Cuba: 1959-2021
Reportaje

Cuba: 1959-2021

¿Se fragmenta la dictadura más longeva de América Latina?

Somos la dignidad de un pueblo entero pisoteada.

A punta de pistola y de palabras que aún son nada

(Parte de la canción Patria y Vida)

Yunior García, dramaturgo, director y guionista teatral, narró que el 11 de julio se encontraba protestando pacíficamente frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión junto con al menos 20 personas cuando un grupo de agentes del Estado, vestidos de civiles, llegaron a detenerlos.

Detalló para BBC que al momento del arribo de las fuerzas de seguridad se encontraba sentado en el suelo, trató de levantarse mientras les aseguraba que no pondría resistencia: los agredieron.

Como si se trataran de sacos de escombros, detalla, fueron arrojados a un camión de basura y obligados a mantenerse en el suelo del mismo bajo amenazas de ser golpeados durante su traslado a la prisión de Vivac, ubicada a las afueras de La Habana.

Completamente incomunicado, él, al igual que el resto de cubanos que fueron detenidos por las fuerzas de seguridad fue interrogado e intimidado, relata.

Un agente de contrainteligencia le aseguró conocer su información personal de forma detallada así como su trayectoria artística; durante el interrogatorio inicial, trataban de entablarle una conexión con Estados Unidos.

Tras negarlo, fue depositado en la celda donde estaba confinado. García relató que observó que “en la cárcel, es a los jóvenes de 17 o 18 años a quienes maltratan más, porque según los trabajadores de las prisiones, esos son los peores delincuentes que hay en Cuba”.

Tras pasar una noche tras las rejas de Vivac, fue interrogado nuevamente el 12 de julio, sin embargo, las celdas se estaban saturando de presos políticos por las protestas masivas en toda la isla, por lo cual no hubo más remedio por parte de los agentes del Estado que liberarlo.

Ahora, Yunior García asegura que no tiene miedo y fue enfático, a su parecer “creo que llegamos a un punto de no retorno en Cuba”.

Asimismo, en redes sociales surgió el testimonio de Dina Fernández “Dina Stars”, una youtuber que fue detenida en directo por la Policía Nacional Revolucionaria mientras daba una entrevista al Canal Cuatro de España en el programa Todo es mentira.

El 13 de julio, mientras se encontraba a cuadro, se le escuchó decir que estaba “dando la entrevista súper nerviosa porque la acaban de citar”, en referencia a que la Policía Nacional Revolucionaria se encontraba en su domicilio para llevarla a una comisaría.

Antes de cortar con la transmisión enfatizó que hacía responsable al Gobierno de lo que le pasara. Si bien en la entrevista que llevaba a cabo no se observó a los agentes cubanos a cuadro, allegados a Fernández difundieron videos donde se veía a la youtuber siendo conducida hacia un vehículo oficial.

Capturas de un video que subió la youtuber Dina Fernández a su Instragram, donde explica que no fue torturada durante su detención.

Tras pasar 24 horas incomunicada, Dina Fernández publicó a través de su cuenta de Instagram que se encontraba bien, y señaló que la llevaron por “promover campañas de manifestación, por incitación a delinquir”.

En Internet también surgió el testimonio de Leonardo Romero Negrín, un estudiante universitario de 22 años que fue arrestado el 11 de junio frente al Capitolio en La Habana, donde se concentró la mayor manifestación.

A través de redes sociales, Romero Negrín relató que salió en defensa de un antiguo alumno suyo que estaba siendo pateado en el piso por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria sólo por grabar las manifestaciones con su teléfono celular.

Me agarraron varios oficiales, me hicieron una llave y me dieron golpes, pero no fue ahí donde me golpearon de verdad”, aseguró para el diario El País. Romero Negrín relató que fue trasladado a la estación de Dragones, ubicada a una cuadra del Capitolio cubano. “Cuando entramos me tiraron al piso y entre cuatro personas me tiraron a patadas”.

