¿Ya decidiste?
Nuestro mundo

¿Ya decidiste?

Nuestro Mundo

Tomar decisiones es un acto que obedece a la voluntad, al raciocinio, al corazón y muchas veces al sentido común que se ausenta con tanta frecuencia.

La vida ocurre en tres escenarios: uno en el cual se expresa la necesidad de definir cosas, otro donde la mente habla, pero el corazón no entiende y otro donde la necesidad de dar vuelta a la hoja es tanta que el desapego es el motor que impulsa las acciones. Por supuesto que me refiero a las decisiones que definen caminos y trascienden el presente.

Ejemplifico: Alguien trabaja en una empresa y aunque está conforme con el devenir de su vida laboral hay algo en su interior que le pide ir por más, la persona reconoce esa voz y está dispuesta a escucharla, no necesariamente para dejar lo que tiene, sino para hacer un balance. Este escenario de definición está vinculado de manera general con decisiones de rumbo. El segundo escenario hipotético es en el que se sopesa la decisión, se reflexiona en ella, pero los sentimientos marcan otro derrotero, ésta es más complicada porque se alcanzan a ver consecuencias que no siempre son las más convenientes, pero aun así el corazón se empeña en decidir, por supuesto, es zona de riesgo.

El tercer escenario es cuando toda la energía la dirigimos en dejar atrás eso que sabemos nos daña, y que por lo tanto puede presentarse en distinto planos: el laboral, el de las relaciones interpersonales, el de los hábitos, el de la cotidianidad.

La toma de decisiones también parte de distinto lugares: el miedo, la conveniencia, la información, la desinformación, la consciencia, la inconsciencia. Lo cierto es que hay muchos factores que sumados forman un caldo de cultivo idóneo para ser más o menos asertivos en nuestros propósitos. Las decisiones se complican en la medida que involucran a personas que amamos las cuales pueden ser afectadas, por eso, el miedo suele ser el principal inhibidor de la vida. La madurez la conceptuamos como aquello que nos permite hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos (decisiones), eso tiene que ver con la templanza, la capacidad crítica y el dominio de la mente, el gran problema se da cuando esa aparente madurez es derrotada por la intensidad de las emociones, bien dicen que la ocasión hace al ladrón y es verdad, porque acaba en dos patadas con la madurez, cuando entramos a este territorio, más nos valdría no hacer nada y esperar a que el tiempo (pasiones) amainen.

Por eso, estar atentos a lo que sentimos es fundamental, cuando dejamos de tener control de nosotros mismos, es obligado parar. Venimos a este plano material a equivocarnos, a darnos cuenta y a corregir, aunque también podríamos decir que estamos aquí para acertar, darnos cuenta y seguir, cada quien elegirá lo que le acomode, aunque no creo que haya un solo ser humano que no se haya arrepentido, frustrado, dolido por haber elegido en tal o cual sentido.

La bondad de la elección se expresa en cómo nos sentimos, una vez que optamos por algo, porque como lo sugiere Ortega y Gasset en sus estudios sobre el amor, en la respuesta sincera de lo que uno quiere va impregnada una buena dosis de lo que uno es, hay algo que me mueve a pensar que esto no solo sucede en el amor si no en muchas otras expresiones de la vida.

Hay algunas señales de nuestro ser físico y emocional que nos dan indicios si lo elegido es potenciador o inhibidor de nuestros talentos. Te invito a dudar cuando: estas inquieto y no entiendes por qué, cuando estás buscando cualquier justificación para no ir adelante, cuando aquello te quita la paz y te roba el sueño, cuando tu humor cambia, cuando dejas de comer, cuando pierdes el foco de tu atención hacia lo que venias haciendo, cuando consultas con propios y extraños lo que estas dispuesto a hacer. Si te das cuenta que eso que supusiste que querías no es, toma otra decisión lo más pronto que puedas y apártate de lo que no quieres para tu vida, porque de algo estoy convencida, lo que no se hace a tiempo o nunca se hace o la demora desmorona el impacto.

Se dice fácil, pero a veces se convierte en calvario porque entran otros factores relacionados con el cómo piensas y cómo sientes. Hay una frase muy difundida que dice: no te arrepientes de lo que haces si no de lo que dejas de hacer. Piensa mejor si con tus decisiones alientas tus sueños, para mi es la luz que guía.

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