Fourth world
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Fourth world

Música para un lugar que no existe

De una combinación de técnicas de la música electrónica moderna con elementos sonoros de varias tradiciones étnicas, surge un estilo que parece centrarse en las sensaciones que acompañarían a un mundo extraño y lejano, el cual podría imaginarse como una región desconocida de nuestro planeta.

Por regla, la música está presente en casi cualquier producción audiovisual, aunque por lo general se trata más de un elemento del que se puede prescindir. La música instrumental denominada con el término fourth world, invierte esta convención para formar su propio mundo, únicamente a partir del sonido.

LA INTEGRACIÓN DE UN MUNDO

Es en el recientemente fallecido Jon Hassell que se centra esta historia. El trompetista y compositor estadounidense fue el creador del término fourth world music, también conocido simplemente como fourth world. El mismo Hassell lo describe como un sonido primitivo y futurista unificado, que combina características de estilos étnicos mundiales con técnicas avanzadas de música electrónica.

El resultado, más allá de piezas musicales que describen un mundo que no existe, es una evolución de lo que el género world music estaba haciendo desde la década de los 80, pero con una intención mucho más centrada en lo fantástico.

Foto: Gettyimages

La world music intenta unificar la música étnica y del mundo, llevándola al terreno popular. La etiqueta, más atractiva que el término folk para definir la música folclórica de un país, permitió que el interés por ella creciera, haciendo que los instrumentistas y compositores intentaran combinaciones de música étnica añadiendo otros elementos, por ejemplo, de electrónica.

El fourth world es una evolución de esta misma lógica, pero llevada al terreno de la música de vanguardia, que suele romper las reglas musicales para alcanzar resultados sonoros más interesantes. Tiene la ventaja imaginativa de ubicar al oyente en un lugar que podría no encontrarse en el planeta Tierra, o bien un mundo descrito por la ciencia ficción.

EL CAMINO HACIA EL CUARTO MUNDO

Un misionero mormón y antropólogo llamado Kilton Steward se encontró con los senoi, un grupo de pueblos malayos ubicados en lo alto de las montañas de la península del país.

Steward, en sus búsquedas y estudios, llegó a la conclusión de que esta sociedad mantenía una estrecha relación con el mundo de los sueños, su expresión e interpretación, cosmovisión que les permitía ser un grupo pacífico. Para ellos, los sueños placenteros deben continuar, extendiéndose hacia la vigilia, para que lleguen a un final que permita al soñador quedarse en ese estado.

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Estaban también interesados por aprender de otros grupos, incorporando en su vida los conocimientos y expresiones de estos, por lo que no tenían una postura hermética. Su acercamiento a la diversidad se puede relacionar, de alguna manera, con los objetivos de la música del mundo y por lo tanto con el fourth world.

La cosmovisión de este grupo y la noción de Steward sobre los sueños, levantó la discusión sobre este mundo hasta entonces inexplorado, y logró que en occidente se investigara más al respecto. La humanidad no había visto el potencial científico en esta materia, hasta aprender de la cosmovisión de este pueblo alejado.

Jon Hassell conocía esta historia, y fue a través de su fascinación por ella y, en concreto, por la teoría del sueño de los senoi, que comenzó a idear el concepto fourth world. La región de los sueños de los senoi podría ser una mucho más inhóspita e inexplorada que la del individuo occidental y, por supuesto, con una mayor carga espiritual.

El concepto se articuló por primera vez en el disco Fourth world Vol. 1: possible musics (1980), un trabajo colaborativo entre el trompetista y Brian Eno. Hassell, por su parte, había incursionado en la música de vanguardia, la world music y el minimalismo. Eno, conocido por ser pionero del ambient, incorporó este género al álbum.

En su álbum de 1981, Dream Theory In Malaya, Hassell traspuso su interés por la teoría del sueño de los senoi a la tribu vecina semelai, ubicada no en lo alto de las montañas sino en los profundos pantanos de Malaya. El músico usa una grabación de campo (field recording), de salpicaduras de agua de la tribu mencionada. El ritmo alegre de este sonido se convirtió en la inspiración o, como él mismo mencionó, la “fuerza generadora” y la guía temática del disco. El resultado es la exploración sonora de un lugar fantástico y subjetivo, una realidad que sólo viven los habitantes de aquella región.

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EL LEGADO MUSICAL

La exploración de Hassell continuó en el disco Maarifa, palabra árabe que significa conocimiento o sabiduría. El disco cuenta con una producción de bastante calidad que sorprendentemente fue recogida de presentaciones en vivo de Hassell por Europa y los Estados Unidos.

Este proyecto fue dedicado al difunto pintor Mati Klarwein, autor de portadas icónicas como la del Abraxas de Santana o el Bitches Brew de Miles Davis, y también responsable de la portada del Maarifa.

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La sonoridad del fourth world es indivisible del camino creativo de Hassell, y tomó una forma bastante definida desde la colaboración con Eno. En resumen, este género tomó como base el minimalismo, que es una reducción de la música a sus características más simples; la electrónica vanguardista, que rompe reglas establecidas de la música como lo es la armonía y la melodía, y el field recording.

La llamada vertiente clásica del fourth world se conforma de trabajos que vieron la luz entre la década de los 80 y 90. Tiene en su haber discos como el Messages and portraits de Roberto Musci & Giovanni Venosta, Poiemusia La Nau Dels Argonautes de Pep Llopis o Universo Da Ilha de Vasco Martins. Además hay una corriente de fourth world contemporáneo que continúa explorando nuevos sonidos, con autores como Les Halles, Andrew Pekler o James Ferraro.

Las percusiones de ritmos poco comunes y alejados de la concepción occidental, pueden sonar en el fourth world como el retumbar de la tierra o el eco de una caverna. La trompeta de Hassell, con efectos de repetición y eco, agrega a la voz principal una segunda que juega con la disonancia, en una conjunción en la que puede percibirse la lógica musical pero no deja de parecer el sonido de un lugar lejano y tal vez virgen, separado de la influencia occidental.

Aunque Jon Hassell anunció pasar por dificultades económicas y de salud antes de su reciente defunción, su legado impactó un ámbito de la música experimental que continúa dando frutos. El trompetista no sólo aportó una visión única de la música a través de sus aportaciones técnicas, sino que lo hizo en pos de las características más imaginativas y evocativas de la misma.

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