El 30 abril de este año él ya había sido detenido por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria por manifestarse en la capital cubana con un cartel que rezaba “Socialismo sí, represión no”, por lo que se encontraba bajo medida cautelar, motivo por el cual evitó participar en el estallido del 11 de julio, sin embargo fue detenido.

Un oficial fue con una tabla de madera y una cámara en la otra… me dio varios tablazos en las piernas”, detalló Romero, y continuó narrando que “llegó otro oficial de la estadio Dragones; les dijo que me aguantaran, me cogió del cabello y gritó ‘¡Por mercenario!’. Me dio un cabezazo, casi me desmayo, en el piso me siguieron golpeando”.

Estos tres testimonios, al igual que los cientos de ellos difundidos a través de la red social Twitter por usuarios, así como por la Fundación Nacional Cubano Americana, CubaNET y otros medios, tienen un común denominador: la violenta respuesta policial y de civiles afines al régimen castrista armados con palos, en respuesta a quienes consideran traidores de la Revolución Cubana.

La conmoción nacional e internacional fue tal que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel “reconoció” que habría que pedir disculpas por la respuesta contra las manifestaciones del 11 de julio si se habían cometido excesos contra inocentes, sin embargo, el líder del régimen mantuvo una postura de criminalización hacia quienes protestaron.

Díaz-Canel consideró a la mayoría de los que se manifestaron como delincuentes, mercenarios y confundidos. Culpó al Gobierno de Estados Unidos de incitar a la rebelión y manipulación de las redes sociales para mostrar una imagen de ingobernabilidad en la isla.

Tras estas declaraciones, llegó la tensa calma desde el primer minuto del 12 de julio, y actualmente, aún se vive para quienes se vieron afectados por la represión.

Muchos de los manifestantes del 11 de junio fueron detenidos por policías vestidos de civiles.

La isla despertó con la conexión a Internet cortada, mientras agentes de la Policía Nacional Revolucionaria y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) conocidas como las “avispas negras”, realizaban rondines y detenciones en contra de los manifestantes del 11 de julio, sin embargo, esta situación no llegó sin previa advertencia para el régimen cubano.

PROTESTAS CON ECO

Omar López Montenegro, director de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana detalló que dos años antes del estallido de la pandemia por SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, Cuba ya vivía una serie de protestas por reclamos puntuales.

Las exigencias iban encaminadas principalmente al restablecimiento de suministros de energía y agua, comida, acceso a medicamentos, entre otras cosas, y fue a través de estas pequeñas manifestaciones que la gente de la isla “aprendió que podía protestar y que podían tener resultados, aunque no fueran extraordinarios”, subrayó.

Estas acciones, previas al COVID-19, provocaron que en la isla se dejara de ver de manera extraña el acto de protesta y desafío cívico y, sostiene López Montenegro, al volverse más constantes, dio un sentido de empoderamiento a los cubanos.

El viernes 27 de noviembre del 2020, se registró una inusual protesta conformada por más de 300 artistas, periodistas independientes e intelectuales frente al Ministerio de Cultura de Cuba que se manifestaban contra el Decreto 349. Este actualiza otro decreto, el 226, fechado en 1997, el cual regula la política cultural de la isla y la “prestación de servicios artísticos”.

Con la proliferación de espacios “no convencionales, pero vitales, hoy en día para el arte y la cultura en la isla, como lo son las galerías y sedes teatrales en domicilios privados, restaurantes con programación cultural, exposiciones alternativas audiovisuales, el régimen castrista optó por poner todos estos espacios bajo sospecha”.

El Decreto 349 exige, entre otras cosas, la aprobación de las autoridades de Cuba para que los artistas presenten su obra al público, al tiempo que el Estado se crea como figura de inspector con las facultades para poder cerrar una exposición o finalizar un certamen musical o teatral si considera que estos no van acorde a los principios culturales de la Revolución.

Igualmente define, legalmente, la figura del artista y hasta qué punto implica al mismo, adscribirse a una institución estatal.

