un sabroso cóctel que la persona bebió esa noche.

Los modelos computacionales que se usaron en el estudio, indican que cuando se recibe la señal de una memoria parcial, como lo es estar en la playa, las neuronas del hipocampo coordinan el restablecimiento de otras memorias asociadas, como el cóctel y su sabor, en las dianas corticales del cerebro. Es decir, debido a la comunicación entre estas partes del órgano, se asocian memorias a pesar de que no se tenga la historia completa en la foto.

El hipocampo eleva en un 200 por ciento su activación después de enviar una señal durante la recuperación asociativa exitosa. Sin embargo, este proceso no necesariamente brinda una relación fidedigna de los hechos.

Antes de formar una representación de lo ocurrido, un sector de neuronas del hipocampo distingue entre diferentes señales de la escena percibida, como el paisaje, el lugar, los edificios y otros elementos. Todo es recogido por el circuito hipocampal-entorrinal, para reconciliar puntos de vista que puedan ser percibidos como dispares.

Foto: Behance / Nick Ogonosky

EL AUTOCOMPLETADO

Se puede decir, entonces, que el cerebro puede engañarnos para conformar un relato reconocible o lógico en nuestra mente. Una de sus funciones es mejorar nuestra comprensión de las situaciones con la información que se pueda recabar, aunque esta sea mínima.

El estudio llevado a cabo por las universidades de Birmingham y Bonn, utilizó participantes a los que se les presentó una serie de imágenes con escenas diferentes. Los objetos que aparecerían junto a cada escena serían dos en concreto: una frambuesa o un alacrán.

La dinámica consistió en que los participantes memorizaran una combinación de objeto y escena determinada, durante tres segundos. Se procedió a presentar por segunda vez la misma escena después de un descanso, teniendo como tarea reconstruir la imagen del objeto asociado. En este proceso, los investigadores liderados por el profesor Florian Mormann encontraron que la activación de las neuronas del hipocampo aparecía durante la asociación de las escenas y los objetos, lo que ocurría también cuando tenían que recordar la escena sin ayuda de los objetos.

La actividad del hipocampo apareció durante mayor tiempo cuando intentaron recordar los objetos. El acto de recordar se encontró muy parecido, en cuestión neurológica, al proceso de aprenderse los objetos en un inicio. A esto se le llama “reincorporación”; las neuronas del hipocampo le indican al resto del cerebro dónde se encuentran recuerdos específicos.

Los estudios anteriores se centran en personas que padecen epilepsia con el fin de encontrar en el cerebro las partes que están dañadas y causan convulsiones, pero hablan también del funcionamiento de un cerebro sin este tipo de problemas. De hecho, un experimento ya conocido como un clásico dentro del ámbito, es aquel en que la función de autocompletado influye en la creación de recuerdos falsos.

Realizado en 1996 por los investigadores Maryanne Garry, Charles Manning, Elizabeth Loftus y Steven Sherman, fue publicado en la Psychonomic Bulletin & Review como Imaginación inflada: imaginar un evento infantil aumenta la confianza de que realmente ocurrió.

En esta investigación se pidió a los participantes que imaginaran una serie de eventos que se les presentaban, para que luego respondieran qué probabilidad había de que ellos no hubieran experimentado lo mismo en el pasado. El hecho de sugerir de alguna forma que la situación no haya ocurrido, les hizo pensar que había menos posibilidad de haber vivido ese evento. Esta manera de procesar la información implica que, sin este incentivo, se podría pensar que de hecho se vivió algo parecido.

El cerebro suele descartar aquella información que no se ajusta a nuestras creencias, por lo que es importante cuestionarnos a nosotros mismos. Foto: Behance / Fran Pulido

LOS ATAJOS ANTE PROBLEMAS COMPLEJOS

Según los científicos cognitivos Hugo Mercier y Dan Sperber, las personas desarrollan atajos para comprender una situación; es decir, realizan un ahorro de energía al momento de justificar y dar sentido a algo, por lo que la conclusión a la que llegan, de manera rápida, puede no ser la mejor razonada ni la más elaborada. A esto se le llama razonamiento perezoso.

Lo mismo ocurre con la memoria y otros hechos. Al encontrar elementos a los cuales relacionar una imagen mental, en vez de intentar acceder de manera concienzuda a un recuerdo, se forma un relato rápido y nos convencemos de que ocurrió.

La duda es, pues, si realmente somos la persona que imaginamos o se trata únicamente de una estrategia mental que puede indicar, de forma general, los conceptos con los que se ha relacionado la personalidad propia. Muchos de nuestros valores y asociaciones podrían ser erróneos y no sobrevivir a un análisis profundo, y sin embargo los creemos.

Cuando se trata de formar una opinión, el mismo fenómeno ocurre. La función de autocompletado del cerebro es aquella que nos permite dirigirnos de un lugar a otro para comenzar a comprender un fenómeno; sin embargo, conformarse con una explicación rápida o predeterminada, por así decirlo, puede implicar el desarrollo de la intolerancia y la polarización.

Lo cognitivo influye profundamente en el comportamiento cotidiano. En La Ilusión del conocimiento, Steven Sloman y Philip Fernbach sostienen la idea de que la complejidad de ciertas temáticas, por ejemplo la política, pueden escapar al entendimiento precisamente por esta cuestión. Las personas tienden, según los autores, a tomar un bando u otro y a seguir las opiniones que les parezcan más satisfactorias, sin tomar en cuenta que esto podría estar abonando a su capacidad de autocompletar un tema que tiene muchas más variantes y formas de ser abordado.

Es entonces cuando las personas se vuelven propensas a defender a toda costa la explicación que les parece más satisfactoria, sin acceder a más conocimientos u opiniones al respecto y favoreciendo una tendencia al dogmatismo. La tolerancia, así como la apertura y la capacidad de análisis, se ven bloqueadas por este primer y único acercamiento a un análisis.

En muchas ocasiones el cambio de ideas y la ruptura de paradigmas duele, porque destruye la concepción de la realidad que se tenía previamente. Y mientras tanto, el cerebro busca una manera de aliviarnos.

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