Ivana de Vivanco
Arte

Ivana de Vivanco

Entre lo festivo y lo inquietante

Los colores suelen saltar a la vista sin pudor. Explosivos, muestran un tratamiento simple y hasta infantil de la forma, pero resguardan un significado mucho más profundo que puede resultar misterioso.

El trabajo de Ivana de Vivanco recibe a sus espectadores con una cara festiva pero inquietante a la vez, con texturas que recuerdan al plástico y al cartón de los juguetes de fiestas infantiles y demás objetos entregados a quienes acuden a una boda. Los colores primarios resaltan de manera poderosa a una boca sonriente, roja, que muestra sus dientes.

LUMINOSIDAD Y COLOR

Ivana de Vivanco es una artista de nacionalidad chilena y peruana, que ha sabido extender los horizontes de su trabajo. Actualmente vive y trabaja en Alemania, y su obra abarca distintos medios como la pintura, la escultura, el dibujo y la gráfica.

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</small>Foto: elemmental.com</small>

Estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile, continuando su formación en la Universidad de Leipzig. Entre el 2013 y el 2021 ha realizado 13 exposiciones individuales en ciudades como Málaga en España, Leipzig y Berlín en Alemania, y más recientemente en Nueva York y Londres. Entre sus premios está el DAAD Grant en 2013, el Marion Ermer Prize en 2015 y el del Centro de Arte de Casa de Indias en Cádiz, España.

La página web Elemmental ha definido el color en su obra como un factor dual que puede servir como trampa y como consuelo a la vez. Y es que tanto en su escultura como en su pintura, el color aparece vivaz, haciendo contrastes protagónicos dentro de formas simples y cercanas a lo naif. El tratamiento de las sombras que tiene es pesado y sus trazos son musculares, fuertes, y a veces dotan a las formas de hermetismo y dureza.

Lo inquietante se puede notar desde trabajos anteriores y que distan de su estilo actual, principalmente en el uso del color, más apagado y con sombras más penetrantes. Es notorio en la exposición El juicio final en la escuela de 2016. Su gráfica tiene un trazo mucho más pesado, con líneas que se cortan la una a la otra, y texturas dispares.

Los cuerpos desnudos suelen acompañar a algunos vestidos en reuniones donde los tonos son tenues y las sombras intensas. La explosión eufórica y el baile se combinan con la solemnidad en partes casi iguales. Ejemplo de lo anterior se muestra en Ariadna I (2011), Ariadna II (2011) o Como I (2011).

En trabajos posteriores, el color y la luminosidad explotan, para dejar en claro que la festividad está allí, como una cara ineludible que, sin embargo, deja en un segundo plano una verdad más profunda e incómoda: el desasosiego y las penas que sienten y ocultan sus personajes.

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</small>Foto: artishockrevista.com</small

ARTIFICIALIDAD

La exageración en el color y en los comportamientos de sus personajes, se debe a que la artista intenta producir la sensación de que subyace una artificialidad en las escenas que representa. Vivanco critica la conducta humana a través de rasgos caricaturizados que rozan lo grotesco.

Las escenas deben estar vinculadas con sus propósitos. Para ello, la artista utilizó el libro Descripciones de cuadros del filósofo griego Filóstrato de Lemos, quien anteponía la imaginación a la imitación, en una reflexión bastante adelantada a su tiempo y que bien podría encajar con algunas de las vanguardias artísticas.

La artista realizó los cuadros que planteaba el filósofo, así como representó motivos bíblicos. Estas reinterpretaciones desde su particular visión, mucho más cercana a lo contemporáneo, se convierten en desacralizaciones de lo mitológico y lo religioso, motivos importantes para la historia del arte. La impronta que sabe realizar sobre estos temas, hace que se acerquen a lo cotidiano de manera inquietante. En ocasiones roza lo surrealista y lo escatológico, como en Venus y Adonis (2017).

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</small>Foto: masdearte.com</small>

Una parte importante de su estilo se debe a las características surrealistas que imprime en sus trabajos, principalmente las pinturas que se envuelven en un aura de ensoñación o estado mental. Ejemplo de ello está en Desayuno extraño (2018) y Una fiesta en la piscina peculiar entre Brandeburgo y el Cairo (2018).

En las obras de Ivanna de Vivanco el entorno es importante para establecer un tono, una escena de la cual partir para centrarse luego en sus detalles y en el comportamiento de quienes participan en ella.

Esta preponderancia del escenario hace que su obra tienda un vínculo con la puesta en escena teatral, en parte por sus formatos de hasta tres por cinco metros, que invitan al espectador a adentrarse en sus mundos y observarlas como un telón abierto. Las figuras humanas, cuyas proporciones y formas suelen ser irreales, son de un tamaño natural que invita al observador a vincularse con el entorno propuesto.

DE LA AMBIGÜEDAD A LA CRÍTICA

En la obra de De Vivanco, se deja espacio a una ambigüedad inquietante. Los personajes dirigen la mirada hacia lugares donde no parece haber nada, los ambientes son cotidianos pero llenos de penumbras. El misterio es un factor siempre presente.

En sus influencias más clásicas están la pintura de El Greco o de Goya, y en cuanto a su estudio del color, Tiziano es un nombre que sobresale. Respecto a referencias más actuales, la artista ha sido influida por Francis Bacon o Lucian Freud.

Paula Rego es otra influencia notable, quien utiliza lo grotesco combinado con un ambiente de cuento de hadas. Parece haber similitudes en las temáticas cercanas a lo carnavalesco, y también en la exploración de la sexualidad que hacen los personajes de Ivana.

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</small>Foto: masdearte.com</small>

Por otra parte, De Vivanco mencionó para Elemmental su admiración por el artista pop David Hockney, en cuyas obras los colores resaltan y aparecen de manera artificiosa.

Para la artista, es importante enviar un mensaje sobre el mundo en que vivimos. Es por eso que sus obras son atractivas al público y no dejan ver a primera vista la densidad que realmente tienen.

Algo que se debe tomar en cuenta al estar frente a su obra, es que sus figuras humanas están condicionadas, como las personas reales, a los cambios que experimenta en relación con el mundo. Es por eso que las caras no son realistas, sino que se deforman en razón de reflejar su mundo interior y lo que sienten.

En Dando vueltas (2020), los personajes no están del todo felices a pesar de que la escena se los permite. Esta incomodidad puede estar presente en cualquier persona, aunque no lo exprese; pero los personajes de De Vivanco nos hacen partícipes de esta emoción.

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</small>Foto: elemmental.com</small>

No quedándose conforme con esta manera de hacer crítica social, se ha adentrado a terrenos más políticos, denunciando el pensamiento colonialista. Utiliza una influencia del arte colonial de la escuela cuzqueña y quiteña con la que ella ha crecido, y enlaza sus elementos con reuniones en las que personajes claramente españolizados se divierten, como si disfrutaran de su botín. Un ejemplo visible está en El arca de los locos II (2017).

El trabajo de esta artista contiene elementos diversos que la hacen interesante y que, como en Auriculares (2021), juegan con lo carnavalesco para mostrar un lado más íntimo y emocional, tan sincero que puede fácilmente tocar su reflejo siniestro.

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