Con la inusual protesta frente al Ministerio de Cultura disuelta tras alcanzar un preacuerdo de diálogo, el viceministro Fernando Rojas aseguró a The Associated Press que habían optado por adjuntar regulaciones anexas al Decreto 349 para “suavizarlo”, sin embargo, no fueron hechos públicos.

Huelga de hambre de artistas y periodistas a las afueras del Ministerio de Cultura, el 27 de noviembre de 2020.

Rojas aseguró también que “quedarían más claras las funciones del cuerpo de inspectores del Ministerio de Cultura”, pese a que los artistas exigían la desaparición de esa figura con la autoridad de censurar en nombre del Estado cubano.

Por medio de un comunicado, el Movimiento San Isidro enfatizó que “no podemos vivir en un país donde no hay seguridad para los periodistas, los activistas y los que disienten. Basta de arrestos arbitrarios de causas creadas a conveniencia y caprichos desde el poder que hoy no ha sabido responder al pueblo, sino a su propia supervivencia en el poder”.

El colectivo disidente remató señalando que “hoy nos debemos una Cuba diferente, donde todos tengan la misma posibilidad de participar en el rumbo que tome el país”.

Por su parte, las autoridades caribeñas calificaron esto “como un nuevo show, instrumento desde Washington y Miami (Florida)” y que se trataba de “planes de subversión contra Cuba”.

Medios oficiales, afines al régimen cubano aseguraron que el Gobierno de Estados Unidos “buscaba a toda costa un pretexto que le permita escalar la situación creada por ellos mismos, con el fin de enrarecer y complicar más las relaciones entre ambos países”.

Si bien se realizaron varias protestas del denominado Movimiento San Isidro, conformado por este sector cubano, pese al “diálogo” abierto con las autoridades del régimen, las manifestaciones tuvieron identidad cuando días después del estallido de noviembre, y circulando a través de una memoria USB llegó a manos de los isleños la canción Patria y vida.

La canción, que se encontró disponible en la plataforma de YouTube, Spotify, Apple Music, Amazon Music, entre otras, a partir del 16 de febrero del 2021, es una dura crítica a las políticas implementadas por más de 60 años por los hermanos Fidel y Raúl Castro, y ahora por Díaz-Canel.

Desde su lanzamiento, el Gobierno de la isla ha buscado contrarrestar el éxito de la canción con un llamado de apoyo a la Revolución, teniendo como resultado que la popularidad y mensaje de Patria y vida cobre mayor relevancia dentro y fuera de la isla.

El videoclip que acompaña la canción que fue producida en La Habana y Miami forma parte de un hito cultural en la isla debido a diversos factores, principalmente a las imágenes de protesta y represión de las mismas que se viven en Cuba, así como la participación de artistas que anteriormente eran afines al sistema castrista.

Tras el éxito de la canción tanto en la isla como en el exilio cubano, y con las manifestaciones continuas, en La Habana estalló una protesta de vecinos del barrio de San Isidro en esa ciudad, donde, en un acto inédito, al momento en que llegaron agentes de la Policía Nacional Revolucionaria a efectuar detenciones, la gente comenzó a gritar “Patria y vida”.

Miembros del Movimiento San Isidro sostienen pancartas con la leyenda "Patria y vida".

López Montengro recordó que el intento de arresto del rapero Maykel Osorbo durante las manifestaciones del Movimiento San Isidro por parte del régimen cubano de Miguel Díaz-Canel, donde vecinos del barrio del mismo nombre “le arrebataron a Osorbo a la Policía, y en un hecho sin precedentes se ve la imagen de Maykel con el puño levantado y las esposas que no se las pudieron cerrar”.

La imagen, que circuló en medios internacionales, se convirtió en un símbolo de lucha y trajo consigo, recuerda López Montenegro, la consigna “Díaz-Canel singao”, que significa una persona despreciable, una persona que no respeta y no lo respeta nadie, comenta.

