Arquitectura millennial
Arquitectura

Arquitectura millennial

Cimientos de una generación

Foto de portada: Unsplash/ Deborah Cortelazzi

La COVID-19 trajo un cambio de paradigmas. A pesar de la crisis, quienes lideran el mercado y las tendencias son la generación Y, mejor conocida como millennial; aquellos nacidos a principios de los años ochenta y mediados de los noventa. La pandemia marcó la pauta: una nueva cosmovisión en la arquitectura. Los jóvenes ya no buscan lugares grandes para habitar, sino todo lo contrario. Se dejan de lado los espacios amplios para darle paso a otros aspectos. Entre ellos, los usuarios prefieren la practicidad antes que la elegancia, sobre todo en la vivienda. La morada perfecta es completamente funcional. Pequeña, ubicada cerca de lugares estratégicos como restaurantes, tiendas o espacios recreativos y con un diseño inteligente en cuanto al aprovechamiento de la energía y las nuevas herramientas tecnológicas.

Lo pragmático predomina. Al buscar un complejo funcional, es de esperarse que tenga áreas con el mismo tamaño. Por ejemplo, el baño y el guardarropa deben tener una dimensión similar. Su estética se distingue por la abundancia de colores ásperos o duros, como gris, negro o blanco. No se busca pulir de más el entorno, sino interactuar con él de forma orgánica. Este estilo se ha identificado como arquitectura millennial. Es una deconstrucción del espacio para renovar las residencias. Se basa en una filosofía cuyo objetivo es impulsar el desarrollo personal y laboral. Todo ello a través de la apropiación arquitectónica.

LAS CINCO REGLAS

Uno de los principales postulados dentro de este estilo, es el cambio de la estética exterior por la interior, además de priorizar la comodidad. No importa el tipo de construcción. El modelo se puede aplicar dentro de cualquier infraestructura, desde complejos habitacionales hasta de entretenimiento. Sus principios seguirán siendo los mismos. En primer lugar, debe ser amigable con el medio ambiente. Los espacios en su mayoría son planificados para no dañar los ecosistemas, por ejemplo, no invadir zonas verdes ni contribuir a la deforestación. En caso de ser necesario hacerlo, se debe compensar con una acción sustentable, como plantar más árboles en áreas desprovistas de vegetación.

Dentro del esquema eco friendly, también se agrega el uso de energías renovables. Una forma común es la sustitución parcial de la energía eléctrica por la solar o que el complejo cuente con servicio de ahorro de energía. De esa forma se cumplen las metas ambientales y la unidad conserva su estatus funcional.

Hay una preferencia por complejos departamentales céntricos, con áreas verdes y ecológicos.

En segundo lugar, la obra se concibe a partir del punto de vista tecnológico. Es decir, ¿de qué forma resultará más eficiente aprovechar las herramientas digitales? Internet de las Cosas (conocido comúnmente por sus siglas IoT, en inglés, Internet of Things), es uno de los mecanismos cibernéticos tomados en cuenta al momento de proyectar los detalles de la morada. El término hace referencia a la conectividad de diferentes objetos mediante Internet. Un escenario posible: la cafetera comienza a calentar café cuando el reloj del celular hace sonar la alarma. IoT posee múltiples usos. Aunado al panorama pandémico, es un buen compañero del home office, ofreciendo un dinamismo que le brinda un plus al inmueble.

El tercer punto hace referencia al espacio. El propósito es claro. Las áreas de construcción son reducidas en la mayoría de los casos. El fenómeno se da con frecuencia en las grandes ciudades. Además, se debe tomar en cuenta que las nuevas generaciones no invierten la misma cantidad de dinero para comprar terrenos amplios. La selección y preparación del suelo resulta una combinación de ideas. Al arquitecto se le exige un gran empeño para mezclar creatividad, decoración y movimiento. La iluminación lleva la batuta. Los sitios no pueden ser funcionales si alguno de estos elementos falla, todos son de vital importancia. La estética no se queda atrás. Los diseños minimalistas son una opción viable para armonizar la obra.

Las áreas comunes protagonizan el cuarto postulado. Al contar con una zona pequeña donde se deban aprovechar al máximo las nuevas tecnologías con un gasto sustentable de energía, los lugares de encuentro deben ser sinónimo de tregua. La arquitectura millennial cuenta con su lado sentimental. Se piensa en los vínculos surgidos de la interacción. Así como el eje central es el trabajo y la practicidad, el descanso y los sentimientos no se dejan de lado.

Por último, las obras se sitúan en puntos estratégicos. Siguiendo con ese mismo principio de conectividad, la elección geográfica le da más funcionalidad al inmueble. Es importante que la construcción se erija en lugares céntricos. De esa forma, se encuentran cerca de ella servicios, ya sean médicos, de trabajo, creativos o comerciales. Así se le otorgan a los usuarios posibilidades de ahorrar tiempo y dinero en torno a la movilidad.

La arquitectura millenial se caracteriza por espacios reducidos, funcionales, poco ostentosos y bien iluminados. Foto: Unsplash/ Beazy

UN NUEVO PARADIGMA EN LAS RELACIONES

Al igual que el espacio se transforma en torno a la conectividad, también se piensa desde una perspectiva familiar. En estos años se habla de un nuevo modelo de pareja, donde ambas partes laboran y en su mayoría no tienen hijos; si los conciben, son pocos. Además tienen mascotas y pasan más tiempo de recreación, por ejemplo, realizan reuniones con amigos o familiares. La vivienda se reinterpreta gracias a la versatilidad. Los hogares se han vuelto híbridos. No es lo mismo una casa de hace 60 años que los nuevos modelos habitacionales. Uno de los cambios fue dejar de lado la construcción de casas de manera artesanal, es decir, puliendo con firmeza los detalles artísticos o los materiales empleados. Eso no significa que la arquitectura millennial se encuentre peleada con la estética, sino que el estilo también debe ser interpretado bajo la lógica de la funcionalidad.

Otro cambio son los complejos habitacionales. Se piensan desde la intimidad pero también dan calidez a quienes entran a ese círculo. Debido a la naturaleza de los hogares, no es posible que en él habite una gran cantidad de personas; pero, al reunirse un grupo, la interacción en los espacios y la convivencia se torna más amena. Por ende, se crea un vínculo más estable dentro de la familia o con las amistades. Existe una controversia en torno a las relaciones sociales millennials. La gran mayoría de las personas de esa generación busca relaciones cercanas con miembros de su propia elección. Por ejemplo, no todos los vecinos pueden entrar a ese círculo. Por lo tanto, se busca la comodidad e intimidad con los allegados, así como complejos donde se tenga privacidad.

En torno a las características del grupo generacional, el cambio mayormente está en la mentalidad. Según el Reporte de Situación y Tendencias del Sector Inmobiliario en México 2021, el 22 por ciento de los jóvenes prefiere comprar una casa y el 26 por ciento trata de buscar un espacio en los suburbios. Además, sólo uno de cada cuatro millennials considera comprar una vivienda como parte de una inversión o establecimiento de patrimonio. La gran mayoría de los usuarios, en vez de optar por la compra de terrenos grandes o casas, prefieren hacer uso de sus finanzas en educación y capacitación laboral. Existen valores apremiantes para esta generación, por ejemplo, el uso del tiempo libre. Hay una mayor exigencia en torno a ello. Esto da como resultado nuevas tendencias que quizás en un futuro se transformen en todo un estilo ritualizado.

La conectividad y la comodidad son prioritarias para los millennials. Foto: Unsplash/ Airfocus

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