El caso Maykel Osobro, de acuerdo con Omar López, desbarató la imagen internacional del régimen, pues el Gobierno cubano “trató de presentar a Díaz-Canel como una imagen de cambio, todo cambiaba porque no era una persona que llevaba el apellido Castro”, cuando esto “no era realidad”.

La protesta de San Isidro, “puso en perspectiva que era posible y que traía resultados”, recordó López Montenegro.

Omar López asegura que “fue una erupción ciudadana y un cúmulo de situaciones que estallaron ante una dictadura que ha estado oprimiendo al pueblo por más de 60 años”.

El estallido del 11 de julio por su parte tuvo otras causales, ajenas al Movimiento San Isidro.

La mañana de ese domingo, la tranquilidad de La Habana se vio interrumpida por gritos de “Libertad”, “Abajo la dictadura”, “Patria y vida”, y ante la magnitud de la masiva protesta a lo largo y ancho de Cuba, Miguel Díaz-Canel se vio obligado a salir en televisión nacional para convocar a los afines al régimen y “defender la Revolución”.

Un día después, el mandatario cubano aseguró que las protestas contra el Gobierno habían sido “perpetradas por delincuentes con comportamiento totalmente vulgar, indecente y delincuente”.

"El domingo es el día de descanso de las familias, quisieron alterar la tranquilidad en medio de una pandemia. ¿No es cruel, brutal, genocida? Ante ello, han tenido la respuesta que merecían, como la han tenido en Venezuela", insistió Díaz-Canel, sin referirse a la respuesta violenta de las Avispas Negras y la Policía Revolucionaria.

Sin una convocatoria formal a la protesta, San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana, fue la primera ciudad en ver nacer los estallidos sociales, todos coordinados a través de las redes sociales en el momento en que se llevaban a cabo.

Testimonios recopilados a través de Facebook y Twitter, como el de Alejandro, un manifestante en Pinar del Río, relató que la gente comenzó a salir a la calle luego de ver en redes sociales lo que ocurría en San Antonio de los Baños.

Captura de un video que muestra cómo se intentó arrestar sin éxito al rapero Maykel Osorbo.

Vimos la protesta en las redes y la gente empezó a salir. Este es el día, ya no aguantamos más”, dijo, y agregó que “no hay comida, no hay medicinas, no hay libertad. No nos dejan vivir, ya nos cansamos”.

Las protestas responden a tres factores clave: la pandemia por COVID-19, la situación económica que atraviesa la isla y el acceso a Internet.

LAS TRES CRISIS

Las protestas son el resultado de un hartazgo acumulado durante décadas en la población y que creció en los últimos meses previo al 11 de julio, en una de las mayores crisis económicas y de salud que ha vivido Cuba desde el llamado periodo especial, que comprende la crisis a inicios de la década de los 90 con la caída de la Unión Soviética.

La mezcla de la gravedad de la situación con el coronavirus y las medidas económicas tomadas por el gobierno han hecho cada vez más difícil la vida en Cuba.

La isla, que mantuvo la pandemia bajo control en los primeros meses de 2020, ha vivido un rebrote que la ha llevado a colocarse entre los lugares con más casos registrados por cantidad de población en América Latina.

El descontento social era tal que en las protestas en Matanzas, previo al estallido del 11 de julio, los caribeños ya tenían dos exigencias puntuales para el régimen castrista de Díaz-Canel, medicinas y gasolina.

López Motenegro subraya que el tema de la gasolina fue fundamental para que incrementara el descontento colectivo, “porque con los niños muriendo enfermos, el régimen disponía de gasolina para la Policía para reprimir a las manifestaciones pero no para las ambulancias”.

Los hospitales saturados también generaron una histeria colectiva por la crisis de salud derivada del nuevo coronavirus.

Un testimonio de un caribeño de nombre Lisveilis Echenique, recogido por la BBC, contó que su hermano, de 35 años, murió en su casa por no haber lugar para él en los hospitales; caso similar fue el de Lenier Miguel Pérez, que asegura que su esposa embarazada murió por lo que considera "negligencias médicas".

Esto derivó, gracias a las redes sociales, en el efecto multiplicador que se vio en toda la isla, recuerda López Montenegro; las etiquetas como #SOSCuba y #SOSMatanzas comenzaron a surgir para pedir ayuda internacional y una "intervención humanitaria" ante la crítica situación con el coronavirus en la isla.

Díaz-Canel consideró que la situación actual era la misma que vivieron otros países y que a Cuba llegaron tarde porque habían logrado mantener controlado el virus antes.

La escasez de medicamentos se fue agravando en Cuba conforme avanzaba la pandemia.

Destacó, además, que Cuba había producido sus propias vacunas contra el coronavirus (aunque la administración de las dosis se mantuvo limitada en la mayoría de las provincias).

Cubanos aseguraron en aquellas fechas que en algunos centros médicos no había ni aspirinas para bajar la fiebre, mientras la isla ha vivido también brotes de sarna y otras enfermedades infecciosas.

La precaria economía impactada por la baja en el turismo que quedó totalmente paralizado fue otro detonante.

Uno de los principales motores de la economía cubana se vio impactado por los vetos y restricciones de viajes internacionales. Se sumó la emergencia de una creciente inflación, apagones y la escasez de comida, medicamentos y productos básicos.

A inicios de año, el Gobierno cubano propuso un nuevo paquete de reformas económicas que, a la vez que aumentaron los salarios, dispararon los precios.

Ante la falta de liquidez de divisas, el régimen de Díaz-Canel promovió la creación de las llamadas tiendas en monedas libremente convertibles, en las que se comenzaron a vender algunos alimentos y productos de primera necesidad que se pagan en divisas en las que no reciben sus salarios la mayoría de los isleños.

Si bien la escasez de alimentos es una constante para la isla caribeña, también relucieron la falta de insumos que comúnmente no faltaban, ello se apreció en la comercialización de pan hecho a base de calabaza ante la carencia de harina de trigo. El Gobierno cubano atribuye la crisis al embargo estadounidense, pues Díaz-Canel aseguró que este era "el principal problema que atenta contra la salud y el desarrollo de nuestro pueblo".

"Aquí lo que nosotros necesitamos es que se retiren las 243 medidas de bloqueo adicionales y se derogue el bloqueo. Es lo único que demanda Cuba", dijo Díaz-Canel en una transmisión en televisión y radio.

De acuerdo con el informe Cuba vs. bloqueo presentado ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2020, “los daños acumulados durante casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 144 mil 413.7 millones de dólares".

El régimen de la isla suele atribuir la culpa de las dificultades económicas que enfrenta la población al efecto de las sanciones estadounidenses, señalando que les dificultan el comercio y la obtención de inversiones y de financiamiento.

Desde Miami, la percepción sobre ello es distinta, pues López Montenegro recuerda que “el llamado embargo no es la causa de los problemas en Cuba; yo hice años de mi vida en Cuba y cuando había un corte de electricidad a nadie se le ocurría decir maldito embargo, todos decían maldito Gobierno”.

El 23 de julio de este año la Asamblea General de la ONU demandó el fin del embargo estadounidense contra Cuba con la aprobación de una resolución a la que únicamente se opusieron Estados Unidos e Israel.

Recalcó en ese sentido que “todo el mundo lo sabía, nadie embarga las gallinas, nadie embarga los cerdos”.

Cabe recalcar que la isla mantiene relaciones comerciales con decenas de países de todo el mundo y recibe importantes inversiones extranjeras, eso sí, en los sectores donde hay posibilidad de mantener operaciones rentables como el turismo.

En esa misma línea, Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, señala que aunque el embargo de Estados Unidos ha tenido un impacto económico y social sobre la isla, el argumento de culpar a estas sanciones por los problemas cubanos es "obsoleto".

"Ellos (Gobierno cubano) han generado una narrativa como si se tratara de un bloqueo completo y se trata de un embargo económico y financiero, con todas las implicaciones que eso tiene en la vida de las personas", dijo Guevara-Rosas.

Amnistía Internacional recordó que incluso Estados Unidos es el principal exportador de alimentos y medicamentos a Cuba.

La lista de los principales socios comerciales de la isla incluye a países como Venezuela, China, España, Canadá, Rusia, México, Países Bajos, Italia, Francia, Alemania y el propio Estados Unidos, según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información de Cuba correspondientes a 2019.

John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economic Council, señaló que hasta julio de este año las exportaciones de alimentos de Estados Unidos a la isla han aumentado 60 por ciento en comparación con 2020 y que en lo que va de año suman unos 140 millones dólares, principalmente por la venta de pollo pero también por otros rubros.

De acuerdo con Pedro Freyre, profesor de Derecho y abogado del bufete Akerman de Miami, “el problema fundamental de la economía de Cuba es que es un sistema muy ineficiente”.

El litigante incluso detalla que los propios turistas pueden dar cuenta de la deteriorada infraestructura en la isla, lo que atribuye a las dificultades del sistema para crear valor y capital.

Freyre asegura que el embargo le impone a Cuba una carga adicional y hace las cosas más difíciles, pero que la raíz de todo está en la ineficiencia del sistema. Y subraya que “una Cuba capitalista bajo sanciones no tendría ni remotamente el nivel de problemas que tiene ahora”.

A esto se suma la interconectividad de las comunicaciones. Antes del acceso a la Internet la mayor protesta que había tenido lugar en Cuba después del inicio de la revolución de Fidel Castro tuvo lugar en agosto de 1994 frente al Malecón de La Habana.

La presencia de Fidel Castro y la represión de un "grupo de respuesta rápida", como lo son las Avispas Negras, la deshizo. Sin embargo, en aquel entonces, muchos cubanos en otras provincias ni siquiera supieron qué había pasado en La Habana.

Protesta frente al Capitolio cubano.

Casi 30 años después, el escenario es muy diferente, pues Cuba no cuenta con un liderazgo carismático o "histórico" como el de Castro y hay algo que no existía en ese momento, las redes sociales.

Si bien el acceso a la red estuvo restringido bajo el puño de hierro de Fidel, con su muerte y el ascenso al poder de Raúl trajo consigo una mayor apertura a la conectividad. Esto ha creado un parteaguas en la capacidad represiva del régimen debido a que los cubanos han utilizado las redes sociales para denunciar su incomodidad con el Gobierno al punto que en muchas ocasiones las autoridades responden en sus medios oficiales sobre lo que están comentado los ciudadanos en las redes.

Si bien, ahora los Castro están fuera de la presidencia cubana, este no es un factor fundamental para el desarrollo de las protestas como las del 11 de junio.

El director de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana sostiene “que Díaz-Canel es sólo un títere, porque evidentemente después de estos sucesos se vio que recurrieron a Raúl Castro”, pero las redes sociales son las verdaderas facilitadoras de la protesta.

Gran parte de la población cubana, principalmente los jóvenes, tienen acceso a Facebook, Twitter e Instagram, que constituyen también sus principales canales de información ante el discurso oficial de los medios estatales.

El acceso a red también ha llevado a la aparición de numerosos medios independientes que reportan sobre temas que no solían aparecer generalmente en los medios oficiales.

Las redes se han vuelto también el canal para que artistas, periodistas e intelectuales reclamen sus derechos, convoquen manifestaciones o hagan populares temas musicales de protesta, como Patria y vida.

Omar López Montenegro sostiene que los teléfonos celulares “son los fusiles de la oposición en Cuba, de un movimiento no violento que permitió a la gente articularse en tiempo real y a una capacidad y una velocidad nunca antes vista”, y sentenció: “yo creo que este es el cambio fundamental en la sociedad cubana”.

El Gobierno de Cuba sostiene que las redes sociales son usadas por “enemigos de la revolución”, por lo que ha llevado a cabo diversos bloqueos digitales para desestabilizar los movimientos que no consideran legítimos.

López Montenegro detalla que los bloqueos digitales no son un invento y no son una idea brillante del régimen castrista. Esto se ensayó por primera vez durante la Primavera Árabe, en Egipto, donde se hizo un bloqueo digital para que la gente dejara de llegar a la plaza Tahrir”.

Las redes sociales han sido vitales para protestar contra el gobierno cubano.

En ese sentido, recordó que “esto no tuvo ningún resultado porque ninguna sociedad en el mundo moderno puede funcionar sin Internet”, puesto que en menos de 72 horas, las comunicaciones fueron restablecidas.

El uso de las VPN (Red Privada Virtual, por sus siglas en inglés) también han facilitado las comunicaciones entre los manifestantes.

Todo ello, recalca Montenegro, “demostró que la capacidad del mundo postmoderno puso en un estado obsoleto la capacidad represiva del régimen, porque el régimen está concebido y posee ideas represivas para un mundo anterior al Internet”.

Para el exilio, las protestas que surgieron por estas causales representan, en palabras del activista, “un renacer de la esperanza, y esto hay que decirlo como es pues durante mucho tiempo se pensó que esto no iba a pasar”.

Asimismo, señaló que la importancia de esta lucha radica en su esencia no violenta, pues “ningún régimen comunista ha sido derrotado por la vía militar, los regímenes comunistas están preparados para la lucha militar”.

COMUNIDAD INTERNACIONAL

El embargo cubano es la principal causa de polémica internacional entre los países miembros de las Naciones Unidas que defienden las medidas adoptadas por Estados Unidos o las rechazan.

La resolución de condena ha obtenido en los últimos años un respaldo casi unánime: el pasado 23 de junio, cuando fue votada por última vez, contó con el apoyo de 184 de los 193 miembros de las Naciones Unidas.

Cabe recordar que su resultado más contundente, fue en 2016 cuando sumó 191 votos a favor y ninguno en contra, pues incluso el gobierno de Estados Unidos se abstuvo de defender su propio embargo.

Las razones para condenar el embargo varían y más que un espaldarazo al Gobierno cubano en muchos casos (como el del Reino Unido) responden a un rechazo al hecho de que Estados Unidos pretenda limitar la posibilidad de que empresas de otros países hagan negocios con la isla.

Al respecto, Kenneth Salazar, embajador de Estados Unidos en México ha subrayado que el principal interés de la Unión Americana es que Cuba sea un país democrático.

El contraste en occidente radica principalmente en América Latina, donde permean las ideologías políticas de izquierda.

Manifestantes tomaron las calles de La Habana el 11 de julio del 2021.

López Montenegro recordó que el detalle con estos gobiernos de izquierda, que se proclaman defensores de los pobres, relucen su discurso en que no sabían lo que ocurría en Cuba, pero lo importante es que Cuba es un pueblo bloqueado.

Fue el caso del presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien aseguró que desconocía la situación de las manifestaciones del 11 de julio en la isla. Similar fue el caso del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien no se pronunció en contra de la represión del régimen castrista hacia los manifestantes.

Fue durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada en la Ciudad de México en agosto, que el titular del Ejecutivo mexicano recalcó que Cuba es un “caso especial" y comentó que "merece ser declarada patrimonio de la humanidad" y "nueva Numancia por su ejemplo de resistencia".

Por tal motivo, hizo un llamado para que el Gobierno estadounidense levante el embargo y finalizar sus políticas de intervencionismo.

En ese sentido, el activista acusó al mandatario mexicano de tener un posicionamiento “bastante hipócrita en reclamar el derecho a las personas a manifestarse en democracias con gobiernos de derecha, pero cuando son reprimidas por dictaduras de izquierda, calla”.

Ante tal situación que aún se mantiene en la isla, y sin vistas de una salida democrática para los cubanos dentro y fuera del país, López Montenegro sentenció que “los temas fundamentales aquí son los derechos humanos, la libertad y la democracia, pues las dictaduras son dictaduras, sean de derecha o de izquierda”.

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